Hetero, Santa Omnipotente

1°acto: El viaje. Parte 2

Una tarde, después de clase, estaba hojeando tranquilamente un libro en un rincón de la biblioteca de palacio. Había tenido clase de magia ese día, por lo que hubiera sido un mejor uso de mi tiempo ir a los campos de práctica, pero no estaba de humor, así que estaba pasando el tiempo en la biblioteca.

Había elegido una enciclopedia de herbología. Contenía dibujos detallados de hierbas y descripciones de sus beneficios. Había leído este libro una vez antes, pero esta vez me estaba enfocando en algunos nuevos datos interesantes.

Mientras la examinaba detenidamente, de repente se me ocurrió algo: el libro enumeraba todas las partes del reino donde se cultivaban hierbas y, un cierto nombre seguía apareciendo. Hojeé el libro despreocupadamente y descubrí que numerosas hierbas provenían del mismo lugar, incluidas las que se usaban tanto en las pociones de vida como en las de maná, así como las que se usaban en las pociones para curar efectos negativos.

Deben exportar una tonelada, pensé y, luego recordé dónde había oído hablar de este lugar antes: era el mismo feudo que recientemente había dejado de enviar hierbas.

Parecía que realmente era un paraíso para los recolectores de hierbas, tal como cabría esperar de un lugar conocido por sus exportaciones premium. No tenía idea de qué estaba causando sus problemas de envío recientes, pero el alcance del impacto tenía que ser incluso mayor de lo que había imaginado, considerando la cantidad de hierbas que parecían provenir de allí. Después de todo, incluso los ciudadanos comunes usaban pociones para curar efectos negativos de vez en cuando.

Tal vez era sólo parte de mi personalidad obsesionarme con algo una vez que se me pasaba por delante, pero estaba comenzando a considerar invertir algo de mi tiempo en aprender más sobre esta región.

En ese momento, escuché que la puerta de la biblioteca se abría con un crujido y, vi una cabeza de cabello castaño esponjoso entrar por ella.

— ¡Oh, Sei!

—Oh, hola, —saludé a la chica.

Era Aira Misono, la otra chica que había sido invocada a este mundo al mismo tiempo que yo. En aproximadamente un mes, se graduaría de la academia a la que asistía. Me pregunto qué estará haciendo aquí en la biblioteca.

— ¿No tienes clase ahora mismo? —Le pregunté.

—No hoy. En realidad, estaba de camino a la corte de magos, pero había algo que quería investigar primero.

Aira me dijo que las clases ya habían terminado para los que se iban a graduar este año, por lo que solo tenía que ir a la escuela si quería, mientras que los que tenían malas notas estaban ocupados tomando clases complementarias. No sonaba tan diferente a las escuelas de Japón.

Aira recibió excelentes calificaciones y, además, decidió unirse a la corte de magos al graduarse. Por lo tanto, había decidido que valdría más la pena su tiempo para ir a la asamblea a estudiar por su cuenta en lugar de tomar clases complementarias en la academia.

Ella era experta no solo en magia sagrada, sino también en magia de agua y viento. Sin embargo, hasta hace poco, se había centrado únicamente en elevar su nivel de magia sagrada, por lo que con su nueva ambición, había estado entrenando más en los otros elementos. Sus habilidades estaban aumentando a un ritmo notable. De hecho, dado que tan pocas personas eran competentes en múltiples elementos, los magos tenían la esperanza de que Aira se convirtiera en uno de sus magos de alto rango una vez que subiera de nivel.

Actualmente estaba tomando el mismo tipo de clases y capacitación que yo, pero había una teoría que le costaba entender, así que se pasó por la biblioteca para estudiar un poco.

Si bien la corte de magos poseía un montón de literatura sobre magia, la mayor parte era extremadamente técnica y difícil de entender para un principiante. Yo misma había ido a la biblioteca para aprender más sobre magia en el pasado, así que sabía cómo se sentía Aira.

— ¿También está aquí para investigar? —Preguntó Aira.

—Sí, sobre hierbas. Oh, pero, si es posible, mantén en secreto el hecho de que estoy aquí.

—Ah, bien. —Aira sonrió con ironía.

¿Por qué quería que mi presencia fuera un secreto? Seguramente no era difícil de adivinar.

Últimamente, un tercio de todas mis clases de magia se habían dedicado a un tema: la magia de la santa. Todavía estaba teniendo problemas para conjurarla y no estaba ni cerca de entender cómo funcionaba.

Ese podría haber sido un problema más soportable si no fuera por el hecho de que Yuri todavía estaba molesto por no poder investigar mi magia santa hasta decir basta. Seguía acompañándome a los campos de práctica después de las lecciones, pero su paciencia estaba claramente llegando al límite. Ahora estaba usando mi tiempo de clase para intentar activar mi magia.

Si Don Sabelotodo no hubiera intervenido, probablemente todas sus clases se hubieran centrado en la investigación de Yuri. Era gracias a la interferencia de Erhart que sólo estaba perdiendo un tercio de mi tiempo de estudio por la insaciable curiosidad de Yuri.

Como tal, le pedí a Aira que mantuviera mi ubicación en secreto porque no quería que Yuri supiera dónde me escondía. Si se enteraba de que estaba leyendo un libro sobre hierbas en lugar de estar en el campo de práctica, seguramente vendría en picada para arrastrarme para que entrenara más. No tenía dudas de ello. Incluso los otros magos estarían de acuerdo con mi suposición.

Y claro, estaba interesada en mis poderes como santa. Podría usarlos para mejorar las hierbas, por ejemplo. Sin embargo, me estaba costando un poco dedicar tanto tiempo a algo que simplemente no podía hacer. Eso era probablemente parte de la razón por la que no tenía ganas de ir a los campos de práctica en primer lugar.

—Pensé que las hierbas medicinales eran exclusivas de este mundo, pero parece que no lo son, —dijo Aira con un toque de nostalgia mientras miraba el libro que estaba leyendo. La página que había abierto presentaba una hierba que también era común en Japón.

—Eso es correcto, —dije. —En casa, las llamábamos simplemente hierbas, pero aquí las consideran hierbas medicinales.

Después de un poco más de conversación, escuché que la puerta de la biblioteca se abría nuevamente. Ambas miramos hacia arriba para encontrarnos con Liz recién llegada.

—Tengan un buen día las dos, —dijo ella.

—Hey. Cuánto tiempo sin verte, —le respondí.

—Hola, —dijo Aira.

Parecía que habían pasado siglos desde la última vez que vi a Liz en la biblioteca. A pesar de toda la tensión entre ella y el príncipe heredero, Liz seguía recibiendo educación en el palacio para convertirse en la futura reina. A diferencia de Aira y el príncipe, todavía le quedaba un año más antes de graduarse de la academia. Como resultado, no era exagerado decir que sus días los pasaba principalmente viajando entre la academia y el palacio. Era una joven terriblemente ocupada.

Yo también había estado bastante ocupada desde que comencé a tomar clases. Nuestra constante añoranza era, en ese sentido, inevitable.

—Veo que estás leyendo sobre hierbas medicinales de nuevo. —Liz miró mi libro y sonrió.

Saben, era probable que cada vez que nos veíamos aquí, tuviera un libro de herbología diferente abierto.

—Es un buen cambio de ambiente, —le dije.

— ¿Aunque esté relacionado con el trabajo?

—Encontrar diferentes usos para los aceites esenciales que se pueden extraer de las plantas ha sido mi interés durante mucho tiempo.

— ¿Se refiere a la aromaterapia? —Preguntó Aira.

—Exactamente.

— ¿Qué es la aromaterapia? —Preguntó Liz con una mirada inquisitiva.

—Bueno, es…

Aira y yo comenzamos a explicarle el concepto. Mientras hablábamos, el tema cambió gradualmente a la reciente escasez de hierbas.

—Llevamos hablando bastante tiempo. ¿Te estamos reteniendo más de lo debido, Sei? —Preguntó Liz.

—No, estoy bien, esta lectura cuenta como la parte de la investigación de mi trabajo. Además, no es como si pudiera hacer pociones incluso si regreso al instituto.

— ¿Por qué no?

—Bueno, ya sabes, debido a la escasez. Ya no tenemos ingredientes, así que mi jefe impuso una suspensión a toda la creación de pociones.

—Ahora que lo mencionas, recuerdo haber escuchado tal cosa. Los precios de las hierbas han subido en todas partes.

— ¿Alguna vez has oído hablar del feudo Klausner? Al parecer, es famoso por sus variedades de hierbas.

—Sí lo he hecho. A veces se la llama la tierra santa de los alquimistas.

— ¿De verdad?

Klausner era el nombre del señor feudal que gobernaba la región donde había comenzado la escasez de hierbas. Se llamaba a todas las regiones del reino de Salutania con el nombre de su respectivo señor feudal. Quería la opinión de Liz sobre el tema, ya que estaba recibiendo una educación para convertirse en una reina digna, la cual incluía conocer todos los entresijos de las regiones del reino.

Le di una mirada inquisitiva a la mención de una tierra santa y, esta vez fueron Liz y Aira quienes me explicaron algo.

Aira conocía el feudo Klausner gracias a sus clases en la academia. ¿Quizás estaba tomando clases de geografía?

En cualquier caso, según ellas, el feudo Klausner era conocido no solo por su alto rendimiento y amplia variedad de hierbas medicinales, sino también por las pociones que desarrollaban en la región.

También se decía que las hierbas crecían en tal abundancia y variedad que los lugareños habían desarrollado pociones únicas que no estaban del todo registradas. De hecho, todas las familias de alquimistas del feudo Klausner tenían recetas secretas de pociones que se habían transmitido de generación en generación. Durante siglos, innumerables alquimistas habían visitado el feudo para aprender a hacer estas pociones secretas, razón por la cual la región había llegado a ser llamada la tierra santa de los alquimistas.

—Vaya, entonces poseen una gran gama de pociones. —Dije.

—Eso es correcto, —dijo Liz. —Nunca he ido, pero mi padre sí.

— ¿Y vio las pociones en persona?

—Sí y, hasta ha visto cómo se utilizan. Uno de los sujetos de prueba era alguien que trabajaba para mi familia e, informó que los efectos de la poción no habían sido exagerados en lo más mínimo.

— ¿De verdad? —Estaba empezando a sentirme un poco emocionada al escuchar todas estas recetas secretas y demás. ¿Quizás una podría incluso superar la potencia de una poción de vida de alta calidad? ¡Me pregunto si podría convencerlos de que me enseñen cómo hacerla!

Después de que cada una se fuera por su propio camino, seguía distraída con todo tipo de pensamientos sobre estas pociones desconocidas.

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