Hetero, Santa Omnipotente

1°acto: El viaje. Parte 1

Había pasado un año desde mi invocación. Las estaciones habían cambiado y la primavera estaba en el horizonte. Sin embargo, todavía estábamos atascados al final del invierno. Aunque más manejable que en Japón, el clima en la capital seguía siendo frío.

A pesar del frío, me había dirigido una vez más a los terrenos de práctica de la corte de magos para entrenar con mi magia.

El lugar estaba a la intemperie, pero sólo llevaba una bata ligera encima de mi ropa habitual, en lugar de, ya saben, un abrigo adecuado. Podía salir con ropa tan ligera porque la túnica estaba encantada con magia de fuego. Formaba una capa de aire caliente alrededor de mi cuerpo cuando la usaba, como un calentador personal y, hacía que estar al aire libre en este clima fuera bastante cómodo.

El gran mago Yuri Drewes me había regalado este conveniente y costoso artículo. Dijo que me lo daba porque no quería que me resfriara, pero sospechaba que su generosidad provenía sólo en parte de bondad. La otra parte probablemente se debía a algún tipo de motivo oculto.

Justo cuando estaba lanzando un hechizo de magia sagrada como ejercicio de calentamiento, Yuri llegó al campo de práctica. Hablando del rey de Roma…

—Has mejorado considerablemente. —Con una sonrisa pintada en su bello rostro, se veía tan hermoso como siempre. Sin embargo, las apariencias engañan.

Esto puede sonar grosero, pero en verdad, Yuri era bien conocido por estar obsesionado con la magia. Era una verdadera lástima.

—Gracias, —le respondí.

Yuri prescindió de las cortesías y saltó inmediatamente a lo que quería saber. — ¿Intentaras invocar la magia santa?

—Sí. Acabo de terminar de calentar.

Por magia santa, se refería a la magia que había usado en el bosque oeste, la cual había disipado el pantano de miasma y todos los monstruos que eructaba de un solo golpe.

A pesar de sus numerosas obligaciones, Yuri siempre venía a acompañarme durante mi práctica diaria posterior a mis clases, pero sólo porque quería verme usar la magia santa nuevamente. Estaba bastante segura de que eso tenía algo que ver con la razón por la que también me había dado la túnica encantada.

Podía ver el brillo en sus ojos mientras esperaba que volviera a conjurar. Me sentí mal haciéndolo esperar, así que me preparé.

Aparté la mirada de Yuri, respiré hondo y me concentré. ¿Por qué tenía que hacer todo esto? Porque desde nuestro regreso del bosque oeste, no había logrado conjurar el hechizo de nuevo.

El instituto de investigación y el bosque oeste: estos eran los únicos dos lugares en los que había logrado utilizar la magia santa, pero todavía no tenía ni idea de cómo lo había hecho exactamente.

Me habían dicho que debí activar mis poderes como santa en ambas ocasiones, pero, bueno, cada vez, los efectos de la magia habían sido diferentes. La primera vez, había mejorado la eficacia de las hierbas. La segunda, eliminé el pantano negro que sospechábamos que había sido creado por el miasma.

Sin embargo, una cosa había sido igual cada vez: el color dorado de la magia. Cuando esta magia dorada brotaba repentinamente desde mi interior, siempre sentía como si literalmente saliera de mí. Por lo tanto, ya que recordaba cómo me había sentido al momento de conjurar la magia, tenía la sensación de que si pudiera descubrir cómo evocar ese sentimiento, el resto sería fácil.

El problema era que no tenía ni idea de por dónde empezar. Había intentado un montón de cosas diferentes, pero todavía no lo había descubierto. Esta sensación de andar a tientas en la oscuridad en busca de una respuesta me traía recuerdos traumáticos de trabajar en Japón.

Detente, Sei. Debes concentrarte en la magia. Me volví a concentrar en el poder mágico que circulaba por mi cuerpo. Gracias a meses de entrenamiento, ahora podía identificar la sensación de la magia en mi interior en el momento en que me concentraba. Examiné esa magia, pero no encontré ninguna señal del tipo dorado que quería.

Pero si mal no recuerdo, en ese momento, hubo una especie de sensación de explosión en mi pecho. Mmm. Mmm, mmm, mmm…

Unos minutos más tarde, disminuí mi concentración y dejé escapar un suspiro. ¿Cómo demonios se suponía que iba a descubrir cómo funcionaba esta magia? No recordaba haber hecho nada especial en ningún momento y, mucho menos algo específicamente mágico.

— ¿Es difícil? —Preguntó Yuri.

—Sí, todavía no tengo ni idea de cómo identificarlo.

—Me disculpo por no haberte prestado más atención en el bosque.

—Realmente, no es algo por lo que deba disculparse.

—Pero realmente, realmente lamento no haber podido verificar cómo activarla. Si tan solo hubiera observado más detenidamente, entonces, a estas alturas, ya estaríamos… —Suspiró.

Déjenme ponerlo de esta manera: en el momento en que conjuré la magia, todos estaban ocupados tratando de seguir con vida, incluido Yuri. Sin embargo, cuando regresamos al palacio, él había quedado devastado por mi incapacidad para volver a invocar la magia santa. Si hubiera descubierto cómo usar la magia a voluntad, ahora mismo probablemente estaría sujeta a los diversos experimentos de Yuri.

En resumen, probablemente el resto de la oración de Yuri era algo así como, a estas alturas, ya estaríamos en medio de tantas, tantas, taaantas pruebas diferentes.

Y así, pasé el resto del día haciendo todo lo posible por usar la magia nuevamente, sólo para no lograr nada.

~❀❀❀~

Un día frío de primavera, me había recluido en el instituto todo el día porque no tenía ganas de salir.

—Sei, ¿estás haciendo más pociones? —Preguntó Jude.

—Sí, así es. Últimamente hemos recibido muchos más pedidos. —Había tenido esta conversación varias veces desde que vine a este mundo.

— ¿Pero no estás haciendo más de lo necesario de nuevo?

— ¿Eso crees? —Incliné la cabeza mientras miraba las pociones frente a mí. Escuché a Jude suspirar profundamente.

No tiene por qué sonar tan exasperado. No mentí acerca de que había más pedidos.

Al principio, sólo hacía pociones para los caballeros de la tercera orden, pero ahora las estaba haciendo para la segunda orden y también para la corte de magos. Verán, todo el palacio conocía ahora el rumor de que las pociones hechas en el instituto eran más efectivas que las que se hacían en cualquier otro lugar.

Sin embargo, esta no era la única razón de la acumulación de pedidos. Debido a la afluencia de monstruos en los últimos años, también había una gran demanda de pociones en el mercado general y, durante mucho tiempo, hubo una escasez generalizada. Un lego podría pensar que, por lo tanto, deberíamos simplemente aumentar la cantidad de pociones que hacíamos, pero el asunto no se resolvía tan fácilmente.

Las pociones no se pueden hacer simplemente siguiendo una receta. Las de alta calidad requerían de una cuidadosa manipulación mágica y, el fabricante necesitaba tener el nivel de habilidad apropiado en farmacéutica. Si el nivel del fabricante era más bajo que la calidad de la poción que querían hacer, su intento fallaría y sólo se quedarían con un montón de vegetales hervidos.

Como resultado, aunque había bastantes personas que podían hacer pociones de calidad media, muy pocas podían producir de manera confiable pociones de alta calidad. Además, dado que la elaboración de pociones requería de magia, la cantidad de pociones que una persona podía hacer en un día estaba limitada por la cantidad de maná que poseía. Una vez que este se agotaba, no podrían hacer más hasta que descansasen o bebieran una poción de maná. Se consideraba que esta limitación era la razón principal por la que era tan difícil aumentar las habilidades farmacéuticas.

Por lo tanto, el problema no podía resolverse simplemente haciendo más pociones, las personas ya las estaban produciendo todas las que podían.

Las pociones eran una necesidad particular para las órdenes caballerescas, debido a su valor durante las expediciones para matar monstruos. Con el aumento de la población de monstruos alrededor de la capital, la cantidad de pociones requeridas también se había disparado.

Sin embargo, a pesar de que el palacio tenía el primer lugar en la cantidad de pociones recién producidas, no podían monopolizar el mercado. Si bien las pociones de alta calidad eran caras y estaban fuera del alcance de la mayoría de los plebeyos, las de baja calidad eran bastante accesibles. Si el palacio también las compraba, fomentarían el descontento entre la gente común.

Los oficiales de palacio reconocían esto y, como resultado, controlaban de cerca el consumo de pociones del palacio. Por lo tanto, aunque habían aumentado la cantidad de pociones que obtenían para las órdenes caballerescas, no podían adquirir más de las que ya hacían. Como tal, los caballeros se veían obligados a dejar que las heridas menores se curaran por sí mismas, mientras que a los magos que podían usar magia sagrada se les pedía que atendieran las heridas más graves.

Por todo esto, las pociones hechas en nuestro instituto habían llamado la atención de todos. No sólo eran más efectivas, sino que podíamos producir más por día que las tiendas de la capital. Las órdenes no pudieron resistirse a saltar sobre ellas después de soportar la escasez crónica de años pasados.

—Tal vez hicieron más pedidos, pero dudo que los hayan aumentado tanto, —dijo Jude.

—Juro que tengo en cuenta el número solicitado mientras las hago.

— ¿En serio? Dudo que alguna vez hayan pedido tantas pociones de vida de alta calidad. Johan te va a regañar de nuevo.

Todas las pociones alineadas en ordenadas filas frente a mí eran de hecho la variedad de alta calidad. Las hierbas necesarias para hacerlas eran caras, por lo que no se utilizaban a menos que fuera absolutamente necesario. Y… bien, Jude tenía razón. Las órdenes no habían pedido tantas.

Pero sólo hice tantas porque quería mejorar mi habilidad farmacéutica, lo que sólo era posible haciendo pociones. Sin embargo, mi nivel ahora era tan alto que ni siquiera hacer pociones de alta calidad lo aumentaba.

Dado el costo de los ingredientes necesarios, Johan me había dicho que dejara de hacer tantas… y estaba tratando de tener cuidado con mi cuota, de verdad, pero… Uf, creo que terminé haciendo demasiadas después de todo.

— ¿Qué pasa con las otras que pidieron las órdenes? ¿No tienes que hacer esas? —Preguntó Jude.

—Oh, ya las hice.

— ¿Qué? ¿Ya terminaste?

—La mayoría de las que pidieron eran pociones de calidad media y baja, sabes.

Jude me había dicho antes que podía hacer muchas más pociones en un día que un alquimista profesional promedio. Tantas más, de hecho, que a la mayoría de los alquimistas les llevaría varios días igualar lo que yo podía en sólo uno.

Sospechaba que esto tenía algo que ver con mi absurdamente alto nivel base. El nivel base de un individuo determinaba su vida y maná máxima y, por lo que había escuchado, los alquimistas normalmente ni siquiera llegaban al nivel 10. Lógicamente, dado que hacer pociones requería de imbuir los brebajes con magia, las personas que tenían más maná podían hacer más pociones. No sabía exactamente cuánto más maná poseía que alguien en nivel 10, pero estaba bastante segura de que la diferencia era, digamos, considerable.

Mientras Jude y yo estábamos hablando, apareció Johan.

¡Es el otro rey de Roma! Pensé.

—Sei, ahí estás, hay algo que necesito… —La mirada de Johan se detuvo en las pociones de vida de alta calidad en mi escritorio.

Ay. ¡Era tan típico de él aparecer antes de que pudiera ocultarlas!

—Mm. No me molesta tu entusiasmo laboral, pero creo que se has exagerado un poco, —dijo.

—Lo siento…

Realmente había tenido en cuenta la solicitud al hacerlas. Sin embargo, la cantidad de viales en mi escritorio excedía lo solicitado x2, tal vez x3.

Johan debió haberse dado cuenta de eso, pero no me regañó. Dada la enorme cantidad de sobrantes, habría aceptado con tristeza cualquier amonestación, por lo que me disculpé cuando lo vi mirándome con esa exasperación familiar.

—Bueno, resulta que quería hablarte sobre pociones, —dijo.

— ¿De… de veras?

La inusual seriedad de su expresión me hizo temblar de miedo. ¿Sería este el día en que finalmente perdería los estribos? ¿Me esperaba la reprimenda de mi vida? Enderecé mi postura y me obligué a mirarlo atentamente cuando Johan comenzó.

—No vas a hacer más pociones por el momento.

— ¡¿Eh?! ¿Por qué no?

—Porque se vuelve difícil adquirir los ingredientes.

— ¡¿Qué?!

Johan continuó explicando que el otoño pasado habían importado a la capital menos hierbas de lo habitual. La cosecha del feudo de donde provienen la mayoría de las hierbas había sido espantosamente pequeña este año, por lo que había escasez de hierbas en los mercados de todas partes.

Las tiendas de las que obteníamos nuestros suministros habían estado trabajando arduamente para asegurarse de que el instituto recibiera sus entregas habituales, pero finalmente les había comenzado a resultar difícil obtener nuestros pedidos. Johan acababa de recibir la noticia de que, por el momento, ninguno de nuestros pedidos podía cumplirse.

—Bueno, eso suena mal, —dije.

—Sí. Había escuchado en el otoño que podría haber escasez, pero no había imaginado que detendrían por completo las entregas.

— ¿Cuánto tiempo crees que pasará antes de que podamos volver a realizar el pedido?

—No podemos saberlo con certeza, pero los comerciantes creen que es probable que tarde un poco.

—Eso es realmente malo.

El feudo en cuestión exportaba no solo las hierbas que se usaban en pociones de baja calidad, sino también las necesarias para pociones de media y alta calidad. Normalmente, los ingredientes de las pociones de baja calidad eran relativamente fáciles de cultivar independientemente del clima local. Sin embargo, las hierbas para las pociones de calidad media eran un poco más difíciles de cultivar. No crecían en tierra normal y se requería un poco de esfuerzo para nutrirlas. Las de los jardines del instituto dependían enteramente del arduo trabajo de nuestros investigadores.

En el feudo que nos suministraba las hierbas, había algunas extensiones de tierra donde los ingredientes de pociones de calidad media crecían con poco o ningún esfuerzo, por lo que se cultivaban al por mayor como un producto local de primera. Esta misma área también tenía un bosque donde las hierbas utilizadas en pociones de alta calidad crecían silvestremente, por lo que también las exportaban.

Tras una cuidadosa cosecha, estas hierbas eran transportadas a la capital. Sin embargo, a veces el universo interfería y el período durante el cual podían ser transportadas se desviaba de las expectativas, que era lo que Johan creía que había causado la escasez en el otoño. Aunque la oferta había aumentado desde esa escasez inicial, aún no se había recuperado y ahora nos enfrentábamos a una suspensión total.

Johan no era el único que creía que tenía que haber algún tipo de problema en el lugar de origen; los oficiales de palacio también lo hacían. Por lo tanto, enviarían un equipo de investigación al feudo.

— ¿Qué haremos con los pedidos de los caballeros? —Le pregunté.

—Lo único que podemos hacer por ahora es dejar de suministrarles pociones.

—Mm, entendido.

Habiendo dicho lo que necesitaba, Johan regresó a su oficina. Jude y yo también volvimos a nuestros trabajos. Sin embargo, como me habían dicho que dejara de hacer pociones, no tenía exactamente más trabajo que hacer.

No pude evitar pensar mientras limpiaba mi estación de trabajo. No había tantos monstruos en la capital en la actualidad, pero los caballeros seguían saliendo en expediciones… No obstante, ahora no tendrían tantas pociones, a pesar de que seguirían necesitándolas. Si esta escasez continuaba, tarde o temprano iba a suceder algo malo.

Espero que las cosas vuelvan a la normalidad pronto.

Anterior Índice Siguiente


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.