cuidado con esa villana, Hetero

Capítulo 4: ¡Ten cuidado con esos hombres lobo! Parte 2

Una bala plateada se incrustó en el lugar donde Jack había estado parado hasta hace sólo unos momentos. No había escuchado ningún disparo. Giré instintivamente la cabeza para mirar hacia el techo. Sólo existía una persona capaz de usar magia plateada para disparar silenciosamente.

—Un perro se infiltró en la mansión… —Escuché una voz familiar. Era casi un susurro, pero los alrededores estaban tan silenciosos que la escuché claramente. Como si sintiera una repentina vergüenza, Jake se bajó aún más la capucha y apuntó con su arma.

— ¡Date por muerto! ¡Qué significa esto, mujer! —Jack gritó enojado mientras miraba a Jake.

Jake hizo una mueca antes de hablar. —Perro. —En ese momento entendí por qué había disparado. No era para salvar a nadie, ni para castigar al intruso que había irrumpido en la mansión. —Apestas. Lárgate de aquí. —Jake era alérgico a los perros, lobos incluidos. — ¡Achú! —Se escuchó el estornudo de Jake.

— ¡Ah, mierda! ¡Baja hasta aquí, pequeño hijo de puta! ¡Enfrentémonos cara a cara!

—Te dije que te largaras.

— ¡Aah! ¡Ack! Grr, me estás haciendo enojar con tus disparos.

Si hubiera tenido un arma a mano, les habría disparado a ambos. Sentía la necesidad de demostrar por qué los coreanos éramos los mejores del mundo en el tiro con arco y con arma de fuego.

Miraba indiferentemente la escena que se desarrollaba entre el hombre lobo pelirrojo y mi hermanito con mirada muerta.

Como ambos eran protagonistas, sus habilidades físicas estaban a la par, siendo Jake un experto en ataques a larga distancia y Jack en la lucha cuerpo a cuerpo. En una situación tan extraña que no sabría cómo definir esta pelea, no había signos de que fuera a terminar muy pronto.

Entonces, ¿qué pasaría? La mansión Podebrat terminaría en ruinas a causa de su riña.

De hecho, el jardín alrededor de Jack ya estaba hecho un desastre debido a los ataques indiscriminados, algunos jardineros se habían desmayado por la conmoción y el techo alrededor de Jake parecía estar a punto de derrumbarse por las rocas arrojadas por Jack; el mayordomo también se había desmayado.

Por supuesto, ninguno de los dos malhechores prestaba atención alguna a su entorno.

Mis venas sobresalían de lo hinchadas que estaban. Sentía como si mi sangre estuviera siendo bombeada en la dirección incorrecta.

—Deténganse los dos…

—Muérete perro.

— ¡Hijo de puta! ¡¿Piensas asumir la responsabilidad si una de tus balas le da a mi hermoso rostro?!

El caos no mostraba signos de terminar, ni siquiera con mis peligrosamente calmadas palabras. Al final, respiré hondo y grité: — ¡Deténganse ya, par de parásitos! —El grito que incluso me sorprendió a mí era lo suficientemente fuerte como para atravesar los cielos y resonar por todos los alrededores.

Paren, deténganse, ya basta…

Aparte del eco de mi grito, no se oía ni un alma. Jake y Jack se habían parado en seco y me miraban atónitos.

—Ustedes… ¿Se han vuelto locos? No, ni siquiera un loco se comportaría así. No hay duda de que han perdido completamente la cabeza. Uno es un imbécil que comienza a luchar a pesar de ser un allanador de morada y el otro es un bastardo que le sigue el juego y comienza a destruir todo a pesar de ser el heredero de la mansión. —Mi boca no podía parar. No, yo no sentía la necesidad de parar. Ya me tenían hasta más allá de la coronilla. —El hecho de que no me haya alzado hasta ahora no significa que no sintiera nada al respecto. ¿Realmente les parezco tan sumisa? Ni siquiera puedo dormir bien porque sigo siendo constantemente incordiada por ustedes. Para este punto no sería ninguna sorpresa si el día de mañana la palmara del coraje.

Sus expresiones eran de conmoción y espanto. Yo paseada mi mirada de uno al otro. De tener mirada de rayos laser, ambos se habrían encontrado con su muerte al instante.

Apoyé una mano en mi cadera. —Como mi padre no se encuentra presente en estos momentos, yo soy la jefa. Así que cállense y escúchenme bien, malditos mocosos cuyos cerebros están hechos de mierda. Espero que logren entender que la mansión Podebrat no su parque de juegos. Jack Forton. —Este se estremeció cuando grité su nombre. —Será mejor que te largues de aquí si no quieres que te arranque todos los cabellos de la cabeza y me haga una alfombra con ellos. Si tienes algo que quieres decirme, has una petición formal y entonces podremos charlar largo y tendido. En estos momentos, no me siento con ánimos de escuchar tus ladridos.

—Ah, espera…

—Te dije que te callaras. —Ante mi mirada gélida, Jack volvió a cerrar la boca. —Y, Jake Podebrat. Primero que nada, trae tu trasero hasta aquí, imbécil. —Ante mi grito, Jake me dirigió una mirada dubitativa, como si quisiera preguntar por qué debería hacer eso, pero al darse cuenta de mi mirada asesina, decidió bajar obedientemente del techo de la mansión. — ¿Es que tienes los ojos de adorno? ¿Cómo puede ser que a pesar de ser parte de la familia Podebrat no te das cuenta de lo aterrados que están los sirvientes y de que la casa se está cayendo a pedazos? Estás haciendo un tan buen trabajo como el futuro duque que es posible que todos los anteriores duques Podebrat se levanten de su tumba para realizar la danza del vientre.

Los sirvientes cercanos que habían presenciado la lucha con horror asentían como locos.

—Sean conscientes de su propia fuerza y úsenla de forma apropiada. ¿O es que el genio francotirador y el príncipe de los hombres lobo sólo saben cómo aprovecharse de los más débiles? —Para finalizar, reforcé mi resolución y espeté: —Si entienden lo que digo, tú lárgate de aquí y tú, ve a reparar todo lo que destruiste. ¡Ahora!

Ambos parecían tener dudas, pero se pusieron inmediatamente en acción cuando levanté un pedazo de madera de lo que solía ser la pata de la mesa. Sólo entonces bajó un poco mi presión arterial.

~❀❀❀~

—Oh, vaya destino me tocó… —Gemí mientras me dejaba caer en mi cama.

—Joven ama… Joven ama, ¿se encuentra bien?

¿Por qué Yona, la diablesa del capitalismo que incluso le serviría a una villana por dinero, se quedaría revoloteando alrededor de mi cama?

Ahora que me fijaba bien, se trataba de los sirvientes presentes en el momento del desastre. Estaba confundida por sus expresiones de preocupación y de profunda emoción. Normalmente, huían aterrados sólo con verme.

—Joven ama, quedamos muy impactados por su determinación.

—Estamos profundamente conmovidos de que se preocupe por estos humildes sirvientes…

— ¡Se veía ultra genial mientras les gritaba al joven amo y al hombre lobo! ¡Muchísimas gracias!

—Ah, ja, ja. —Dejé escapar una risa.

Ahora que pensaba en ello, trabajar como sirviente de los Podebrat era bastante duro. Limpiar los desastres de los tres miembros de la familia Podebrat, los cuales eran conocidos por sus malas personalidades, no era una tarea fácil. Si no fuera por el muy alto salario, no me extrañaría que renunciaran al instante, tomando en cuenta que este trabajo no sólo implicaba una gran carga laboral, sino que también emocional.

Como tal, parecía que mi acción anterior los había conmovido hasta las lágrimas.

Aunque lo había hecho más por ira que por ellos… Tampoco era tan malo que se formara este pequeño malentendido.

—No fue nada. Al contrario, todos ustedes hacen mucho por la familia. Nosotros deberíamos ser los agradecidos con ustedes. —Los sirvientes comenzaron a lagrimear al escuchar mis palabras

Vaya…Parece como si nunca les hubieran agradecido por nada

Mientras abrigaba un inusual sentimiento de culpa y arrepentimiento, tomé la determinación de que, desde ahora en más, trataría mejor a los sirvientes.

Después de hacer que los extremadamente emocionados sirvientes se fueran, me recosté en mi cama.

—Ahh…

Esta era la primera vez que esos dos malditos prodigios me hacían caso. Parecía que se habían puesto nerviosos al verme tan enojada.

Pero esa táctica sólo funcionaria una vez. Después de todo, yo era una frágil doncella a la que podían destruir con sólo chasquear los dedos. Por eso necesitaba algo más aparte de sólo palabras agresivas, necesitaba fuerza física.

Jack era sencillo de mente. Para domesticarlo, se requería de la infinita benevolencia y calidez de Yuri.

—Yona.

— ¿Sí, joven ama?

—Contacta al duque, por favor.

O de una fuerza apabullante. Sonreí para mí misma. Finalmente, había llegado el momento de cosechar los beneficios de haber leído la novela original.

—Dile que contrate al mejor maestro de esgrima del imperio.

Melisa Podebrat se convertiría en la mejor espadachina del imperio.

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