cuidado con esa villana, Hetero

Capítulo 4: ¡Ten cuidado con esos hombres lobo! Parte 1

— ¡…Ama! ¡Joven ama!

Tenía la barbilla apoyada en mi brazo mientras miraba distraídamente por la ventana.

—Ahh… ¡Joven ama, por favor vuelva en sí!

Paf.

Sólo después de probar de primera mano uno de los golpes de Martha, volví a mis sentidos y me la encontré sentada a mi lado. — ¡Oh, vaya! ¿Martha? ¿Cuándo llegaste? No, primero que nada. Ya soy una mujer de dieciocho años, ¿cómo puede ser que me des esos golpes?

—Intenté llamar a la joven ama bastantes veces, ¿sabe? ¿En qué estaba pensando para que se quedara tan absorta? —Como la nodriza que me crió, Martha me interrumpía tranquilamente. Mi nodriza Martha, la cual se había apresurado en venir al recibir la noticia de mi matrimonio, había recibido permiso del duque para hospedarse en la mansión Podebrat por el momento.

Me reí y me rasqué la mejilla con torpeza. —Bueno…

—Oh, ¿es porque Su Alteza no dio el anuncio de su matrimonio? Supongo que es entendible. La joven ama debe haber estado expectante. Yo también me decepcioné un poco, pero anímese. Estoy segura de que pronto encontrará una fecha para hacer el anuncio.

En realidad…

Para el consuelo de Martha, mi expresión se volvió cada vez más pétrea como una naranja mohosa.

Sin embargo, si dejaba escapar esas crueles palabras frente a Martha, quien se preocupaba por mí con sinceridad, era probable que me golpeara en la espalda nuevamente, así que reuní toda la paciencia que pude.

—En realidad… No, no es por Su Alteza. Me siento un poco somnolienta. Y no tengo nada que hacer. —Estaba siendo sincera.

Hace unos días, cuando conocí a la protagonista, entendí que este mundo seguía el curso de la novela. Por supuesto, eso no significaba que actuaría de la misma manera que la novela le dictaba a Melissa que lo hiciera. Probablemente yo era la única variante en este mundo. Sin embargo, lo máximo que podría cambiar era el futuro de Melissa. Era parte del destino que Ian y Yuri se encontraran en el baile, no era algo que yo pudiera alterar.

Tan pronto como me di cuenta de esta verdad, perdí toda voluntad. No importaba cuánto me esforzara en humillar a Ian, su futuro estaba destinado a ser un campo de flores junto a la mujer que amaba y, no importaba cuánto luchara, no podría convertirlo en un infierno.

Decidí darme un descanso. En cualquier caso, romperíamos nuestro compromiso tarde o temprano. Como aún quedaban unos seis meses hasta eso, tenía un poco de tiempo libre…

En cualquier caso, así fue como comencé a pasar mis días mirando distraídamente por la ventana y holgazaneando.

—Eso es porque siempre se queda en casa. No es como si fuera el joven amo Jake de niño.

Cuando Jake era pequeño, se la pasaba encerrado en su habitación. Cuando el duque lo envió al extranjero, aprendió a manejar armas y cambió completamente.

—Eso me hace sentir peor, Martha.

¿Qué era peor que decirle a una chica que era igual a su hermano menor?

Martha ignoró mi comentario y levantó la canasta que sostenía con ambas manos.

—Dicho esto, vayamos a dar un paseo. ¿No dicen que las rosas del jardín son hermosas?

Así que su plan todo este tiempo había sido llevarme de paseo. ¿Pero y la canasta?

Mientras parpadeaba en silencio, Martha dijo con una sonrisa brillante. —Preparé algo de comer, así que la invito a un picnic.

Casi me muerdo la lengua. Martha definitivamente era una gran nodriza, pero apestaba cocinando. Vino a mi mente un recuerdo de la pequeña Melissa comiendo una de las galletas de Martha y desmayándose.

—Ma-Martha… No tengo mucha ham…

—Vamos, vamos, ¡apurémonos, joven ama! ¡Oh, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que fuimos de picnic!

Como de costumbre, ignoró olímpicamente mis palabras y me arrastró hasta la puerta. Aunque Martha era claramente más pequeña que yo, tenía la fuerza de un hombre fornido.

Mientras me sacaban a rastras, le envié una mirada desesperada a Yona.

Sálvame.

Yona sonrió como un ángel, levantó su dedo pulgar y se lo pasó por el cuello.

La joven ama está totalmente muerta.

Yo le regresé la sonrisa y le respondí en silencio.

Cuando regrese, será mejor que estés preparada para mi venganza.

El rostro de Yona cambió a una expresión burlona, ​​pero antes de que pudiera terminar de amenazarla, me arrastraron hacia las escaleras que conducían al primer piso.

~❀❀❀~

Al menos hacia buen clima. Mi estado de ánimo mejoró cuando vi las flores bajo la luz del sol. Aunque mis pensamientos sombríos y mi mirada nerviosa estaban enfocadas en los aterrorizantes bocadillos de Martha.

— ¿No se siente bien ahora que está aquí? —Martha me miró con una sonrisa brillante. Yo sólo reía y asentía con la cabeza. Martha era una de las pocas personas que Melissa consideraba como cercanas. Si ella estaba tan feliz, valía la pena que sufriera de envenenamiento. Detuve mis pensamientos y me rendí ante mi destino.

Y así, cuando Martha y yo nos detuvimos frente a una mesa con una sombrilla, no había duda de que esto también había sido preparado por ella, mi corazón estaba en paz. Es sólo que no podía evitar rezarle a mi madre, padre, Dios, Buda, Alá, para que por favor protegieran mi estómago.

— ¿No probará bocado? Lo hice con mucho amor.

Sentía que mis mejillas dolerían más tarde, pero forcé una sonrisa mientras reprimía el impulso de ponerme a negar con la cabeza como loca. Martha tarareaba mientras ponía el contenido de la canasta sobre la mesa.

Fue ese instante que… — ¡Martha, a un lado!

Rápidamente empujé a Martha lejos de la mesa mientras captaba instintivamente el olor del peligro.

— ¡Joven ama! —El grito de Martha fue ahogado por un ruido estruendoso.

Había caído del cielo. O quizás desde el techo de la mansión.

De repente, un cuerpo cayó sobre la mesa y, por el impacto, no sólo la sombrilla, sino que también la canasta y la mesa se hicieron añicos.

Sería mi pequeño secreto el alivio que sentí cuando vi el destino de los alimentos.

Escombros salieron volando por el aire y rozaron mis mejillas y brazos. Los alrededores quedaron llenos de polvo.

— ¡Joven ama! ¿Se encuentra bien? —La voz desesperada de Martha resonaba en mis oídos, pero no podía mover mi cuerpo.

Se debía a la mirada del hombre que se puso de pie con normalidad a pesar de su accidentado aterrizaje. Su mirada era la de una bestia. Un par de ojos rojos fieros, no, indómitos, brillaban intensamente mientras me miraba directamente.

Mi mandíbula se puso rígida después de identificar al sujeto.

El cabello que parecía arder mientras flotaba libremente en el aire. Con ojos sesgados y una cicatriz muy clara en la parte superior de la nariz de piel cobriza. Junto con otra cicatriz que parecía bastante reciente en su ojo. A pesar de estar maltratado y lleno de heridas, el hombre era sin duda muy guapo. Un hombre guapo cuyo encanto era su aura salvaje.

—Hey, mujer. —Sonrió, revelando sus dientes, especialmente sus afilados colmillos.

Fruncí el ceño pero dejé que mis labios se curvaran en una sonrisa. Ja, ja, realmente carezco de suerte.

—No recuerdo haberte invitado.

La persona que se encogió de hombros descaradamente al escuchar mis palabras era definitivamente Jack Forton. Uno de los pretendientes de Yuri y un guapo hombre lobo. Sin duda, alguien peligroso.

— ¿Por qué debería importar eso? Mujer, ¿no eres tú la que trae a casa a hombres a los que no conoce?

Y de los cuatro pretendientes de la protagonista, su boca era la más sucia y sus modales inexistentes.

—Ve a escupir mierda en otro lado, Jack Forton. ¿Cómo te atreves a entrar sin autorización en la mansión de un duque? ¿Acaso contrajiste la rabia?

Ante mis palabras, su sonrisa desapareció. El cabeza de músculos de Jack tenía un temperamento bastante volátil, por lo que cayó fácilmente en mis provocaciones.

Hice un gesto hacia los guardias del ducado.

Jack gruñó. — ¿Qué? Parece que me conoces bastante bien. Entonces no deberías haber hecho algo tan estúpido. ¿Realmente crees que unos simples humanos pueden detenerme?

Para nada. Me mordí el labio inferior.

Aunque estaba enojada, sus palabras eran ciertas. Jack era el segundo más fuerte de entre los hombres lobo, la autora lo había hecho muy superior en términos de fuerza en comparación con los humanos. Incluso había una escena en la novela en la que varios guardias de las fuerzas de elite reales lo atacaban a la vez, pero este los derrotaba fácilmente.

Sin embargo, eso no significaba que pudiera quedarme sin hacer nada. En la mansión Podebrat había muchos sirvientes y trabajadores. Si Jack les hacía daño…

Para empezar, Jack odiaba a los humanos.

—Mierda… No me hagas enojar. No mataré a nadie si haces lo que digo… Malditos bastardos. —Jack se cruzó de brazos y miró a los guardias que lo habían rodeado.

¿Qué tengo que hacer? Siento que debería escuchar obedientemente lo que sea que tenga que decirme.

Pero… No parecía que una solicitud que había provocado que uno de los hombres lobo, una raza que siempre había mantenido su distancia de los humanos, violara propiedad privara, fuera a ser fácil de cumplir.

Después de pensarlo bastante, abrí la boca. —Yo…

Sin embargo, Jack comenzó a estremecerse y a maldecir. — ¡Ah, mierda!

Ante las repentinas palabras, mis ojos se abrieron desmesuradamente mientras miraba la escena que se desarrollaba frente a mí.

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