Hetero, La Dama Retornada y el Emperador Dragón

1°Arco Capítulo 26

— ¿No es eso imposible? No hay nada que puedas hacer al respecto, ¿verdad? —Dijo Rave mientras se posaba sobre la cabeza de Gilles, después de que esta cenara y tomara un baño en el castillo del marqués Beil, próximo a ser del emperador.

Estaban los dos solos. Hadhiz no se había aparecido para cenar, como tal, Gilles decidió comerse el mousse de durazno ella sola. No podían confiar en los sirvientes del marqués, ni en las demás personas de la zona residencial; después de todo, todos habían sido empleados por el anterior señor del castillo.

Debido a que su habitación estaba ubicada en el quinto piso, Gilles necesitaba las indicaciones de Rave para llegar a su dormitorio.

—Incluso si está herido, rara vez lo muestra en el rostro. A pesar de eso, ese idiota sigue siendo el emperador. Suele ser dulce contigo, pero también tiene otros lados. Sin embargo, dado que estás más familiarizada con ese aspecto de su personalidad, verlo actuar diferente debe ser inusual.

—Así es… Aunque desearía que fuera más honesto consigo mismo. —Gilles había pensado que estaría enojado o molesto, pero Hadhiz no mostró signos de ello. —También me sorprendió que pudiera poner una cara tan amenazante y lanzar esas brutales amenazas…

—Siendo honesto, eso no es nada más que crueldad infantil. Hizo eso para evitar una política del miedo.

—Sin embargo, sigo sin creer que sea bueno infligir dolor innecesario a otras personas. Si sigue diciendo cosas que en realidad no quiere decir, eventualmente, se volverá insensible tanto con sigo mismo como con los demás… Y eso sería perjudicial para Su Majestad.

Entonces, finalmente se convertiría en un tirano. Se volvería insensible, tan insensible que podría iniciar tranquilamente una masacre.

—Entiendo tu punto. Rara vez se involucra con los demás y, cuando algo sucede, tiende a aceptarlo así sin más. Es demasiado extremista. A pesar de eso, también hay una parte de él que cree que si logra deshacer la maldición, todos lo aceptarán. En serio cree que algún día podrá hacer cientos de amigos.

—E-Es bueno tener un lado inocente, pero si es él de quien estamos hablando, ¿no es malo?

—Exactamente, es malo. Sin embargo, hay muchas otras cosas terribles que le han sucedido. La maldición no es la culpable de todo… Por ejemplo, en cuanto a su madre. Aunque actué como si no le afectara la verdad es que sigue culpándose por ello.

Debido a que Rave había decidido hacer la vista gorda, existía la posibilidad de que este asunto causara el quiebre emocional de Hadhiz un día de estos. No obstante, a pesar de eso, Gilles no podía condenarlo. Porque esto le permitía a Hadhiz conservar algo de esperanza.

—Entonces, tal vez… ¿debería aspirar a ser un emperador adorable? De esa forma, la gente querrá acercarse a él.

— ¿Un emperador adorable? ¿Cómo? ¿Deberíamos colocarle un listón en la cabeza y hacer que les reparta dulces a todos…? No suena tan loco.

—Digo, ¿qué tal si hacemos que muestre debilidad? Su delicado estado de salud podría encajar en esa categoría, pero sigue siendo sobresaliente a pesar de eso. Si mostrara una pequeña grieta en el muro que construyó a su alrededor, la gente podría encontrarlo más accesible. Después de todo, un emperador no necesita ser perfecto para ser considerado un gobernante excelente.

A pesar de la provocación del marqués Beil, Hadhiz no dejó que sus emociones afectaran su decisión. También mostró misericordia a los peones abandonados. No sólo eso, también recordaba los nombres de los soldados, lo que elevó la moral de la división norte.

—Verlo siendo claramente herido, pero aun así insistiendo en conservar una hermosa fachada, sólo me hace querer golpearlo. Quiero hacerle saber que está bien que llore. Que debería hacerlo si lo necesita. Aunque… imaginar a un hombre adulto llorando también hace que me den ganas de pegarle.

— ¿Entonces lo golpearás si no llora y también si lo hace? Eso es cruel.

Gilles reformuló sus palabras debido a la crítica de Rave. — Entonces, que al menos no aparente cuando está conmigo. Me dan ganas de pegarle porque se siente como si estuviera huyendo.

— ¡¿Eh?! ¡¿Entonces es por eso?! Pequeña dama, ¿podría ser que te has enamorado de Hadhiz? —Rave se asomó desde arriba con brillos en la mirada.

Gilles entrecerró los ojos. — ¿Cómo llegó a tal conclusión?

—Porque lo que quieres hacer es igual a molestar a alguien que te gusta sólo para llamar su atención.

—No me trates como a una niña. No hay forma de que haga algo tan ridículo.

—Bueno, pequeña dama, no importa cómo te mire, definitivamente eres una niña…

¿De verdad? Gilles se aclaró la garganta para regañar a Rave. —Por ahora, no tengo planes de profundizar mi relación con Su Majestad.

—Sí, pero sólo por ahora. ¿Es por la diferencia de edad? Después de algunos años eso ya no será problema, ¿verdad?

— ¡Ese no es el problema! Además, ¡sólo estamos comprometidos porque es conveniente para los dos!

—Realmente no entiendo por qué sigues divagando, pequeña dama. ¿Es posible que sea por qué soy el Dios Dragón?

—Justo como pensaba, los dioses y los humanos tienen valores diferentes…

—Bueno, como sea. En todo caso, todo dependerá de Hadhiz. Ah, ya llegamos, esta es la habitación de la pequeña dama.

La parte más recóndita del pasillo finalmente era visible. La caminata se había sentido larga debido a sus cortas piernas. Parecía que era una habitación grande, aunque el pomo de la puerta estaba un poco alto…

Gilles se estiró, agarró el pomo y usó un poco de su magia para abrir la pesada puerta.

—Hadhiz ya llegó. Buena suerte, estás familiarizada con la primera noche de una pareja, ¿verdad?

— ¡¿Eh?! Imposible, ¡¿Su Majestad está adentro?!

—Sí, si ya sabes lo que tienes que hacer, no habrá problemas. Incluso si su relación es sólo de nombre, siguen siendo una pareja, simplemente deberían darse por vencidos. No te preocupes por la seguridad.

— ¡¡Por favor espere un momento!! Todavía no estoy… —Mientras Gilles le rogaba a Rave, vio una gran cama con dosel en el centro de la habitación. Su atención se centró en la figura que yacía boca abajo en el lecho. La parte superior de su cuerpo colgaba de la cama.

— ¿Su Majestad…?

—Creo… que bebí demasiado…

—No es posible, ¡¿bebiste vino…?! ¡¡Pequeña dama, agua!! ¡Necesitamos agua!

— ¡D-De inmediato!

Y así, la escena se transformó repentinamente en un campo de batalla para tratar de rescatar al emperador, el cual mostraba síntomas de intoxicación después de haber tomado sólo un trago de vino.

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1 comentario en “1°Arco Capítulo 26”

  1. Se emocionó y bebió xd que poca resistencia.
    La misma habitación jajajajjaja no puedo creerlo xd es una niña de cuerpo, no creo que pase algo, pero será divertido seguro xd

    Me gusta

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