Soñemos Juntas, Yuri

Capítulo 14

Mientras me encontraba acostada en la cama, mamá me llamó desde abajo. Iba a ir a ver a mi abuela al hospital, así que quería que fuera con ella.

Era un dolor en el trasero, pero mis calificaciones habían sido menos que estelares últimamente, por lo que no estaba en posición para negarme. En cualquier caso, no era como si estuviera haciendo algo de lo que no podía apartarme en estos momentos, así que me arrastré escaleras abajo y salí de la casa con mamá. Entré en el garaje, subí al auto, giré la llave, de alguna manera logré salir a la calle sin golpear nada y conduje hacia la ciudad.

Rápidamente me arrepentí. Después de todo, no tenía licencia.

¿Por qué demonios le había dicho que conduciría? Me iba a estrellar y sería bastante fuerte. No había forma de que eso no pasara. Agarrando tensamente el volante, conduje, doblando ocasionalmente, mientras hacía todo lo posible para imitar a los otros conductores en la carretera. Apenas podía entender los frenos y el acelerador, no sabía exactamente cuánta fuerza aplicar. Creía que estaba pisando ligeramente el acelerador, sólo para ir mucho más rápido de lo que esperaba y luego, cuando apretaba el freno apresuradamente, nos deteníamos de golpe. La forma en que conducía era terrible y me daba cuenta de que los autos a mi alrededor estaban molestos.

Mientras sudaba desagradablemente, nos dirigimos a un puente sobre un río. El puente estaba congestionado por el tráfico y había muchos automóviles separados en varios carriles que progresaban lentamente a través de él.

Fue entonces cuando finalmente lo estropeé.

En una situación con autos delante y detrás de mí, sin ningún lugar a donde ir, pisé el acelerador demasiado fuerte. Entré en pánico y giré el volante. Eso me salvó de una colisión con el auto de enfrente, pero en su lugar me estrellé contra la barandilla del puente.

El hecho de que no lo hiciera a alta velocidad fue una pequeña salvación, pero el motor se detuvo y el auto dejó de moverse por completo. Más y más autos se detenían detrás de mí, creando un atasco, mientras yo sólo podía mirar desesperada.

Comenzó a llover ligeramente. La capa de agua que corría por el parabrisas empañó el paisaje exterior mientras lo observaba.

Escuché la puerta trasera cerrarse. Mirando por el espejo retrovisor, no había señales de mi madre, quien debería de haber estado sentada en la parte trasera. En el paisaje borroso por la lluvia fuera del vehículo, pude ver una silueta familiar haciéndose cada vez más lejana. Debió salir porque estaba enojada conmigo por haberme estrellado.

Mientras escuchaba el sonido de la lluvia chocando contra el auto, sintiéndome aturdida por un estupor de soledad, escuché un repentino golpeteo en la ventana justo al lado de mi rostro.

Cuando me volteé para mirar en estado de shock, un puño golpeó el vidrio nuevamente, justo en frente de mis ojos. ¡Toc, toc, toc! Cuando retrocedí con miedo, esta vez no fue un puño, sino una herramienta de metal, una larga llave inglesa destinada a apretar las tuercas de las ruedas, la cual se estrelló contra la ventana. El cristal se hizo añicos y yo me tapé la cara inconscientemente.

— ¡Saya! ¡Esto es un sueño!

Me sentí aliviada cuando vi la cara que apareció por el agujero en el cristal: era Hitsuji parada afuera del auto. Sin esperar mi respuesta, siguió usando la llave para quitar los pedazos de vidrio que quedaban en la ventana. Como si estuviera saliendo del agua, mi conciencia se aclaró rápidamente.

Hitsuji me miró directamente a los ojos.

—Date prisa y sal. Es peligroso quedarse aquí.

Tal vez por la fuerza del impacto, la puerta estaba deformada y no se podía abrir. Me abrí paso a través de la ventana rota del asiento del conductor.

Caí en el camino donde estaban esparcidos fragmentos de vidrio y me puse de pie, colocándome los mechones de cabello detrás de la oreja.

—Hitsuji, qué coincidencia. Encantada de verte en un lugar como este.

—Vamos, mantente enfocada. Si no recobras la lucidez, vamos a tener problemas.

Su cara enojada también era adorable. Quería abrazarla. Justo cuando estaba a punto de hacerlo, un silbato de vapor sonó en alguna parte.

Desde más allá de las vigas del puente, a través de la cortina de lluvia, se acercaba un enorme y lujoso crucero de muchos pisos. La nave se dirigía directamente hacia el puente congestionado.

Sin ninguna señal de que intentara detenerse, la proa finalmente hizo contacto. Se escuchó un desgarrador chirrido de metal cuando el puente se rompió y los autos comenzaron a caer uno tras otro de la abertura.

El suelo a mis pies se inclinó rápidamente y tanto mi cuerpo como el de Hitsuji comenzaron a deslizarse por el asfalto. Antes de que tuviera tiempo para responder, fuimos arrojadas al aire, la superficie negra del agua se acercaba rápidamente.

Se escuchó un intenso chapoteo y una sombra del tamaño de una ballena saltó del río. Pareciendo lo que podrías obtener si combinabas un submarino nuclear con una persona, era Kaede en forma de sirena. Ella nos atrapó con su pecho. ¿Estas despierta? Preguntó.

—Claramente no.

Cuando Kaede abrió la boca para reírse de lo que dije, unos dientes de tiburón se asomaron desde su interior.

El crucero de lujo, que todavía estaba en marcha, finalmente atravesó el puente. El puente debería estar hecho de un marco de acero, pero era de tan mala calidad como una artesanía hecha con palillos de madera y seguía cayéndose a pedazos. El tren que estaba encima del puente también había perdido sus detalles y ahora sólo parecía un fajo de papel. Cuando vi todas las pequeñas piernas saliendo de él, finalmente me di cuenta de que era un enjambre de Suiju.

Ran y Midori volaron desde el aire, apoyándose en los hombros de Kaede. Ran nos miró a todas.

—Todas están lúcidas, ¿verdad? Presten atención a lo que dicen las demás. Si alguien está actuando raro, avisen de inmediato. No hay duda de que los Suiju están tratando de confundir nuestras mentes.

—Como regla general, estaré monitoreándolas a todas, pero es muy probable que me vea afectada sin darme cuenta. Entonces… aunque lamento tener que pedirles esto, por favor, también asegúrense de vigilarme ocasionalmente… —Agregó Midori.

—Entendido. Entonces, ¿qué hacemos ahora? —Preguntó Hitsuji.

—Busquemos de dónde vienen los Suiju, —respondí. —Aparecen en algún lugar y se dirigen a la tierra de la vigilia mientras dormimos. Encontremos esa locación y destruyámoslos.

Dejando que el puente se derrumbara y cayera al agua, tocamos tierra en la orilla del río. Un enjambre de Suiju parecidos a automóviles seguía llegando desde algún lugar y se detenían donde alguna vez había estado el puente. Con la congestión del tráfico empeorando, los Suiju al frente comenzaron a ser empujados y caer al agua.

—Será un verdadero dolor en el trasero sacarlos a todos, —dijo Kaede con una mirada preocupada mientras se transformaba en una criatura parecida a un centauro de cuatro patas. Creó una larga lanza y comenzó a atacar el enjambre de Suiju, pero estos no tenían fin.

Ran se subió a la espalda de Kaede.

—Dejémoslos por ahora. Creo que sería una mala idea dejar que tomen nuestro tiempo. Tenemos que averiguar de dónde vinieron estos tipos y eliminar la fuente o, no importará cuántos matemos.

—Estoy de acuerdo. Mientras sigamos lúcidas, los Suiju no pueden entrar a la tierra de la vigilia. Por el contrario, si somos absorbidas por nuestros sueños, estos se convertirán en un camino, —dijo Midori.

—Uh, oye, si nos obsesionamos demasiado con la caza de Suiju, ¿podría eso hacernos perder la lucidez…? —Cuando interrumpí, Midori levantó la vista, aparentemente desconcertada.

—Eso podría ser posible. El acto de cazar Suiju podría haber sido una trampa para hacer que los sonámbulos se sometan a sus sueños…

Hitsuji ladeó la cabeza hacia un lado.

—Espera, ¿quieres decir que hemos estado atrapadas durante mucho tiempo?

—Preferiría no pensar eso. Hace poco, los Suiju también cambiaron su forma de actuar.

—Oye, oye, ¿tenemos tiempo para charlar de esta manera? Si vamos a encontrar de dónde vienen los Suiju, ¿no deberíamos movernos? —Dijo Kaede con impaciencia.

—Tienes un punto. Vamos. No se separen demasiado… Probablemente sea mejor que nos mantengamos juntas.

—Pueden cabalgar sobre mí. ¡Yo las llevaré!

Cuando Kaede salió corriendo con sus cuatro patas, yo también salté sobre ella apresuradamente. El revestimiento de metal que había permanecido de cuando era mitad submarino estaba, convenientemente, equipado con escaleras y pasamanos.

Con las cuatro en su espalda, Kaede galopó por el asfalto. Cuando los Suiju se acercaban a ella, a veces los evitaba, mientras que otras los apuñalaba con su lanza o los pisoteaba con sus cascos mecánicos mientras corría hacia las profundidades de la tierra de los sueños.

Había un sólo camino, sobre el suelo marrón rojizo, en un páramo con parches dispersos de hierba seca, que se extendía hasta el infinito. De vez en cuando, un enjambre de Suiju caminaba hacia nosotras desde el otro lado, pasaba de largo y desaparecía en la distancia.

Finalmente, el camino una vez recto comenzó a hacerse más enrevesado. La pendiente del suelo se hizo más escarpada, subiendo y bajando, formando grandes olas. La cantidad de árboles en el área aumentó y lo siguiente que supimos fue que estábamos corriendo por un espeso bosque.

En la espalda de Kaede, nosotras estábamos sentadas alrededor de una mesita de té. Midori se llevó una taza a los labios y frunció el ceño.

—Sigue sin estar bien. No tiene sabor.

— ¿Cuándo hiciste té…? Sakaimori, ¿estás bien? ¿Estás lúcida?

—Lo siento, estoy lúcida. Pensé que el sabor me haría saber que estaba en un sueño.

—Oh, ya veo.

—También puedes tomar un poco, si quieres, Hokage.

—No, estoy bien. Incluso si sé que es un sueño, beber hace que me entren ganas de ir al baño.

—Ah, eso también me pasa a mí, —Ran concordó con entusiasmo. —No sabe a nada, así que no sé qué hace que mi vejiga piense que puede hacerme querer ir al baño. No es justo.

—Te entiendo. Cada vez que hay un baño en mis sueños, me pongo tensa. Incluso en la tierra de la vigilia, hay veces que me confundo. Da miedo.

Tal vez era porque Hitsuji había dicho eso con una cara seria, pero Kaede se puso incómoda.

—Buah, ¡ninguna va a orinarse en mi espalda, ¿de acuerdo?! —Gritó.

La forma tan genuinamente preocupada en que sonaba nos hizo reír a todas.

— ¿Nunca has experimentado algo así, Kaede?

—Siempre me transformo cuando hago sonambulismo, así que puedo decir que es un sueño. Si todas lo hicieran también, no mojarían la cama.

—No somos tan buenas para transformarnos como tú, Kaede.

—Todas ustedes carecen de imaginación.

Mientras Kaede hinchaba su pecho con orgullo, Hitsuji frunció los labios. Ese puchero era tan adorable que no pude evitar interrumpir.

—Hitsuji, yo no me burlaré de ti aunque mojes la cama.

Bien hecho. Esa era una frase genial, aunque lo dijera yo misma…

O eso pensé, pero luego me di cuenta de que Hitsuji estaba entrecerrando los ojos y escudriñándome.

—Oigan, estoy bastante segura de que no está lúcida en estos momentos.

— ¿No ha sido siempre así? —Preguntó Midori.

—Sayacchi siempre ha sido este tipo de chica, ¿no?

—Creo que Hokage actúa de forma extraña cada vez que está cerca de Konparu.

Al escucharlas analizándome, no estaba segura de lo que querían decir, pero era un poco vergonzoso, así que me rasqué la cabeza.

—Aw, vamos. No me feliciten tanto. Es vergonzoso.

— ¡Ah! ¡Sabía que no estaba bien! ¡Sujétenla!

— ¡Esperen! ¡No peleen en mi espalda!

El té en nuestros sueños no tenía sabor, pero los golpecitos en la frente en nuestros sueños dolían como los mil demonios. Me devolvió la lucidez, claro, pero no era justo.

Bajo un cielo estrellado, lúcidas y provocando un alboroto, continuamos por el sinuoso camino. En las profundidades del sueño, hacia el nido de los Suiju… Después de que todas y cada una de nosotras habíamos perdido la lucidez al menos unas tres o cuatro veces, finalmente llegamos a nuestro destino.

En el bosque, había una pendiente con la forma de un mortero y un manantial en el fondo. Si enfocabas la vista a través de las ondas del agua, podías ver un huevo que parecía estar hecho de cristal tallado. El huevo brillaba desde adentro y el reflejo difuso de ese brillo tomaba forma en la parte superior del agua, brotando del manantial como una vasta cantidad de Suiju. Grandes, pequeños, bonitos, feos. Los Suiju se arrastraban cuesta arriba con movimientos torpes, emprendiendo el largo camino hacia la tierra de la vigilia.

—Esto es… un nido de Suiju, —susurró Ran. Por un momento, todas miramos fascinadas al manantial. —Entonces, así es como nacen.

— ¿Quiere decir que los Suiju nacen de ese huevo? —Preguntó Kaede.

—Eso es lo que parece, pero… ¿Será realmente así?

—Los fenómenos en la tierra de los sueños a menudo funcionan de manera diferente de lo que parecen, pero al menos podemos estar seguras de que los Suiju están saliendo de allí, —explicó Ran.

—De acuerdo, así que los destruimos y se acabó, ¿verdad? —Kaede dejó escapar el gruñido de una bestia carnívora. Parecía que quien guardaba más rencor contra los Suiju era Kaede.

Fue en este momento cuando finalmente noté que Hitsuji había estado callada. Cuando la miré, a mi lado, se estaba inclinando tanto en la espalda de Kaede que parecía que podría caerse, mirando fijamente al manantial.

— ¿Hitsuji? Eso es peligroso.

Cuando fui a abrazarla desde atrás, Hitsuji habló súbitamente.

—Es eso.

— ¿Eh?

—He… estado buscando eso.

En ese momento, mi cabeza fue llenada con recuerdos.

¡El huevo! ¡Era cierto! ¡Ese era el huevo que Hitsuji había estado buscando en la tierra de los sueños durante todo este tiempo!

Aunque yo misma había estado tan desesperada por hacer que todas lo recordaran, en algún momento me había olvidado. Aunque este hecho me sorprendió, traté de advertirles a todas.

— ¡Escuchen, chicas, esa es la cosa! ¡La cosa que seguía mencionando!

—Ya lo recuerdo… —Dijo Ran, sonando desconcertada.

—Yo también. Creo que hemos estado haciendo lo mismo una y otra vez, —agregó Kaede.

—Igual yo… ¿Por qué? Deberíamos estar lúcidas ahora, —dijo Midori.

—Este recuerdo es raro. Es como si alguien intentara ocultarlo. No importa cuántas veces intentemos recordarlo, terminamos olvidándolo. —Mientras decía eso, miré hacia abajo y todos los pelos de mi cuerpo se erizaron. Los Suiju que previamente no habían mostrado signos de que reconocieran nuestra presencia, ahora se habían quedado quietos, centrando su atención en nosotras. La atmósfera alrededor del manantial a la luz de la luna, algo que incluso llamarías hermoso, cambió para tensarse en un instante.

—De todos modos, parece que hemos encontrado lo que buscábamos, —dijo Ran. Sin apartar la vista de los Suiju, saltamos de la espalda de Kaede al suelo. —Si destruimos eso, podremos exterminar a todos los Suiju. Hagámoslo antes de que lo volvamos a olvidar.

—Bien. —Con un fuerte silbido, se abrió una escotilla en la espalda de Kaede. Misil tras misil fueron lanzados desde esta, dirigiéndose en picada hacia los Suiju.

En el tiempo que les tomó impactar, nos preparamos para luchar. Ran cabalgaba sobre un león negro, Midori sobre un oso polar y yo sobre un antílope con cabezas en la parte delantera y trasera de su cuerpo. Hitsuji era la única que permanecía a pie, usando su atuendo habitual con los guantes dorados.

— ¡Ataquen! —Gritó Ran mientras levantaba su sable.

Corrimos colina abajo, chocando contra la horda de Suiju. Todas gritaban. Yo disparaba indiscriminadamente con una escopeta para elefantes mientras nos acercábamos al manantial.

Con trozos de Suiju volando a nuestro alrededor como una tormenta, Hitsuji fue la primera en llegar. Sin ninguna señal de miedo, se metió en el agua, en dirección al huevo de cristal. Los Suiju que acababan de nacer eran golpeados por sus guanteletes dorados y reducidos a escombros.

Las manos de Hitsuji levantaron el huevo del agua. El huevo que sostenía en alto con ambas manos comenzó a brillar aún más intensamente en el momento en que tocó el aire. Sintiendo una sensación de urgencia por la forma en que lo estaba mirando, como si estuviera fascinada, grité. ¡Hitsuji! ¡Destrózalo!

Hitsuji se había distraído por un breve momento, pero sus ojos recuperaron la concentración. Seguí apretando el gatillo para evitar que los Suiju que atacaban desde todos los flancos se acercaran a Hitsuji. Por sólo un breve momento, nuestras miradas se encontraron. Ella asintió, apretando el huevo con ambas manos.

El huevo fue aplastado y más luz salió de su interior. Mi visión se volvió blanca y mi conciencia se desvaneció rápidamente…

~❀❀❀~

Había una cama que se extendía, sin huecos, hasta donde alcanzaba la vista. El mar de sábanas continuaba desde mis pies hasta el horizonte. En esta yacían innumerables personas. Algunas en pijama, algunas desnudas, algunas con máscaras para los ojos, algunas atadas, algunas cubiertas de sangre… Había personas de todas las edades, de distintas razas, en distintas posiciones, con muchos atuendos diferentes, pero todas, sin excepción, estaban acostadas y dormidas.

Justo a mi lado yacían Ran, Kaede y Midori. Mirando un poco más lejos, podía ver algunas caras familiares aquí y allá. Mis compañeros de clase, la maestra y, mis padres y hermana.

Se escuchaba un leve ruido por los ronquidos de varias personas, sus murmullos y gemidos ininteligibles llenaban el aire. En medio de una escena hacía parecer que toda la humanidad estaba durmiendo, Hitsuji y yo éramos las únicas levantadas, despiertas.

—Hitsuji, ¿qué pasó aquí? —Pregunté.

—No sé… ¿Dónde estamos? Es la tierra de los sueños, ¿verdad? —Hitsuji respondió aturdida.

No había forma de que pudiera saberlo con seguridad. Sobre nosotras estaba el cielo de la tierra de los sueños, donde la luna y las estrellas brillaban intensamente, pero nunca antes había visto un lugar como este.

—Aizome… Kaede… ¡Midori! —Llamé sus nombres e intenté sacudirlas, pero nadie despertó.

—Hey, Saya ¿Qué crees que es eso?

Cuando levanté la vista en respuesta a la voz de Hitsuji, en algún momento un rincón del cielo había sido manchado por algo grande y negro. ¿Era un Suiju? Era imposible distinguir su forma completa, pero una estructura larga, retorcida y flexible, como la trompa de un elefante, colgaba de la oscuridad hacia el suelo.

Cada vez que su nariz pasaba por el aire sobre una de las personas dormidas, me daba cuenta de que estaba absorbiendo algo brillante. Se parecía al huevo de Suiju que habíamos encontrado en el manantial.

Cuando la nariz se acercó a nosotras, hubo un cambio con Ran, Kaede y Midori. A diferencia de las personas que dormían a nuestro alrededor, esta cosa extraía imágenes concretas de ellas. Un barco volador, una resplandeciente espada mágica, una procesión de camellos, una flota de aviones de papel, un cohete lanzado a la luna, flores de todos los colores, estudiantes que tomaban una clase, una montaña cubierta de nieve… Estas visiones aisladas surgían y eran absorbidas, como si se tratara de una aspiradora.

Instintivamente, pensaba que esto era malo. No tenía idea de lo que estaba sucediendo, pero algo claramente no estaba bien. Solté un grito ininteligible, hice lo que pude para detener la recolección de imágenes. En el momento en que lo hice, tuve una extraña sensación y me quedé sin aliento. El arma que tuve que crear en el acto y la bestia que era una manifestación de mi hostilidad me fueron arrebatadas antes de que siquiera pudieran formarse por completo.

No era sólo yo, Hitsuji también estaba gritando.

— ¡Saya! Saya, ayuda. ¡Se están llevando todo!

Haciendo mi mejor esfuerzo para al menos abrazar a la asustada Hitsuji, yo…

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