Hetero, La Villana y el Jefe Final

Capítulo 5: La villana debería ser capaz de domesticar incluso al jefe final. Parte 3

Por las miradas de Claude y Keith, tiene la sensación de que ya han logrado evadir el detonante crucial del despertar del rey demonio, que es la desesperación de Claude. Sin embargo, han ido demasiado lejos para dar marcha atrás y, además, desde que se descubrió que Lilia es la doncella de la espada sagrada, el día en que sus oponentes intenten explotar esa debilidad está destinado a llegar.

En ese caso, decide que lo mejor es darse prisa y simplemente eliminar todos los factores que le preocupan.

—Debería llegar en cualquier momento. Siempre contrata a algunos matones, en caso de que los demonios decidan dar pelea, así que quédese cerca de Beelzebuth, dama Aileen. Después de todo, si algo le sucede, ¡mi amo sin duda caerá en las profundidades de la desesperación!

—Su bienestar es una mayor preocupación que la mía, joven Keith. No se deje golpear por una flecha perdida y muera mientras está en la vanguardia.

—Ah, realmente no lo entiende, ¿verdad? El joven Isaac y los demás deben tenerlo difícil…

Keith dice estas palabras como si las sintiera profundamente y, luego es mandada a la azotea de la academia con Beelzebuth, donde podrá tener una vista completa del sitio.

Es entrada la noche. Una luna llena brillante está en el cielo. Y una vez más, Aileen se encuentra de regreso en la academia, un lugar que pensó que probablemente no volvería a ver, detrás del dormitorio cerca de los campos de entrenamiento de los caballeros santos. Los diseñadores del juego deben haber querido reutilizar la ilustración del fondo.

Por supuesto, en este punto, el único evento importante que queda por realizar en la academia es la ceremonia de graduación, por lo que no hay estudiantes. Eso lo convierte en un lugar conveniente; no serían vistos y, si un demonio comenzaba a hacer estragos, podían dejar que los caballeros se encargaran de ello.

—Hey humana. ¿Keith estará bien?

— ¿Qué quiere decir con estará bien? ¿Algo le preocupa?

—Él… vendió demonios, ¿no es así…?

Le dijeron a Beelzebuth que no dijera nada fuera de lugar, bajo ninguna circunstancia, porque lastimaría a Claude. Como resultado, ha estado muy callado últimamente e, incluso mientras habla ahora, está mirando hacia el techo.

—Cuando comenzamos con el plan le expliqué porque él hizo lo que hizo.

— ¡Ya lo sé! Lo sé, pero si quería tierras, ¡yo pude haberlas robado para él!

—Si hubiera hecho eso, sin duda eso habría desencadenado un conflicto.

— ¡¿Y, si así hubiera sido?! ¡No perderíamos ante humanos insignificantes!

—Yo también soy una humana.

La cabeza de Beelzebuth se levanta como si lo hubieran golpeado y, luego vuelve a mirar hacia abajo. Puede que esté más herido que Claude. Debido a que son demonios, la mera traición de un compañero los lastima y entristece bastante.

—El joven Keith también es humano… Y el príncipe Claude, puede que sea el rey demonio, pero sigue siendo humano.

—No entiendo… ¿Por qué?

—No es necesario que lo entienda. Tampoco tiene que perdonarlo… Dudo que el joven Keith espere que alguien haga eso.

Mirando hacia abajo desde la azotea del edificio de la academia, puede ver a Keith parado solo frente a la jaula de demonios que construyó Denis. ¿Qué debe estar sintiendo ahora mismo?

—El joven Keith dijo que cuando eligió a los demonios que vendería, fue honesto hasta el punto de la tontería y les explicó la situación en todo momento.

— ¿Qué?

—Cuando lo hizo, los demonios que podían hablar el idioma humano siempre respondían: Si eso ayuda al rey demonio y a los demás, iré. Incluso los demonios que no hablaban fueron con el joven Keith sin resistirse en lo más mínimo.

—Cada vez que sucedía, me veía obligado a darme cuenta de que era un simple ser humano.

Mientras le decía eso, Keith se reía débilmente.

—Eso es… probablemente cierto. Yo también habría dicho eso…

—Me imagino que lo haría. Y es por eso que los vamos a recuperar.

— ¿Eh?

Beelzebuth parpadea.

—Al parecer, todas las transacciones las ha realizado la misma persona. Cada vez, trae un libro de cuentas con un registro de qué demonios compró y cuánto cuestan. También debe tener información sobre dónde terminaron los demonios vendidos en ese libro de contabilidad suyo.

Esos registros servirían como prueba de que estaba involucrado en el tráfico de demonios.

Independientemente de lo que le dijo a Lilia y a los demás, aunque vender demonios no es un crimen, es un tema extremadamente delicado. También provocaría el disgusto del emperador, que había formado el pacto de no agresión con el rey demonio, por causar problemas innecesarios.

Dada la situación, si pudieran tener en sus manos esa prueba, el cliente ya no podría seguir molestando a Keith.

—Por supuesto, algunos de los demonios probablemente hayan muerto. Sin embargo, mientras estén vivos, existe la posibilidad de que podamos volver a comprarlos. El joven Keith no es tonto. Después de venderlos, logro ejercer presión en donde le fue posible, por lo que también podemos encontrarlos a través de esos canales. Aunque, parece que, como resultado, no pudo hacer ningún movimiento potente cuando su salario y la manutención del rey demonio fueron malversados.

Sin embargo, al hacer que Jasper irrumpiera como un tercero, aunque no habían podido hacer que arrestaran al malversador, lograron reclamar el dinero perdido.

—Es cierto que seguramente será tedioso, pero el joven Keith sí descubrió dónde dar el golpe mortal. Realmente es un asistente excepcional. Me gustaría tenerlo para mí. No esperaría menos de la mano izquierda del rey demonio. ¿No es así, don mano derecha?

Cuando Aileen le sonríe, Beelzebuth responde de mal humor.

—Eso es, bueno… No te equivocas, pero…

—Además, para volver a comprar tantos demonios traficados como podamos y, para proteger a los nuevos demonios que seguramente vendrán más tarde, necesitamos al joven Keith. ¿No es así?

— ¡No me gusta esto! —Grita Beelzebuth. Se deja caer en la azotea y comienza a murmurar: — ¿No podemos resolver esto golpeando a esos traficantes? ¿Por qué? ¡Deberíamos quemarlos!

—Si hiciéramos eso, los demonios que viven en otros lugares serían atacados. La postura oficial de que el rey demonio está controlando a los demonios para que no ataquen a los humanos ha creado un entorno en el que es difícil poner una mano sobre los demonios.

— ¡Deberíamos incinerarlos también! ¡Un pueblo humano se quemaría en un instante!

— ¿Y si la casa de Denis estuviera allí, por ejemplo?

Posiblemente debido a su trabajo de interpretación que ha estado haciendo, Beelzebuth se ha hecho bastante cercano a Denis. La espada que cuelga de su cintura fue diseñada por Denis y luego ordenada a través de sus conexiones. Quizás por eso, responde sin dudarlo.

—No la quemaría. Tengo suficiente control para eso.

—Entonces, ¿qué pasaría si un amigo de Denis al que no conoce viviera allí?

Se queda en silencio, con una mirada amarga en su rostro. Con una sonrisa preocupada, Aileen extiende una mano hacia la cabeza de Beelzebuth. Luego, lo más gentilmente posible, lo acaricia.

— ¿A qué estás jugando?

—Parece que lo está pensando bastante y, creo que es espléndido de su parte. Siga así y aprenda todo tipo de cosas. Estoy segura de que serán útiles para el príncipe Claude y el joven Keith. La verdad es que se siente impotente por haber hecho que el joven Keith luchara solo y, no puede soportarlo. ¿Verdad?

Beelzebuth gruñe, se ha quedado sin palabras. Aileen sigue acariciando su cabeza. Buen chico.

— ¿Cuánto tiempo vas a seguir acariciándome?

—Hasta que se haya animado.

— ¡Suficiente, entonces! Ya llegaron.

La vista y el oído de Beelzebuth son muy buenos y, cuando él le señala con una mirada, ella vuelve a enfocar apresuradamente su mirada en el suelo. Desde la distancia, un grupo claramente sospechoso se acerca a Keith.

La ubicación y todo lo demás coinciden con sus recuerdos del evento. Ya ha comenzado.

¿Oh…? Pero a dama Lilia y su grupo no están en los arbustos…

En el juego, el grupo de Lilia se escondía en los arbustos cerca del sitio a observar. Sin embargo, no hay señales de ellos. Mientras se pregunta sobre eso, Keith ha comenzado a hablar con su cliente.

Están discutiendo la venta de los demonios y la expresión de Beelzebuth se vuelve amarga de nuevo.

—No debe hacerlo, joven Beelzebuth. Confié en el joven Keith.

—Ya lo sé. Mi papel es quedarme aquí y protegerte. Tanto Keith como Denis me lo pidieron. También lo hicieron los demás… y el rey, ya que no pudo venir el mismo.

Aileen se queda en blanco. Beelzebuth murmura:

—Si algo te sucede, estoy seguro de que el rey no perdonará a los humanos.

—Por cierto, ¿puedo preguntar, conde Penne?

La voz de Keith resuena intencionadamente fuerte y atrae su atención de regreso a la escena frente a ellos.

—Escuché que le vendió el territorio que quiero al duque D’Autriche.

— ¿De qué está… hablando?

Es la voz temblorosa de un hombre fingiendo ignorancia. Keith no vacila.

Después de todo, el día que Aileen lo presionó para que la convirtiera en su aliado, le mostró un contrato de compraventa de la tierra que él había deseado tanto como para vender a sus camaradas.

—Incluso si espera y se mueve de esa manera, los caballeros no llegaran para arrestarme. El puente se derrumbó y actualmente están tomando el camino más largo.

— ¿Q-Qué significa todo esto?

—Pensé que al menos era consciente del hecho de que, como socios en el tráfico ilegal, estábamos en el mismo barco. Pensar que estaba planeando ponerle fin y culparme de todos nuestros crímenes.

Keith se quita los anteojos.

Cuando Aileen incita a Beelzebuth con una mirada, este lanza una bola de fuego al cielo.

—Realmente es una lástima… Así que permítame llevarme ese libro.

Las llamas, que brillan como un sol en el cielo nocturno, son una señal.

Cuando el otro hombre retrocede ante la luz repentina, Keith instantáneamente cierra la distancia entre ellos, le arrebata el libro de ventas y lo noquea con la empuñadura de su espada. Al mismo tiempo, todos los demonios salen de la jaula, que había sido dejada abierta. Mientras Almendra gira sobre sus cabezas, dando instrucciones, estos obedecen, huyendo por las rutas que Isaac trazó para ellos.

—Oye, los demonios…

— ¡No les hagas caso, recuperemos ese libro! Si eso cae en sus manos…

Los demonios no deben atacar a los humanos. Ese es un principio fundamental.

—Pero si cavan agujeros o dejan caer pociones mientras pasean por el lugar, bueno, probablemente esté bien, ¿verdad?

Isaac se rió cuando lo dijo. La, según Almendra, afamada fuerza aérea del ejército del rey demonio esparce varios artículos que Luc ha preparado, incluida una poción que hace que los ojos piquen y un polvo que hará que ciertas personas estornuden y sus narices moqueen incontrolablemente. Los humanos caen en agujeros que fueron cavados de antemano y pisotean a través de trampas que hacen que troncos caigan.

Ninguna de estas son cosas que los demonios podrían preparar por sí solos y, se queda muy cerca de no violar el pacto de no agresión.

Isaac rió. —No es como si alguien fuera a morir. —Tendrá que decirle que se contenga un poco la próxima vez.

—Aun así, el joven Keith ciertamente es formidable, ¿no es así…?

Los demonios enviados para proporcionar respaldo se han retirado y la mayoría de los mercenarios han sido incapacitados por las trampas, pero incluso cuando es uno contra muchos, Keith lucha con frialdad con una espada corta en cada mano. Sus movimientos son certeros y tan coreografiados como una danza de espadas. Como usa anteojos, Aileen asumió que era un simple hombre de oficina con problemas de vista, pero aparentemente, ese no es el caso. Reconsiderándolo, decide que él es más como un espía.

—Yo también puedo hacer eso.

Por alguna razón, Beelzebuth interviene, luciendo irritado.

—Se lo he dicho una y otra vez: los demonios no deben luchar, —le recuerda Aileen.

—Entonces, ¿cuándo llegará mi turno?

— ¿Posiblemente durante la última batalla entre humanos y demonios? O eso, o contra los demonios.

A lo lejos, ve luces. Es el grupo de caballeros que la otra parte ha llamado para capturar a Keith. Sin embargo, le pidió a su padre que cambiara a cerca de la mitad de los integrantes. Ahora que los demonios han huido y el cliente está inconsciente, todo lo que Keith tiene que hacer es decir, he evitado la venta de demonios, sin el conocimiento del rey demonio y, esta farsa terminará. Incluso en el juego, el deber que el emperador les dio a Lilia y a los demás no era encontrar al culpable, sino resolver el asunto pacíficamente.

¿Eso fue porque el emperador quería ver qué tan bien podían negociar el príncipe Cedric y su sequito? Este es un problema increíblemente complicado, después de todo. Está toda la cuestión de qué hacer con respecto a la relación con el príncipe Claude.

Mirando hacia la escena, recuerda algo: ahora que lo pienso, ¿por qué no han aparecido Lilia y los demás?

Aunque silenciar a esos tres parece ser la parte más problemática de todo esto…

— ¡Aileen!

Oye un grito y un brazo moreno la atrae hacia sí. Luego hay un desagradable ruido y el olor a algo quemándose.

— ¡¿Joven Beelzebuth?! ¡¿Está…?!

Desde el hombro para abajo, su brazo ha sido horriblemente quemado. Sudando, Beelzebuth cae de rodillas y Aileen se libera apresuradamente de su abrazo. En ese momento, aparecen tres figuras.

—Oh, oh no. ¿Qué hago? Solo quería mantenerlo a raya, para que no atacara, pero yo…

—Está bien; solo lo arañaste. No tienes la culpa, Lilia.

—Príncipe Cedric…

—Vosotros dos, quédense detrás mí. Las habilidades de Aileen no son tan malas.

—Marcus.

Y finalmente, Aileen mira a la chica. Es desde el mismo ángulo que la vio el día anterior.

—Dama Lilia…

—Está bien, dama Aileen. Solo queremos hablar con usted.

La doncella de la espada sagrada sonríe dulcemente.

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