Hetero, La Villana y el Jefe Final

Capítulo 4: La villana es codiciosa, así que sólo lucha para ganar. Parte 5

La humana que Beelzebuth trae arrastrando está vestida con un traje encantador. Su cabello luce esponjoso y su rostro es redondo. Sus labios carnosos y sus ojos grandes son adorables.

Así que esta es la mujer que eligió Cedric, ¿verdad? Abandonando a Aileen…

Esa es la primera impresión de Claude cuando la mira desde su trono, con la barbilla apoyada en la mano. Las renovaciones en la sala del trono de mármol acaban de completarse. En esa habitación, rodeada de demonios, la chica parpadea inquieta.

—Gracias por mostrarme el camino… Oh, soy Lilia Reinoise. Y usted es el rey demonio, ¿no es así…? Oh Dios. ¿Me recuerda?

Volviendo a cruzar sus largas piernas, Claude pregunta solo por lo que le preocupa.

— ¿Cómo atravesaste la barrera sin mi conocimiento?

— ¿Eh? ¿Qué quiere decir?

La chica lo mira directamente a sus rojos ojos. Claude los estrecha mientras le devuelve la mirada. No hay miedo ahí.

Su resistencia a la magia es fuerte… ¿Tiene alguna conexión con la doncella de la espada sagrada?

Por eso logró cruzar la barrera del bosque. Claude está convencido. Beelzebuth lo mira, luciendo como si quisiera decir algo. Suspirando, Claude se pone de pie.

—Bueno, no importa. Te enviaré a casa.

— ¿Eh…? ¡Um, por favor espere! Está enojado, ¿no es así? ¡Porque Marcus le hizo algo grosero la última vez que nos vimos!

—No me interesa lo que tengas que decir.

—Todo este tiempo he estado pensando que debería disculparme. ¡Y también, me gustaría que hiciera las paces con Cedric…!

Cuando él frunce el ceño, Lilia se pone de pie, juntando las manos frente a su pecho.

—Lo escuché por ahí. Ustedes dos siempre han sido criados separados… Cedric estaba preocupado. Vive rodeado de demonios y, aun así, cumple con su deber como príncipe y evita que vayan a la guerra con los humanos… Toda esta situación es tan trágica. Los demás humanos le dejan todo el trabajo duro a usted; es horrible de su parte. Me siento mal por usted, tener que estar tan solo…

—Respeto su fuerza.

Palabras que son completamente opuestas a las que está escuchando surgen en su mente. ¿Qué habría pensado si hubiera escuchado las palabras de esta chica primero?

Beelzebuth está a punto de decir algo, pero Claude lo detiene con una mirada y luego habla.

—Este bosque está actualmente rodeado por los soldados de Cedric.

—Es un malentendido. Tanto Marcus como Cedric son amables, así que están preocupados por mí… También está el asunto de las cartas de amenaza; simplemente han actuado prematuramente.

—Querrás decir que estás provocando que actúen prematuramente. Después de todo, fuiste tú quien escribió esas cartas.

Lilia abre sus grandes ojos y se queda quieta. Después de eso, deja caer sus hombros.

—Entonces lo sabe. Me siento mal por eso. Incluso yo me siento avergonzada… pero era la única forma de detener a la dama Aileen.

— ¿Detenerla?

—Quería decirle que hemos visto a través del plan de la dama Aileen. Puedo decir de un vistazo que usted es una persona amable, pero el contacto descuidado entre humanos y demonios puede desencadenar un conflicto, ¿sabe? El otro día, usted y Marcus tuvieron una confrontación.

En este mismo momento, quien está haciendo contacto descuidadamente y creando una excusa para romper el pacto de no agresión no es otra que la chica ante él, pero Claude permanece en silencio y escucha.

—Y, por eso, antes de que la dama Aileen cometiera un crimen, me escapé por mi cuenta. Cedric y Marcus son brillantes, así que la habrían atrapado. Esos tres son amigos de la infancia. Sería triste si tuvieran un enfrentamiento.

—…

—Si me escapo durante un problema que yo misma creé, la dama Aileen no será acusada de ningún delito. Se lo explicaré a todo el mundo como es debido más tarde. Estoy segura de que lo entenderán.

Imagino que lo harán, piensa Claude con frialdad. Sin duda, los idiotas que la rodeaban se sentirían conmovidos por el hecho de que la amable Lilia hubiera mentido para proteger a Aileen de su supuesto crimen.

Entonces, Aileen sería tratada como una criminal a la que simplemente no tenía pruebas suficientes para condenar o, mejor dicho, lo que es más importante…

—Hablas como si el hecho de que Aileen te haga daño fuera un hecho inevitable.

—La cuestión es que la dama Aileen realmente amaba a Cedric.

Es natural que se sienta resentida conmigo. Lilia se ve dócil y preocupada mientras deja ese pensamiento sin decir.

Ni siquiera se da cuenta de lo arrogante que luce.

—Además, no podría dejarlo solo. Quería verlo y hablar con usted una vez más.

Las mejillas de Lilia se sonrojan levemente. Ella lo mira dulcemente.

En ese momento, el descontento de Claude sobrepasa su límite.

Se levanta una repentina ráfaga de viento. La tormenta azota la sala del trono, salpicada de fuertes carcajadas mientras los demonios asistentes se tapan los oídos y se apiñan. Lilia hace todo lo que puede para mantenerse de pie. Sin embargo, incluso mientras se tapa los oídos, levanta la voz. Su valor es admirable.

— ¡Lo siento! Es preocupante escuchar ese tipo de cosas de la nada, ¿no es así? Pero yo…

— ¿Preocupante? No estoy preocupado en lo más mínimo. Estoy terriblemente entretenido. Realmente, Aileen es bastante adorable. Pensar que sería engañada por una mujer tan patética como tú.

— ¡¿Eh…?!

Con un ruido sordo, una grieta atraviesa uno de los pilares que sostienen el trono. Ignorándolo, Claude camina en silencio mientras la tormenta de sus emociones se desata.

—Sin embargo, la idea de que Cedric sea la causa es desagradable.

Fue el amor de Aileen por Cedric lo que la había deslumbrado hasta el punto en que una mujer de esta calaña pudo engañarla.

Claude no puede evitar preguntarse si Aileen lo está cortejando por un leve y persistente deseo de tomar represalias contra Cedric. ¿Es por eso que una de sus condiciones para escoltarla es que sea mejor que el príncipe Cedric?

¿Por qué? Incluso como posibilidad, es imperdonable. Incluso si es un engaño, quiere destrozarlo.

¿Siempre ha sido tan mezquino? ¿O es porque es un demonio?

—Perdí el interés.

Mientras habla, la tormenta se detiene en seco. Claude pone su rostro justo en la nariz de la chica humana. Sus ojos están fríos como una piedra.

—Vete, mujer. Estoy ocupado.

— ¿Eh…? P-Pero yo… vine a conceder su deseo…

—No puedes conceder mi deseo. Ni quiero que lo hagas.

El nervioso cuerpo de la chica comienza a desvanecerse. El hecho de que no sea teletransportada a la fuerza en un abrir y cerrar de ojos probablemente se deba al hecho de que realmente tiene algún tipo de resistencia a la magia.

Sin embargo, Claude ya ha perdido completamente el interés. Le da la espalda y mira a Beelzebuth.

—Vamos, Beelzebuth. Llegaremos tarde.

—Sí, señor. Pero afuera del bosque…

—Keith se ocupará de ello. En cualquier caso, no podrán entrar.

—U-Um… ¡Por favor espere! ¿Por qué? ¿Qué sucedió? ¿Qué hice mal?

La chica, que se ha vuelto tan transparente como la niebla, sacude la cabeza confundida, despeinando su cabello.

Con los ojos fríos, Claude le da una explicación simple.

—No tengo el menor interés en ti. Eso es todo.

Probablemente nunca haya sido rechazada por nadie en su vida. Su expresión de asombro lo deja perfectamente claro. Un instante después, la ruidosa mujer humana se ha ido.

Con un chasquido de sus dedos, repara el trono dañado, luego se arregla el cabello y la ropa y mira su reloj de bolsillo.

La fiesta empezó hace mucho.

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