Hetero, La Villana y el Jefe Final

Capítulo 3: La villana tiene tantos enemigos como subordinados. Parte 4

El corredor oscuro continúa, iluminado solo por el resplandor de las velas. Denis es el primero en expresar sus dudas.

—Eso es raro. El exterior del castillo no se corresponde con el interior…

—Probablemente sea obra de la magia del rey demonio. Devanarte los sesos no te dará la respuesta correcta.

Isaac probablemente tuviera razón.

Finalmente, se encuentran con otras puertas dobles. Estas también se abren por sí solas.

En el momento en que entran, el lugar es tan brillante que cierran los ojos.

El piso de mármol pulido brilla bajo candelabros plateados, reflejando la luz. El techo, el cual es tan alto que no pueden verlo a menos que estiren el cuello, está adornado con un rosetón de vidrio[1]. Pueden oír la lluvia azotarlo. El blanquecino salón se extiende extravagantemente hacia su izquierda y su derecha y, una alfombra de terciopelo atraviesa la habitación hasta el trono.

Es la cámara de un rey. La habitación es igual a la del castillo real del imperio Ellmeyer y, la atmósfera única hace que Aileen enderece su postura inconscientemente.

Solo Claude está allí, sentado en el trono. De piernas cruzadas; apoyando la barbilla en una mano y sus ojos de largas pestañas cerrados.

—Amo, traje a sus invitados.

Al oír la voz de Keith, Claude abre los ojos. Con esa mirada de un rojo intenso, como rubíes, baja la mirada hacia los huéspedes.

—Así que ese es… el rey demonio, —Isaac murmura entre dientes.

Keith, quien había permanecido en la retaguardia del grupo, se coloca a la izquierda del trono de Claude. Simultáneamente, Beelzebuth se desliza a través del techo de cristal, despliega sus alas y desciende a una posición a la derecha del trono.

El arreglo deja en claro que este es el rey demonio y sus dos más confiables consejeros.

Oh, Dios. El joven Beelzebuth hizo una entrada bastante normal.

Si es porque Claude lo contuvo, está agradecida. Beelzebuth tiene el mismo tipo de belleza sobrenatural que Claude y, ahora sabe que, mientras él permanezca allí en silencio, es terriblemente imponente.

—Solo hay una cosa que quiero de ustedes, caballeros. No hagan daño a los demonios ni alteren su día a día.

Claude, que todavía tiene la barbilla apoyada en la mano, suena escéptico.

—Además, como estamos dentro de la barrera, seré claramente consciente de casi todo lo que hagan. A menos que mire y escuche conscientemente, no sabré los detalles; por el contrario, si lo decido, puedo hacerlo hasta un grado ilimitado. Ténganlo en cuenta. Keith.

—Sí, Sí. Se les pagará las cantidades que les ha indicado la dama Aileen. No será una ilusión ni nada por el estilo, así que no se preocupen.

—Um… ¿Puedo hacer una pregunta…? Em, me dijeron que repararíamos el castillo. ¿Qué parte de este necesita reparación?

Denis se asoma desde detrás de Isaac. Claude chasquea los dedos. Inmediatamente, el trono de alabastro se desvanece y aparece el decrépito que Aileen está acostumbrada a ver.

— ¿Eh? ¿Qué…?

— ¡Ah, ah, ah, ah, lluvia! ¡Está lloviendo!

—Y, ahora lo pueden ver. Nadie quiere que le llueva encima, ¿correcto? Hay muchas, muchísimas cosas que reparar.

Con otro chasquido de dedos, Claude devuelve la habitación a la normalidad. En otras palabras, acaba de explicar que este increíble salón fue creado por arte de magia.

El grupo ha sido empapado por el aguacero, aunque solo sea por un momento y, todos lucen miserables. Luc se sacude las gotas de lluvia de las manos.

—Mmm… ¿Deberíamos agradecerle su consideración…?

—Cuando hace mal tiempo, las plantas no crecen bien…

—Solo tienen que hacer lo que puedan. Yo también me esforzaré por mantener todo lo más tranquilo posible.

Mientras habla, Claude mueve la mano hacia un lado. Al instante, todo el mundo vuelve a estar seco. Mirando su abrigo, que ya no está ni siquiera húmedo, Isaac murmura:

—Guau… Así que esto es magia. Es bastante útil.

— Eso es todo lo que tengo que decir. ¿Hay alguna otra pregunta?

— ¡Oh, sí! ¿Qué tipo de castillo debería construir?

Cuando se habla de arquitectura, Denis no tiene miedo; mientras hace la pregunta, sus ojos brillan.

—El que quieras…

—Espere, príncipe Claude. Si le dice a Denis que puede hacer lo que le plazca, se lo tomará literalmente.

—Oh… ¡Sí, si puedo hacer lo que quiera, entonces…!

Aparentemente, la advertencia de Aileen había servido. Claude lo piensa un rato.

—Si es posible, me gustaría que fuera un lugar cómodo para que vivieran los demonios.

Los ojos de Denis se abren hasta ser dos perfectas esferas y luego se cruza de brazos.

—Demonios… Demonios, ¿eh? Mmm… ¿Entonces es posible hablar con los demonios sobre esto?

—Beelzebuth. Se su interprete.

—Sí, señor.

—Pueden preguntarle a Keith sobre los detalles más nimios. Yo estaré disponible para tomar decisiones cuando surja la necesidad. Ahora, si me disculpan.

Mientras habla, Claude se levanta de su trono. Aileen frunce el ceño y lo llama.

— ¿Príncipe Claude? ¿Se siente mal?

— ¿Qué quieres decir?

—Siempre es inexpresivo y nunca entabla una conversación inútil; Además, siempre se comporta como corresponde a su posición, así que entiendo por qué haría un teatro como este frente a los demás, pero… ¿No está más nervioso de lo habitual? La lluvia también parece estar empeorando cada vez más…

Parece como si fuera una señal del desánimo de Claude. Aileen lo encuentra muy preocupante.

—Si algo le desagrada, dígamelo. Tomaré las medidas necesarias para solucionar el problema.

—No hay nada en particular que deba abordarse. Sin embargo… Veamos. Tengo una pregunta.

— ¿Qué es?

— ¿De verdad pensaste que Cedric estaría feliz de que tuvieras éxito mientras tenías a un séquito como ese?

No esperaba esa pregunta en absoluto y, Aileen se queda en blanco.

¿El príncipe Cedric? ¿Por qué lo menciona?

No tiene ningún sentido. Como si hubiera anticipado la reacción de Aileen, Claude habla antes de que ella responda.

—Bueno, incluso así, no es como si perdonara sus acciones, pero…

— ¿Qué está tratando de decir? Hable claro, por favor. Usted no es el príncipe Cedric.

El tono de Aileen es firme y, por un momento, Claude abre los ojos un poco por la sorpresa. Luego, su expresión vuelve a ser sobria.

— ¿Qué es eso que escuché acerca de que posiblemente pierdas tu estatus?

Esta vez, es el turno de Aileen de sorprenderse.

— ¿Dónde se enteró de eso?

—Como dije antes, si lo intento, puedo escuchar cualquier conversación que se mantenga dentro de la barrera. Estabas hablando de eso con ese hombre de allí.

Ups. Muy consciente del error fundamental que ha cometido, Aileen mira hacia abajo con vergüenza.

—Bueno, quiero decir, lo invité a una fiesta y hablé con audacia sobre cómo pretendía mantenerlo y, sin embargo, es posible que no sea la hija de un duque por mucho más tiempo. Eso es mortificante.

— ¿Esa fue tu única razón?

— ¿Qué quiere decir con única? Príncipe Claude, ¡no tiene idea de lo poco elegantes que se ven obligados a ser los plebeyos!

Enfadada, Aileen mira al majestuoso rey demonio. Claude parece estremecerse, pero incluso entonces, su belleza y elegancia no menguan. Ella lo encuentra seriamente irritante.

— ¡Como plebeya, ni siquiera podría usar un vestido simple como este! Usted, príncipe Claude, sería guapo incluso en harapos o completamente desnudo, así que sin duda la idea no le molesta, ¡pero en cualquier caso…!

—No, estar completamente desnudo sería…

—Príncipe Claude, ahora no es el momento de señalar eso.

— ¡El hecho de que esté armada con un vestido fino, cosméticos y mi estatus es lo que me permite pararme con confianza en tu presencia! ¡Si fuera una mujer corriente, preferiría morir antes que estar a su lado! ¡Puedo extenderle esa invitación precisamente porque soy la hija de un duque y puedo vestirme con mis mejores galas! ¡¿Está claro?!

Incluso después de que ha dicho todo esto apresuradamente, Claude permanece en silencio por un rato. Jadeando, Aileen continúa mirándolo.

—Cumpliré mi promesa. Sin importar tu estatus.

Cuando Claude finalmente habla, sus ojos rojos se encuentran con la mirada de Aileen con seriedad.

—Además, seas hija de un duque o no, no creo que eso cambie quien eres.

Que trillado. El mundo casi nunca es tan conveniente o compasivo.

Sin embargo, sus palabras hacen que su corazón lata extrañamente rápido. La mirada de Claude es repentinamente insoportable.

—Tiene tanta razón. En realidad, si estuviera completamente desnudo, se vería mejor… Bezebu, ¿ké etá azendo?

—La malicia del rey se ha apoderado de ti. Realmente no entiendo por qué, pero como desea el rey, debes morir, Keith.

—Con cubrirle la boca es suficiente, Bel… Entonces, si me disculpas.

—Espere un momento. Entonces, ¿por qué estaba de mal humor, príncipe Claude?

Eso aún no se ha resuelto. Sin embargo, Claude sonríe abruptamente.

— ¿Quién sabe? Ni yo mismo estoy del todo seguro.

— ¿Qué…?

Aileen intenta replicar, pero Claude ya ha desaparecido. Al mismo tiempo, la sala del trono de alabastro también desaparece.

— ¿Qué fue eso…? ¿Qué demonios…?

—No, no, está bien, ¿no? Parece que el estado de ánimo del amo ha mejorado.

Keith apunta hacia el cielo. Ya no llueve; el tiempo se ha aclarado de nuevo.

No se siente muy satisfecha, pero en cualquier caso, han completado sus presentaciones formales ante Claude. Ansiosa por ponerse manos a la obra, Aileen vuelve con los demás. Todos los miembros del grupo tienen expresiones bastante extrañas.

—Ahora bien, hablemos de trabajo.

— ¡Caramba, cambias rápido! Y de hecho, sobre esa conversación de recién…

— ¡No lo digas, joven amo Isaac!

— ¿Quién es un joven amo, señor soy un defensor de la justicia?

—Por lo que escuché, si molestas al rey demonio, causa torbellinos y rayos.

Jasper ha agarrado a Isaac por los hombros. Isaac se calla. Luc murmura, luciendo sobrio.

—Entre él y el príncipe Cedric, me pregunto cuál es la mejor alternativa.

—Son difíciles de comparar…

—Sin embargo, el rey demonio parecía un tipo decente. Realmente era atractivo, ¿no? Me gustaría hacer una escultura de él.

—Eso no importa, chicos. Debemos ponernos manos a la obra. No tengo tiempo para andarlo malgastando.

Aileen habla con firmeza. Lanzándose miradas unos a otros, todos se giran a regañadientes para mirarla.

—Denis, por favor renueva el castillo de acuerdo con los deseos del príncipe Claude. Joven Beelzebuth, haga de intérprete para él y los demonios.

—Supongo que debo hacerlo. Órdenes del rey y todo eso. Ven, niño.

— ¿Eh? ¿Niño? Tal vez no lo parezca, pero tengo dieciséis años, ¿sabes?

—Jasper, investiga la apropiación indebida. El joven Keith dice que te ayudará.

—Correcto. Gracias por la ayuda, señor consejero.

—Sí, sí, lo espero con ansias. ¡Dejémoslos en la calle!

Los ojos de Keith brillan y las mejillas de Jasper se tensan. Pensando que esos dos probablemente estarán bien si los deja a su suerte, Aileen se enfrenta al obstáculo más difícil.

—Isaac, Luc y Quartz. Quiero que ustedes tres me ayuden a lanzar mi nueva empresa.

— ¿Una nueva? Mmm… Recuerdo las fórmulas que se me ocurrieron para el jabón y esas cosas. ¿Por qué no hacer los mismos productos? Si los mejoramos, podría funcionar…

—Todavía nos queda un poco de los ingredientes.

Isaac habla antes que Aileen.

—No, no podemos hacer eso. Puede que el príncipe Cedric sea un parasito, pero no es estúpido. Aileen le cederá su negocio en la velada dentro de un mes y medio. Estoy dispuesto a apostar que habrá una cláusula de no competencia. Incluso si hacemos algunas mejoras, existe una alta probabilidad de que lo use para justificar sus quejas y cerrar el nuevo negocio o quitárnoslo de nuevo. Eso significa que si haremos esto, necesitamos algo completamente diferente. Necesitamos desarrollar productos que nadie pueda llamar medicamentos. Entonces, ¿qué es lo que quieres hacer?

Es realmente astuto. Aileen sonríe.

—Ya tenía algo que quería probar. Productos cosméticos.

— ¿Cosméticos?

—Las mujeres de la nobleza ciertamente despilfarran el dinero en su propia belleza. Los cosméticos son necesidades prácticamente vitales para las mujeres aristócratas. Aprovecharemos eso. Existe el riesgo de que rebaje mi reputación con la aristocracia, así que lo había evitado hasta ahora, pero…

Al vender a nobles, el hecho de que los clientes a los que atienda sean miembros de la nobleza facilita que los problemas comerciales se conviertan en políticos. Era una propuesta que había dejado de lado voluntariamente en consideración a la reputación del príncipe Cedric, de modo que tuviera el menor número posible de enemigos políticos.

Aun así, tanto sus hermanos como su padre inicialmente consideraron la idea prometedora y dijeron que tenía potencial.

—Vale la pena intentarlo. Estoy dentro. Luc, Quartz, ¿y ustedes?

Isaac cruza los brazos y se voltea hacia los otros dos, los cuales serían actores centrales en el trabajo de desarrollo.

—Puedes decir eso, pero realmente no me lo imagino. Entiendo que los medicamentos no sirven, pero…

—Piénsalo de esta manera, Luc: Los cosméticos son medicamentos que embellecen la piel de la mujer.

Hasta hace poco, las mujeres de este mundo se untaban la cara con cera de abejas y luego se aplicaban polvos faciales, casi como si estuvieran pintando un cuadro.

Sin embargo, el maquillaje no es lo mismo que la pintura. Los cosméticos son productos farmacéuticos diseñados para usarse en la piel. En su vida anterior, su piel era tan frágil como el resto de su cuerpo y, al final, recurrió a alternativas caseras. Como resultado, está familiarizada con los conceptos básicos.

En este momento, en este mundo, los cosméticos siguen siendo simples tintes. Todavía no han entrado en el ámbito del desarrollo científico.

—Visualiza el tratamiento de un trastorno de la piel. Cuando tus manos se ponen ásperas, aplicas un ungüento para evitar que se agrieten, ¿correcto? Es el mismo concepto.

—Ya veo. Creo entender. Lo intentaré… ¿Y tú, Quartz?

—El componente básico de una solución cosmética debe ser agua. Del tipo que suaviza tus manos cuando las lavas… ¿Cómo esponja de agua de calabaza, tal vez?

— ¡Sí, eso es exactamente!

Cree que ha oído hablar de algo así antes.

Dicho esto, ¡realmente no sé cómo haríamos para recolectar agua de alta mar o ácido hialurónico!

Eventualmente, le gustaría que alguien los desarrolle… aunque parece probable que pase bastante tiempo antes de que llegue ese día.

—Básicamente, se trata de suavidad e hidratación. Agua y fragancia… Debe tener aceites esenciales, ¿entendido? Los mezclaremos. Ah, ¿y quizás también podríamos vender fragancias? Nadie ha probado los masajes de aromaterapia por estos lares, ¿verdad?

— ¿Aroma…? ¿Qué es eso?

—Se los explicaré más tarde. Ténganlos listos antes de la velada. Los usaré yo misma y, con el príncipe Claude a mi lado, la reputación de ambos debería mejorar generosamente.

—Un anuncio ambulante, ya veo. Sí, el rey demonio es muy atractivo.

— ¡Totalmente! Así que, al menos, elevémosme a un nivel en el que no pierda cuando él esté a mi lado.

Aileen suena tan desesperada que Isaac retrocede un poco.

— ¡¿Qué, ese es tu motivo real?!

—Sí, ¿hay algún problema? Estoy segura de que se venderán. ¡Es una cuestión de vida o muerte para las mujeres nobles!

—Usted ya bastante encantadora, dama Aileen.

—El rey demonio básicamente no es humano… Es mejor no competir con…

—Rey demonio o humano, cuando un hombre tiene la piel y el cabello tan hermosos, ¡eso por si solo es humillante para una dama! ¿Qué demonios es eso? ¡Como mujer, me niego a perder!

—Ya veo, sí. Esto será lucrativo.

Isaac murmura en voz baja y, los demás asienten, luciendo serios.

Sin querer, simplemente diciendo lo que piensa, Aileen los ha convencido de que su nueva empresa es viable.


[1] Los rosetones son este tipo de vidrieras:

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