Hetero, Mi marido con Cabeza de Bestia

Capítulo 1: La princesa enclaustrada participa en un baile nocturno. Parte 2

— ¿Po-Podría repetir eso? —Después de la montaña rusa de emociones que era tener que pasar al lado de personas con cabeza de bestias, de alguna manera Rosemary logró llegar a la oficina de su padre. En el interior, se podía oírla alzar la voz en un tono nervioso. La oficina había sido desocupada, por lo que su voz resonaba tan bien que incluso ella misma pudo reconocer lo conmocionada que sonaba.

El padre de Rosemary saludó alegremente a su hija, a pesar de que lo había hecho esperar más de un día, no estaba enojado con ella. Su rostro era el de un hombre maduro y afable. Sin embargo, la noticia que Rosemary escuchó de la boca de dicho hombre era inconcebible.

—Llegó una invitación a tu nombre para un baile nocturno en Baltzar. —Sus ojos estaban fijos en su padre. Este repitió la noticia en un tono profundo, con el ceño fruncido. A pesar de escucharlo de nuevo, su mente no podía seguir la conversación.

Baltzar era una nación del norte, a unos dos reinos de distancia de Volland. Estaban en la vanguardia tecnológica, superando con creces a los reinos vecinos. También contaban con una gran población permanente de hechiceros.

Al ver que toda la familia real poseía maná y tenían literalmente un ejército de magos, uno podría pensar que las naciones circundantes les temían. En realidad era todo lo contrario, cumplían un papel integral como mediadores en disputas internacionales. La paz estaba asegurada para cualquier nación bajo su amparo. Por otro lado, convertirse en sus enemigos era un grave error.

Desde la perspectiva de la pequeña nación de Volland, cuyas principales industrias incluían la agricultura y la ganadería, eran una fuerza imposible de superar por si solos. — ¿Una invitación…? ¿Para mí? ¡¿De Baltzar…?!

—Sí, de Baltzar.

— ¡Imposible! ¡No puedo ir! Seguramente es consciente de cuánto tiempo me tomó llegar a la oficina real…

—Te envié esa carta ayer por la mañana, así que un día y medio. Aunque debo decir que es una gran mejora con respecto a los tres días que solía tomarte, —dijo el padre de Rosemary, riendo con una carcajada cordial. Pero Rosemary negó violentamente con la cabeza, con el rostro pálido.

Lo que había sucedido anteriormente era un hecho cotidiano en su vida. Definitivamente colapsaría de la sorpresa y el miedo de camino a Baltzar. No, si no tenía cuidado, lo que la esperaría sería la muerte.

—Esto no es cosa de risa. ¿Está seguro de que, bueno, sólo me quieren a mí? ¿No preguntaron por usted o mis hermanas Diana y Charlotte? —Rosemary tenía una hermana mayor y una menor, pero de las tres, la única problemática era Rosemary. Entonces, si alguien debería representar a su padre, esa debería ser su hermana mayor. De hecho, su hermana había ido a tierras extranjeras como representante de su padre varias veces, lo cual hacía que esta solicitud fuera aún más extraña. Su padre apoyó su frente sobre su mano, dejando escapar un profundo suspiro. Parecía extremadamente agotado mientras expresaba sus preocupaciones.

—Aparentemente, las invitaciones fueron enviadas a todas las princesas y doncellas solteras de las naciones vecinas y que son de una edad similar al príncipe heredero de diecinueve años. Y, aunque el mismo rey de Baltzar es el anfitrión de este baile nocturno, el pretexto del evento es celebrar el cumpleaños del príncipe heredero. En otras palabras, la estrella es el príncipe Claudio.

Mientras Rosemary ladeaba la cabeza dubitativa, su padre se inclinó hacia adelante en su asiento, llenándola de extrema aprensión.

—Este baile nocturno es una fachada para seleccionar a la prometida del príncipe Claudio. Es obvio por qué no me invitarían a mí. Diana ya está comprometida y Charlotte apenas tiene diez años. Entonces, considerándolo todo, ¿por qué crees que te han invitado a ti?

—Porque no estoy comprometida y cumplí dieciséis años esta primavera.

—Sí, ya lo vas entendiendo. Te han enviado una invitación porque te consideran como una candidata a esposa.

Rosemary se agarró la cabeza con ambas manos. Era increíble que estuvieran dispuestos a pasar por todos estos problemas de invitar a una nación tan pequeña como la suya sólo para conseguir una amplia variedad de prospectos.

—Pero, ¿cómo es posible que el príncipe heredero de Baltzar todavía no se haya comprometido?

— ¿No conoces los rumores sobre el príncipe Claudio?

—Por supuesto que no y, tampoco deseo conocerlos. —Rosemary miró a su padre con reproche mientras este arqueaba una ceja con sorpresa. Ella ya sabía de primera mano lo poco fiables que eran los rumores. Había escuchado muchas cosas buenas de varias personas, sólo para terminar intercambiando miradas con la cabeza de una bestia cuando los conocía en persona.

—Dejando de lado eso, supongo… que no tengo la opción de negarme, ¿verdad? —Si rechazaba la invitación de una superpotencia como Baltzar, Volland sería aplastado en poco tiempo.

Además, sólo existían unas cuantas personas fuera de su propia familia que conocían sobre su forma única de ver el mundo. La mayoría de la gente la conocía simplemente como una excéntrica princesa enclaustrada de constitución débil. Rechazar una invitación de Baltzar sin duda provocaría molestia entre sus súbditos.

—Me temo que no. El enviarte fuera del reino… no, siquiera que salgas del castillo ya es motivo de extrema preocupación. Pero siempre y cuando te vean presente, no veo ningún problema en que regreses tan pronto como de comienzo el baile. —La expresión angustiada de su padre dejaba en claro la verdad, no estaba tratando de convencerla con palabras bonitas. Realmente estaba preocupado por su bienestar. Eso la tranquilizó un poco.

—Bueno, es un reino al que ya has ido una vez. Supongo que eso hace que no sea tan malo.

— ¿Eh? Pero si nunca he viajado a Baltzar…

— ¿Qué estás diciendo, hija mía? Pero si te llevamos allí con tu madre. Viniste con nosotros a las celebraciones por las fiestas patrias de Baltzar cuando todavía eras una niña. Diana también nos acompañó, ella quería mostrarte un reino extranjero al menos una vez en tu vida. Aunque es cierto que no viste al príncipe Claudio aquella vez.

Rosemary no tenía absolutamente ningún recuerdo de todo esto. Sin embargo, incluso si lo recordara, eso no cambiaría en nada la situación actual. No tenía más remedio que ir para evitar que su reino o su familia sufrieran.

—De acuerdo, lo entiendo. Haré mi mejor esfuerzo, incluso si eso me mata.

—Espléndido. A tu regreso, te recompensaré con tanto té Kaola como desees. —El padre de Rosemary le dio unas palmaditas en la cabeza como si fuera una niña pequeña, lo que provocó una sonrisa que buscaba enmascarar el miedo y la ansiedad que se acrecentaban en su corazón.

~❀❀❀~

Rosemary se acomodó el chal que llevaba sobre su vestido ligero mientras una brisa refrescante le rozaba las mejillas.

Volland se encontraba en plena primavera, pero todavía hacía frío en la norteña nación de Baltzar.

El castillo de Baltzar, el mismo que su padre había dicho que había visitado cuando niña, parecía ser una fortaleza construida de piedra. Pero sus paredes interiores eran impresionantes, revestido de estuco con numerosos grabados. Se sentía como si sus recuerdos de antaño quisieran volver.

Había estado nerviosa desde el momento en que se enteró del viaje. Por lo tanto, apenas recordaba lo acontecido en el trayecto. Sin embargo, recordaba que Heidi le había tratado de animar todo el tiempo.

— ¿Tiene frío, ama? —Preguntó Heidi con preocupación desde su asiento junto a Rosemary. En respuesta, la princesa se volteó y sonrió incomoda.

—No, estoy bien. De todos modos, ya casi es hora de que entremos en el gran salón… —Rosemary estaba escondida detrás de un pilar en el frío pasillo, vigilando tímidamente la habitación que probablemente estaba llena de invitados.

No quiero entrar…

A juzgar por el bullicio, probablemente había bastantes asistentes al baile. Tanto los aristócratas del propio Baltzar como los invitados de las naciones vecinas, justo como había mencionado su padre.

En su salvaje imaginación, estaba segura de que lo que la esperaba al otro lado de la puerta era un aterrador safari de personas con cabezas de bestias. Había asistido a varios bailes nocturnos en Volland, pero ese seguía siendo un espectáculo que deseaba presenciar lo menos posible.

De vez en cuando alguien levantaba una ceja al ver a Rosemary aferrada a un pilar al pasar cerca de ella. Pero esta hacía todo lo posible para evitar el contacto visual.

—Princesa, ya es hora… —Dijo Heidi, su voz contenía un toque de impaciencia. Rosemary se dio cuenta de que había llegado el momento de la verdad. Su plan era ser la última en entrar al gran salón e irse tan pronto como pudiera.

—Aguante, princesa. Ya casi lo logra.

—Quisiera fusionarme con este pilar.

— ¿Y cómo espera regresar a casa si se convierte en el pilar? Vamos, entremos.

Instada por Heidi, Rosemary entró a regañadientes. El aire cálido envolvía su cuerpo, pero el ambiente era de todo menos relajante. Sudor frío comenzó a aparecer en su frente.

No hay nada qué temer, nadie se me ha acercado todavía…

Rosemary no deseaba destacarse entre la multitud, pero Heidi y su familia se mostraban reacios a dejarla ir a una gala mal vestida. Pero ella suplicó y suplicó hasta que cedieron, permitiéndole usar un sencillo vestido verde oscuro. Según su hermana menor, los vestidos con escote amplio eran lo que estaba de moda. Pero sabiendo que eso estaba fuera de discusión, optó por un diseño regular de cuello alto.

No podía imaginarse que alguien fuera a venir a hablar con una princesa aburrida como ella.

Mientras avanzaba hacia el pasillo con las piernas temblorosas, podía escuchar las conversaciones de la gente.

—Ah, esa es una sugerencia espléndida. Me encantaría implementar eso en nuestra propia región de inmediato. —El caballero asintiendo con la cabeza, completamente enamorado, era un oso.

—Vaya, ese es un vestido bastante encantador. ¿Dónde lo encargó? ¡Debe presentarme a su modista! —La dama que elogiaba envidiosa era una zorra.

—El otro día, su hijo…

—Mi hija es bastante agradable…

Pasó junto a caballos, gatos, cabras… damas y caballeros con rostros de todo tipo de bestias, enfrascados en una conversación cordial.

La extraña vista comenzaba a hacer que Rosemary empezara a sudar frío. Hizo que tropezara con sus propios pies y golpeara con el hombro al caballero al que intentaba adelantar.

—M-Mis disculpas, —dijo ella, extendiendo una disculpa en un tono frágil. El caballero de rostro humano sonrió en respuesta.

—No se preocupe. No está herida, ¿verdad? Una jovencita tan inocente y encantadora como usted, herida, simplemente me rompería el corazón. —Mientras el caballero hablaba, su rostro comenzó a deformarse, sus pupilas se movieron hacia un lado de una manera indicativa de una cabra montesa, el mismo animal en el que pronto se transformó toda su cabeza. Conteniendo su mano temblorosa, Rosemary dio una respuesta casual y rápidamente abandonó el área.

¿Por qué hay tantas cabezas de bestias aquí? Quiero volver a mi habitación en Volland…

Casi al borde de las lágrimas, se trasladó a una esquina del pasillo y apoyó la espalda contra la pared. Era la pared opuesta a donde se encontraba el trono. Había pocas posibilidades de que chocara miradas con alguien. Incluso si miraba sus espaldas, incluso si parecían bestias.

Incluso si los miraba, tenían cabezas de bestia. Incluso si ellos la miraban, tenían cabezas de bestia. Había algunas cabezas humanas visibles aquí y allá, pero eran pocas y distantes entre sí. Celos, rumores desalmados, envidia, mentiras… todo tipo de emociones negativas transformaban los rostros humanos en las de bestias a ojos de Rosemary.

Me siento mal, tengo miedo…

Sus rostros, palabras y sentimientos estaban mezclados, poniéndola al borde de un colapso mental.

—Parece que ha llegado el príncipe heredero Claudio. —Justo cuando Rosemary sintió una oleada de náuseas apoderándose de su ser, Heidi habló desde su lado. Rosemary podía sentir que los invitados a su alrededor habían enderezado sus posturas, así que se obligó a calmar esa sensación y levantó la cabeza para no parecer grosera.

¿Qué…?

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