Espada y Vestido, Hetero

Capítulo 5: El banquete de la princesa Aranea. Parte 2

El banquete organizado por la primera princesa Aranea se celebraba en un gran salón ubicado en el palacio interior. El palacio exterior del palacio imperial casi no tenía ningún punto de control de seguridad, pero el palacio interior era diferente. Sin mencionar que era más difícil para los plebeyos, incluso los nobles necesitaban tener un permiso de entrada o una invitación para ingresar. Se podría decir que el verdadero palacio imperial comenzaba una vez se atravesaba la puerta al palacio interior.

El capitán Julius era el líder de la unidad de fuerzas especiales, por lo que tenía permiso para ingresar al palacio libremente, pero yo era un caso diferente, porque sólo soy la hija de un conde. Dicho esto, necesitaba una tarjeta de invitación, pero desafortunadamente ese maldito cochero se la había llevado. En cualquier caso, aún podía entrar al palacio sin ningún problema con el capitán Julius como mi aval. Por lo general, los nobles estaban acompañados por un cochero o un sirviente, por lo que usar una tarjeta de invitación podría permitir que hasta dos personas ingresaran al palacio.

—Dama Epheria, bajemos.

El capitán Julius primero se bajó del carruaje y luego me ayudó cortésmente a bajar. Me conmovió profundamente la diferencia en su actitud de hoy con respecto a la que había tenido en nuestras reuniones anteriores. ¡Ortzen, sin duda, había cambiado a esta persona! Bajé del carruaje y traté de comportarme lo más elegante y serena posible para igualar sus esfuerzos. Luego, con calma, bajé la mirada. Tenía que mantener mis modales y pretender actuar como un cervatillo asustado.

—El capitán de la unidad de fuerzas especiales, Sir Julius Rizar. Confirmado, —dijo el mayordomo mientras revisaba los libros de registro después de que los guardias imperiales verificaron si traíamos armas. Entonces, el mayordomo me miró al ver que estaba sujetando el brazo del capitán Julius.

—Por favor, identifíquese.

—La hija mayor del conde Epheria, Silla Epheria.

El asistente Ortzen me había dicho en innumerables ocasiones que perder la tarjeta de invitación se consideraba una ofensa para el anfitrión del banquete, por lo que tenía que hacerme la tonta y no decir la verdad. El mayordomo, quien debía haber memorizado a todos los asistentes al banquete, inclinó la cabeza. Revisó rápidamente la lista de invitados y luego dijo:

—Alguien de la familia del conde Epheria ya ha entrado usando la tarjeta de invitación.

— ¿Qué…?

¿Alguien más? ¡Esperen! ¡¿Será que el cochero no tiró la tarjeta de invitación, sino que se la entregó al portero de la mansión?! Hice todo lo posible para ocultar mi vergüenza y pregunté con voz tranquila.

— ¿Puedo saber quién es?

—La segunda hija del conde Epheria, Roanne Epheria.

Oh, ella era la media hermana de Silla… eso significaba que ahora también se había convertido en mi media hermana. ¿Entonces mi querida madrastra envió a su propia hija al banquete en mi lugar? El banquete organizado por la primera princesa era una gran oportunidad y sería un desperdicio dejarlo pasar. Parecía que quería encontrar un buen esposo para su propia hija. Ya veo, ja, ja. Me aferré aún más al brazo del capitán Julius y dije tranquilamente:

—Creo que hay un malentendido pero, aún podría entrar si el capitán Julius garantiza mi identidad, ¿verdad?

—Sí, pero… caballero Julius Rizar, ¿está dispuesto a ser el garante de la dama Silla Epheria?

—Totalmente.

—Está bien.

Luego, los guardias también revisaron minuciosamente el cuerpo de nuestro cochero, tras lo que el mayordomo se hizo a un lado para dejarnos entrar después de tomar algunas notas en la lista con su pluma. Los guardias imperiales que vigilaban la entrada también se apartaron y, nosotros volvimos a nuestro carruaje para entrar al palacio interior.

En general, los banquetes celebrados dentro del palacio se dividían en dos tipos, los informales y los formales. Anteriormente, los banquetes se realizaban por razones obvias, como celebraciones de victorias de guerra, matrimonios de miembros de la familia imperial, compromisos o nacimientos en la familia imperial, anunciar la sucesión de nobles de alto rango y otras razones irrebatibles. Pero últimamente, también se llevaban a cabo algunos banquetes con la simple razón de que el clima de hoy es agradable pero me siento aburrido. Reunámonos y tengamos una buena conversación, ¿de acuerdo?

En términos de importancia, los antiguos banquetes eran obviamente abrumadoramente grandiosos, pero últimamente se celebraban numerosos banquetes informales. Además, no sólo la familia imperial, sino que también los nobles de alto rango podían pedir permiso para celebrar un banquete en los salones de palacio. Por lo tanto, había entre dos y tres tarjetas de invitación con borde dorado repartidas entre los nobles en una sola semana. Si también incluyera los banquetes celebrados dentro de las residencias de los nobles no sería exagerado decir que había un banquete todos los días.

Por lo general, los invitados no tenían que llegar exactamente a tiempo a un banquete informal como el de hoy pero, por supuesto, era grosero llegar demasiado tarde; por lo que se debía llegar aproximadamente una hora después de la hora indicada en la invitación. A diferencia de los banquetes formales, era más burdo llegar temprano al banquete informal, era preferible llegar tarde.

Aun así, tal vez porque el banquete de hoy era organizado por la exigente primera princesa Aranea, el pasillo hacia el salón de banquetes estaba vacío. Si se tratara de cualquier otro banquete informal, podrías ver a otros invitados reunirse en las afueras mientras charlaban o caminaban lentamente hacia el salón.

Por cierto… mi media hermana, ¿verdad?

No había tenido el honor de conocerla todavía, pero había escuchado muchas cosas sobre ella de Sofía. La hermana menor de diecisiete años que adoraba arrebatarle los vestidos nuevos de su hermana mayor. Gracias a ella, apenas tenía que ponerme. Incluso si los vestidos nuevos de Silla no se ajustaban a su talla, no escucharía a razones e, igualmente se los llevaría. Su personalidad era horrible.

Bueno, ¿qué se podía esperar de una hija que no tiene nada bueno que aprender de su madre?

Incluso los sirvientes de la mansión ignoraban a Silla, ¿no? Podía imaginar cómo sería la media hermana, la maltratadora de Silla, sin siquiera conocerla en persona. Apostaba a que crearía un escándalo apenas entrara en el salón de banquetes. En el pasado, todas las damas me amaban, así que no sé cómo lidiar con esto… Si tan sólo estuviera dentro de mi cuerpo original podría lidiar con Roanne fácilmente.

—Estoy preocupado. —Expresó de repente el capitán Julius, quien caminaba silenciosamente a mi lado.

— ¿Sí?

¿Preocupado?

—Capitán Julius, no necesitas estar preocupado. No soy débil.

—Y esa es exactamente la razón por la que estoy preocupado. —Sus ojos grises temblaron un poco cuando me miró—. Con sólo el poder de la familia del conde Epheria, sería difícil reprimir a la dama por su cuenta. Creo que debe haber alguien con mayor autoridad ayudándoles en la oscuridad.

—Sin embargo, los guardias dentro de la mansión del conde son débiles.

En realidad, los guardias privados del conde podrían considerarse decentes para una familia noble que se originó fuera de la capital, pero sus estándares aún estaban muy por debajo de los nuestros. Pero aun así, gracias por su preocupación de todos modos.

Alcé la vista y miré al capitán Julius. A diferencia de antes, esta vez caminaba lentamente para adaptarse a mi ritmo, así que caminamos juntos uno al lado del otro. Aunque este era el resultado de las enseñanzas de Ortzen, se sentía increíble. Quería acariciar su cabeza, pero era demasiado alto. Si levantara demasiado mi brazo, mi manga se arrugaría. Umm, no importaba, estará bien.

—Por favor, venga aquí un momento. —Agarré su muñeca y lo conduje a uno de los balcones del pasillo. El salón del palacio que se usaba principalmente para banquetes, generalmente tenía algunos balcones redondos instalados en el pasillo con cortinas en la entrada. Esos balcones estaban destinados a ser utilizados si alguien tenía asuntos privados y necesitaba retirarse del banquete por un rato.

Le ordené al capitán Julius que se parara cerca de la barandilla del balcón y luego me subí a ésta. Si alguien me viera desde abajo, podría llegar a sentirse mareado porque actualmente estábamos en el tercer piso. Aunque otros aprovecharían la posibilidad para ver debajo de mi falda, no verían nada porque ya estaba oscuro, por lo que no había problema. Además, ¿qué había para ver de todos modos? Llevaba calzas debajo del vestido.

— ¿Dama Epheria?

En esta posición quedaba más alta que él y, el capitán Julius dijo mi nombre mientras me miraba confundido.

¿Qué podría hacer además de acariciarle la cabeza? En lugar de responderle, extendí mi mano y mis dedos rozaron su cabello negro. Su cabello era suave y se sentía bien al tacto. Mientras acariciaba su cabeza, el capitán Julius se quedó quieto y se apoyó en mí. Al observar su estado actual, de repente recordé que Clauen afirmó que el capitán Julius era una persona sensible. Pero no lo parecía. ¿Quizás se abstenía por cortesía?

—Capitán Julius.

— ¿Mm?

—Si no le gusta que haga esto, puede decírmelo.

El capitán Julius giró la cabeza para mirarme y dijo: —No lo odio.

— ¿De verdad?

Entonces no había problemas con que lo siguiera acariciando. Cuando estaba a punto de acercarme de nuevo al capitán Julius, sentí que alguien se acercaba.

— ¡Oh! ¡Lo siento!

Una joven pareja había abierto las cortinas, pero rápidamente volvieron a cerrarlas mientras se disculpaban. Ah, olvidé indicar que este lugar estaba ocupado. Tendría que haber quitado la decoración del cordón de la cortina o colgarla al revés. Acaricié el cabello del capitán por última vez y salté de la barandilla.

— ¿Volvemos, caballero Rizar?

El capitán Julius respondió extendiendo su brazo de una manera muy natural.

—Vamos, dama Epheria.

Caminamos juntos hacia el salón de banquetes.

Quizás porque habría algunos miembros de la familia imperial que asistían a este banquete, hubo otra inspección en la entrada del salón de banquetes. Cuando todavía estaban verificando nuestras identidades, se nos acercó una dama de veintitantos años que usaba un vestido rojo.

—Los he estado esperando, caballero Rizar, dama Epheria.

¿Quién es ella? Era la primera vez que la veía. Cuando le eché un vistazo al capitán Julius, por la expresión en su rostro, parecía que él tampoco la conocía. La dama sonrió dulcemente cuando vio nuestras miradas confusas, luego se presentó.

—Soy la condesa Canaly. Don Versena me pidió que los cuidara durante este banquete.

Versena… Ah, el asistente Ortzen. No importaba cuánto habíamos aprendido, Ortzen todavía estaba preocupado de que asistiéramos al banquete sin supervisión. Entiendo. La condesa Canaly comenzó a caminar un paso delante de nosotros mientras daba rienda suelta a su sermón de forma discreta.

—En primer lugar, ambos deben saludar a la princesa Aranea, la anfitriona de este banquete.

Eso ya lo sé.

—Después de eso, los presentaré con algunos nobles loables para que comiencen a construir algunas conexiones. Esto les será de ayuda en un futuro.

¿No podemos saltarnos esa parte…?

—Cuando hayan terminado de socializar con ellos, los dos bailarán para una o dos canciones. Este es el primer banquete en el que anuncian al público que están en una relación, así que mantengan una relación cercana siempre que sea posible.

Eso es fácil. Después de bailar un poco, disfrutaremos de la comida. Después de pasar por el puesto de control y atravesar una puerta más, finalmente llegamos al salón de banquetes. El gran salón, con techos tan altos como un edificio de dos pisos, ya estaba abarrotado de invitados. Colocados en la larga mesa cubierta con manteles blancos, había varios aperitivos servidos maravillosamente con decoraciones elaboradas y también estaba la orquesta imperial a un lado. Noté que había estatuas únicas, muebles coloridos, hermosas decoraciones en la pared y demás dentro del salón de banquetes, pero lo más importante era la comida. Aunque el propósito de nuestra asistencia era diferente, en el pasado, siempre asistía a muchos banquetes en mi tiempo libre para disfrutar de los postres. Después de todo, eran gratis.

Este era un banquete informal, por lo que no proclamaban el nombre de los invitados al entrar. Solo unas cuantas personas voltearon a vernos. En el pasado, muchas damas me rodearían tan pronto como entrara en el salón. Aah… Me sentía algo aliviada y triste al mismo tiempo.

—Su Alteza está por aquí.

La condesa Canaly usó la punta de su abanico para instarnos a caminar más rápido.

Mi relación con la princesa no era tan buena… Pero eso ya no era importante porque no me reconocería ahora, ¿verdad? Siguiendo las órdenes de la condesa, vi a la dama cuyo rostro me era familiar. Una bella mujer de veintitantos años con cabello rojo, cuerpo alto y delgado y un par de brillantes ojos dorados. No era otra que la primera princesa Aranea, famosa por su inteligencia, su sabiduría, así como por ser la hija mayor del emperador reinante. Además, en el pasado siempre estaba vociferando que iba a atraparme y comerme viva… Ah, le tenía miedo. Sentía ganas de huir de aquí.

Inconscientemente apreté el brazo del capitán Julius y él giró la cabeza mirándome con desconcierto.

— ¿Qué pasa?

—Na-Nada. Solo me siento un poco nerviosa.

Después de que me regañara un total tres veces, siempre tenía el impulso de huir cuando veía su cabello rojo, pero nunca imaginé que la volvería a ver en mi situación actual. En realidad, la princesa no era una persona grosera o alguien que tuviera mal temperamento. Para ser honesta, era una persona tranquila y una princesa capaz, pero… No sabía por qué siempre me molestaba. No recordaba haberle hecho nunca algo malo. Entonces… ¿por qué?

En ese momento, alguien gritó mi nombre.

— ¡Hermana Silla!

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