Hetero, La Villana y el Jefe Final

Capítulo 2: La villana no es una niñita que sólo sabe llorar. Parte 2

—Hay algo mal contigo.

Claude parece demacrado. Aileen inclina la cabeza dubitativa.

— ¿Eso cree? Basé ese plan en la suposición de que tenía un fuerte sentido de la responsabilidad, príncipe Claude.

— ¿Responsabilidad por qué?

—Santo Cielos, ¿realmente me hará decirlo?

— ¡Ahhh, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

Keith, quien les ha servido té negro, de repente se echa a reír como si no pudiera soportarlo más. Claude lo mira.

— ¿Qué tiene de gracioso todo esto, Keith?

—Bu-Bueno, quiero decir, ¿una joven que tomaría como rehén a un demonio, amenazaría al rey demonio y luego lo dosificaría con una poción de amor? Es un gran talento el que tiene.

—Me halaga, joven Keith.

Aileen toma un sorbo del té que Keith ha preparado y deja la taza en el platillo.

Actualmente están en el salón donde Aileen se despertó el día anterior. Claude insistió en que se fuera a casa al principio, pero ella se negó rotundamente y, finalmente llegaron a un acuerdo, lo que llevó a la reunión actual.

El hecho de que esta sea la única habitación en la que pueden albergar invitados es problemático, pero el té que le han dado es bueno y el sofá en el que está sentada es bastante cómodo. Keith, quien se está riendo a carcajadas, debe haberlo arreglado.

—Sin embargo, es una lástima. Pensar que los afrodisíacos no afectan al príncipe Claude…

— ¡Como si un plan tan desvergonzado fuera a funcionar con mi rey!

Beelzebuth suena extrañamente orgulloso. Sonriendo con ironía, Keith complementa su respuesta.

—Mi amo ha sufrido todo tipo de atentados de envenenamientos. Por lo que ha desarrollado tolerancia y las pociones tienden a no funcionar con él. Y, hablando enserio, es el rey demonio.

—Oh. En ese caso, incluso si usara una dosis más fuerte, ¿no funcionaría?

—Nunca volveré a comer nada de lo que me traigas.

—Entonces pensaré en algún otro método.

—No es necesario.

—Pero se me acaba el tiempo.

Llevándose una mano a la mejilla, Aileen da un suspiro ansioso.

— ¿Va a preguntar por mis motivos?

—No quiero saber.

—Tomo nota. La verdad es que asistiré a una fiesta dentro de dos meses…

— ¿Era realmente necesario ese preámbulo sobre si iba a preguntar?

—Y, realmente me encantaría que asistiera como mi acompañante, príncipe Claude.

—Así que me era obligatorio saber. Ya veo… ¿Pero por qué eso requeriría un afrodisíaco?

—Si simplemente le hubiera preguntado, ¿habría aceptado?

Cuando le pregunta eso con sus ojos bien abiertos, el rostro de Claude se pone en blanco. Keith se echa a reír, sujetándose los costados.

—Entonces pensó que primero establecería un hecho consumado. Oh sí, ya veo…

—Ya ves. ¡Ja! ¡Chica! Si deseas atraer la atención del rey, desnúdate y demuestra tu intención de someterte. Su Majestad es amable. Estoy seguro de que se apiadará de ti.

Claude, sentado en un sillón, se congela, pero los ojos de Beelzebuth están serios.

Por un momento, la expresión de Aileen se vuelve sería. Sin embargo, rápidamente recupera su sonrisa, luego coloca una mano sobre su pecho.

—Si eso es lo que desea, príncipe Claude.

—No lo es. Guarda silencio, Bel. ¡Y tú! ¡No te atrevas a desnudarte…!

—Entonces, ¿asistirá a la fiesta conmigo?

Claude se sostiene su cabeza. Keith habla; se ha reído tanto que está jadeando.

—U-Una velada… Bueno, en serio, ¿por qué no? ¡Haré todo lo posible para ayudarlo a prepararse!

— ¡Oh! Muchas gracias, joven Keith.

—Espera. No actúes como si el asunto estuviera resuelto. No he dicho que iré.

—No permitiremos que ustedes, humanos, fuercen al rey a hacer algo no quiere. —Beelzebuth da un paso adelante, como para proteger a Claude. — ¿Una fiesta humana? Destruiré ese sinsentido, edificio incluido.

—Joven Beelzebuth. No lo entiende en lo más mínimo.

— ¡¿Qué?!

—Bel. Te va a engatusar. Ya puedo verlo venir. No la escuches.

— ¿No quiere mostrar al mundo el esplendor del príncipe Claude?

Los ojos de Beelzebuth se abren como Aileen predijo. Claude se lleva una mano al rostro. Mirándolo por el rabillo del ojo, Aileen continúa suavemente su negociación.

—El príncipe Claude es espléndido, ¿no es así?

—Por supuesto, mi rey es magnífico.

—Entonces, debe asistir a la fiesta. No puede ser realmente un objeto de asombro a menos que se revele a los humanos. Tu rey demonio brillará.

—Mi rey… brillará…

Beelzebuth lanza una mirada furtiva a Claude, indeciso. Si el rey que su gente ama y respeta fuera venerado y reverenciado por todos, por supuesto que estaría feliz por ello.

En consecuencia, Claude no puede frustrar a la ligera las esperanzas de los demonios.

— ¿Me acompañará, príncipe Claude?

—En primer lugar, soy el rey demonio. Nunca podría asistir de la forma habitual. Alguien interferirá antes de que llegue al lugar. Es agotador.

—Príncipe Claude… ¿No escuchó lo que dije ayer? Recuerdo claramente que le dije que lo mantendría como a una mascota.

Keith se ríe una vez más, mientras que la expresión de Claude sobrepasa el gesto de una mueca, para enseguida volver a la inexpresividad total.

—Preferí ignorar eso.

—Entonces déjeme decírselo una vez más. Usted será mío. En otras palabras, será el prometido de la joven ama de la casa D’Autriche.

—Para empezar, permíteme señalar que la premisa del prometido es incorrecta.

—Lo que estoy diciendo es que estaré a su lado. Simplemente puede entrar directamente, audazmente, a través de la entrada principal. ¿Qué importa si es el rey demonio? Yo asumiré toda la responsabilidad.

Mientras Aileen hace su osado ofrecimiento, Claude la observa con una expresión indescriptible.

— ¿Tiene alguna otra inquietud?

Cuando Aileen hace que la conversación avance, Claude vuelve a cruzar las piernas y aparta la mirada ligeramente.

—Dañarás tu reputación. Si la corte cree que estás confraternizando con demonios…

—Oh… ¡Dios mío, oh Dios mío, oh Dios mío! ¿Está preocupado por mí, príncipe Claude?

Juntando sus manos frente a su pecho, Aileen se inclina más cerca hasta que está justo frente a su cara. Sobresaltado, Claude retrocede, pero desafortunadamente para él, sigue sentado, por lo que la distancia entre ellos no cambia.

—No tema. Por el momento, mi reputación no podría ser peor. La gente no puede odiarme más o evitarme más de lo que ya lo están haciendo, ¡así que no hay necesidad de preocuparse!

— ¿Quién dice eso de sí mismo con tanta seguridad?

—Verá, en cualquier caso, esta fiesta se llevará a cabo para burlarse de mí. Debo dar mi consentimiento públicamente para que se anule mi compromiso, entregar humildemente el control total de la empresa comercial que establecí y felicitar al príncipe Cedric y a la dama Lilia por su nuevo compromiso. Al hacerlo, supuestamente me ganaré el perdón del príncipe Cedric. Personalmente, todavía no estoy convencida de si mi comportamiento fue tan malo como para merecer toda esa mortificación.

Aileen muestra una sonrisa, pero sus ojos siguen serios. Claude responde con silencio. Beelzebuth bufa.

—Todo lo que hacen los humanos es verdaderamente lamentable.

— ¡Y ahí es donde entra el príncipe Claude, joven Beelzebuth!

Cuando Aileen le habla abruptamente, Beelzebuth se sobresalta y se aleja un poco.

—Un hombre que no le dará a la gente más remedio que quedarse en silencio, ¡incluso si se para a mi lado! ¿Quién sino el príncipe Claude es tan perfecto en apariencia, título y cualquier otro aspecto?

— ¡Ya… ya veo…!

—No me vengas con eso, basta de todo esto. No asistiré.

Ante su tono inesperadamente firme, Aileen se queda en silencio. Aunque Beelzebuth ha estado murmurando para sí mismo y Keith ha seguido riendo incontrolablemente, ambos se han quedado en silencio al momento siguiente.

Claude se levanta de su sillón sin hacer ruido, con los ojos fijos en Aileen.

—Dama D’Autriche. Debo pedirle que se vaya. No te llevaré. Camina a casa por tu cuenta.

— ¿Y si me niego?

—Haz lo que quieras. No me traes más que problemas y no tendré nada que ver contigo a partir de ahora.

Claude da media vuelta. Interiormente, Aileen se arrepiente profundamente.

Así que el apoyo de la casa D’Autriche sería nada más que problemas. Supongo que eso es lo que quiere decir.

Es cierto que Claude probablemente no necesite la autoridad ni la influencia financiera del ducado D’Autriche. Después de todo, él es el rey demonio. Puede conseguir lo que quiera, si alguna vez le apetece. El hecho de que lo no haya hecho solo significa que no quiere.

Entonces, ¿qué quiere? En el juego, creo recordar que se sintió atraído por Lilia porque ella lo trataba como a un humano normal. Sin embargo, Lilia era la doncella de la espada sagrada y completamente incompatible con los demonios, así que…

¿Cómo se formó su relación en el juego? Ahora que lo pensaba, todavía no lo recuerda.

Y ahí es cuando sucede.

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