Hetero, La Princesa Maldita y el Caballero Afortunado

Capítulo 2: Fenómenos sobrenaturales en el castillo Clare. Parte 3

No había pasado mucho tiempo desde que el rostro del sol de la mañana se levantó en el horizonte, iluminando gentilmente la tierra. Bajo las órdenes de Chris, el carruaje que recorría la tranquila carretera rural se detuvo.

—Casi llegamos, princesa. Todavía nos queda una corta caminata, pero encontrará que vale la pena el esfuerzo, —explicó Chris mientras le ofrecía la mano a Sonia una vez más.

Después de un momento de vacilación, Sonia arrojó toda precaución por la ventana y posó su mano sobre la de él. Nada pasó. Sintiéndose completamente aliviada, permitió que Chris la ayudara a bajar del carruaje.

Chris la llevó de la mano por la suave pendiente. Eso por sí solo era suficiente para acelerar el corazón de Sonia. Se sentía como si estuviera pisando un mundo totalmente nuevo.

— ¿No tiene miedo de poner un pie en suelo desconocido, princesa? —Preguntó Chris, notando los pequeños brincos que daba Sonia al caminar mientras tarareaba.

— ¡No! ¡Para nada! Es muy divertido cuando imagino lo que podría estar por venir, —respondió ella, solo para fruncir el ceño en una expresión preocupada.

— ¿Qué pasa?

—Nunca pensaría que estoy en edad de contraer matrimonio… Estoy muy lejos de la imagen de una dama digna… Es mortificante.

—No deje que le afecte. Todos son diferentes. Si es demasiado tímida y sumisa, administrar el castillo mientras su esposo está fuera podría resultar un desafío. Estoy seguro de que su inclinación a hacer las cosas divertidas o alegres a medida que avanza es un rasgo que resultará muy importante para usted, —dijo Chris. Su mano de repente se apartó de la de Sonia. — ¡Mire! Ese es el lugar.

Sonia jadeó de asombro cuando su mirada se posó en la dirección que apuntaba Chris. Hacia la cima de la colina de suave pendiente había un espeso campo de flores blancas.

—Creo que son tréboles blancos… Es una vista tan impresionante, tenía que compartirla con usted.

— ¡Es hermoso! ¡Absolutamente impresionante! Señor Chris, gracias por traerme, —dijo Sonia efusivamente.

La condujo al campo de flores de tréboles blancos, sonriendo al ver que parecía tan emocionada que prácticamente brincaba del entusiasmo. Al llegar a su destino, Chris se quitó la capa y la extendió por el suelo.

—Aquí tiene. Por favor, tome asiento, —le ofreció.

Lo hizo todo tan hábilmente que Sonia se sintió hipnotizada brevemente; sus mejillas se sonrojaron rápidamente.

—Gra-Gracias.

—No fue nada, —respondió Chris con una sonrisa que le pareció particularmente brillante.

Si tan solo no tuviera esa barba arruinando su sonrisa. No, incluso con todo ese bello facial sigue siendo galante… Pensó Sonia para sí misma.

Chris se sentó dejando una distancia respetable entre él y Sonia antes de abrir la canasta.

— ¡Ahora bien! ¡¡Creo que ambos estábamos deseando desayunar!! Me aseguré de traer algo de vino también, —declaró Chris. Sorprendiendo a Sonia al sacar una botella de vino y dos copas que debió haber metido en la cesta en algún momento sin que ella se diera cuenta.

~❀❀❀~

A partir de ese momento, el viaje al castillo Clare resultó muy agradable. Quizás era una prueba de su edad, pero Chris era un tesoro de historias. También versado en poesía y música, cantó canciones felices, tristes y recitó poemas románticos. Entre los diversos cuentos que contó se encontraban relatos del palacio e historias de caballeros. No solo mostró un amplio conocimiento sobre una amplia gama de temas, fue un orador cautivador.

Siempre que Sonia lo molestaba para que continuara, él cambiaba de tema, hacía un número cada vez mayor de preguntas sobre ella y, de vez en cuando, iniciaba un debate. De esta manera, los dos hablaron sin fin. Y antes de que se dieran cuenta, habían llegado al castillo Clare.

El carruaje se detuvo abruptamente. Preguntándose si algo andaba mal, Sonia miró por la ventana solo para ver su antiguo hogar.

— ¿Qué le pasó…?

Tan pronto como salió del carruaje, Sonia miró horrorizada al castillo.

— ¿Es este realmente el castillo Clare…? —Preguntó. El castillo de porcelana encalada había perdido su antigua gloria. La fachada blanca se estaba desconchando, revelando las antiestéticas pilas de piedras de sillar descoloridas. Como para decir que ya no era necesario en tiempos de paz, la muralla de piedra que rodeaba el castillo destinado a defenderlo de los ataques enemigos mostraba los efectos del abandono, con algunas áreas en ruinas. Incluso el camino que se extendía desde la puerta de entrada hasta el edificio principal y la hilera de árboles decorativos a lo largo del camino fueron desatendidos hasta marchitarse.

—Princesa, —llamó Chris a Sonia, todavía mirando a su alrededor con consternación. Al escuchar su voz, esta lo miró a la cara.

Al momento siguiente, sus ojos se dirigieron hacia el castillo Clare que se elevaba detrás de él. La vibra espeluznante que emitía hizo que se congelara en su lugar. Había oscuridad, sintió que podía ver una especie de neblina negra rodeando el castillo como si estuviera tratando de ocultarlo del clima refrescante y del claro cielo azul.

— ¿Que pasó aquí…? —Sonia luchó por preguntar antes de tomar una respiración profunda. Perfilando sus labios en una tensa línea, miró firmemente hacia el castillo.

—Vamos, señor Chris, —dijo y le ofreció la mano derecha como pidiéndole que la escoltara.

Chris no pudo evitar curvar ligeramente los labios en una sonrisa al verla comportarse como la dueña del castillo. —Como desee, —respondió y tomó su mano.

Crac… Las puertas dobles emitieron un sonido oxidado al abrirse. Las puertas negras habían sido seleccionadas originalmente para complementar el diseño del castillo de porcelana blanca, pero solo lo hacían parecer aún más espeluznante ahora que la fachada blanca se estaba desconchando.

Aunque el castillo Clare era un edificio antiguo con una larga historia, había sido objeto de innumerables remodelaciones y renovaciones en el pasado para mantenerlo actualizado con los tiempos. El rellano se extendía ante los ojos de Sonia cuando abrió las puertas de entrada. Sabía que si subía por el rellano, que había sido ampliado durante las renovaciones, la gran escalera que dominaba el centro de la habitación la llevaría directamente al segundo piso. Las puertas que conducían a las otras habitaciones estaban colocadas directamente frente a las escaleras, así como a ambos lados.

El primer piso tenía un gran salón para bailes y reuniones, un comedor, junto con un solárium que se abría al patio.

Para darle la bienvenida a su ama, el personal, las sirvientas y el mayordomo formaron una procesión con las cabezas inclinadas a ambos lados de la alfombra rectangular de color carmesí que parecía seguir eternamente. Sirviendo como representante del personal del castillo, el chambelán, Matthew, saludó a Sonia y a Chris.

— ¡Bienvenida a casa, duquesa Sonia! ¡Y es un honor dar la bienvenida al prometido de nuestra ama! ¡Gracias por venir, caballero Crisford Cortot! —Exclamó Matthew.

Al ver lo que había sido de Matthew, los ojos de Sonia se abrieron y la ira ciega se disipó. En su lugar, sus ojos azul pálido temblaron de lástima.

A pesar de su vejez, en el pasado, cada centímetro del cuerpo de Matthew había estado radiante de orgullo por ocupar un puesto tan importante. Era como si el alma juvenil del Matthew que ella conocía hubiera envejecido repentinamente, porque su rostro estaba cubierto de arrugas y su cabello se había vuelto blanco y sin brillo. Solía ​​pararse erguido independientemente de sus años, pero ahora su espalda estaba encorvada como si ya no pudiera ocultar el peso de su carga.

Sin embargo, la forma en que todavía le daba la bienvenida con una voz alegre claramente incapaz de ocultar su felicidad conmovió el corazón de Sonia. Cuando presentó el informe de la administración del castillo en la abadía hace un mes, todavía era su yo corriente y vivaz. Los problemas que habían provocado un cambio tan dramático en él deben haber ocurrido durante el último mes. La intuición de Sonia le dijo que fuera lo que fuera, estaba relacionado con el castillo Clare.

— ¡Matthew! ¡No puedo creer lo que ven mis ojos…! ¿Qué te ha pasado? ¿Qué sucedió aquí? —Preguntó ella.

—Duquesa Sonia…

Matthew se quedó brevemente estupefacto de que Sonia lo abrazara, pero después de un momento, comenzó a sacudir la cabeza felizmente de un lado a otro mientras las lágrimas llenaban sus ojos. Después de apartar gentilmente a Sonia, se secó las lágrimas de sus ojos mientras explicaba: —Varios problemas nos golpearon a la vez… Sin embargo, deberíamos estar bien. Todo irá bien ahora que ha vuelto con el caballero Crisford, —dijo Matthew y miró a Chris. Parecían transmitirse algo a través de sus miradas antes de intercambiar asentimientos.

No tenía idea de lo que sucedía entre los dos hombres, pero decidió que era hora de recomponerse y enderezó su postura.

—Quiero una explicación ¿Por qué el castillo está en un estado tan deprimente? ¿Qué ha estado pasando aquí? —Preguntó. Este era su primer trabajo como ama del castillo.

~❀❀❀~

El chambelán Matthew, el mayordomo y el ama de llaves se reunieron ante Sonia y Chris.

—Para ser honesto, tanto la severidad como la frecuencia de los fenómenos paranormales han aumentado recientemente, —comenzó Matthew.

Continuando con su explicación, dijo: —Normalmente podríamos pasar por alto platos y muebles flotantes, pero no si nos atacan a nosotros y al personal. E incluso si cuidamos el jardín, de alguna manera lo encontramos cubierto de malas hierbas al día siguiente, mientras que las plantas y flores que intentamos plantar simplemente se marchitan. Sufrimos una serie de bajas mientras tratábamos de arreglar los muros del castillo y, finalmente logramos completar las reparaciones a pesar de ello, solo para que la fachada comenzara a desconchase al día siguiente… Los trabajadores huyeron asustados y, nadie que haya escuchado los rumores de nuestro castillo está dispuesto a continuar donde lo dejaron.

El mayordomo de la casa intervino, —nuestro personal está tan asustado por el repentino aumento de sucesos extraños que están renunciando uno tras otro… Apenas nos las arreglamos para usar personal que ha sido enviado desde el palacio por orden del rey o reclutado de tierras lejanas con la promesa de salarios anormalmente altos.

El ama de llaves asintió mientras el mayordomo revelaba su frustración.

Sonia había estado escuchando sus explicaciones en silencio, pero no pudo evitar preguntar: —Antes, Matthew mencionó que estos fenómenos han aumentado… ¿Significa eso que el historial de las cosas que describió se remonta a más atrás en el tiempo?

Al darse cuenta de que se le había resbalado la lengua, la sangre se drenó del rostro de Matthew.

— ¿Hasta dónde se remonta esta historia? —Repitió.

Matthew cedió ante la persistencia de Sonia y confesó con la mirada baja. —Lo siento terriblemente. Actuamos bajo estrictas órdenes de su padre, el difunto duque Clare, de mantener esto en secreto para usted…

—Usted era tan joven y él amo no quería que tuviera miedo. ¡Su Excelencia lo hizo por amor! —Admitió el ama de llaves, saltando para defender a Matthew.

Era común que ocurrieran fenómenos extraños o paranormales en castillos antiguos con una larga historia. La mayoría ya lo había aceptado como simplemente una parte de la vida, suponiendo que permaneciera en el ámbito de las travesuras intrascendentes.

— ¿Se puso así de mal solo recientemente? ¿Recuerdan aproximadamente cuando comenzaron a escalar las cosas? —Preguntó Sonia.

—Creo que fue hace unas dos semanas…

¿Cuándo se decidió mi matrimonio? Sonia no pudo evitar mirar a Chris.

Frotando su barba, sugirió Chris, —yo diría que esto trasciende las pequeñas travesuras. ¿No sería lo mejor llamar a un exorcista?

Matthew, el mayordomo y el ama de llaves se voltearon para mirar a Sonia.

—Tiene razón. Llamemos a uno, —estuvo de acuerdo Sonia.

Decidieron llamar al párroco de inmediato. Matthew agarró la manija de la puerta para salir y hacer los preparativos necesarios.

— ¡Ahh…! —Gritó. En el momento en que tiró para abrir la puerta, ¡la manija saltó hacia afuera!

Luego, la puerta se abrió de par en par hacia Matthew, que seguía mirando boquiabierto el pomo de filigrana de oro que tenía en las manos y, que lo había golpeado brutalmente en la cara. Sonia y los demás corrieron hacia donde él había caído de espaldas en estado de shock. La sangre goteaba de la nariz del chambelán mientras se retorcía de dolor.

— ¿Está bien, chambelán Matthew? —Preguntó Chris. Cuando se plantó frente al anciano para protegerlo de la puerta, ésta comenzó a abrirse y cerrarse una vez más.

—Señor Chris, ¡cuidado!

Habiendo ganado más impulso esta vez, la puerta se giró rápidamente hacia la espalda de Chris como si fuera un arma con mente propia. Pero…

La puerta se rompió con un crujido. Chris dio un cabezazo contra la pesada y gruesa puerta de madera, rompiéndola en pedazos.

— ¿Pensaste que podrías matar a un héroe de guerra con una miserable tabla de madera? —Se rió ruidosamente mientras sus palabras, rebosantes de confianza, reverberaban por toda la habitación. Sin embargo, ni una voz incorpórea ni una aparición hicieron acto de presencia para ofrecer una respuesta.

—De todos modos, pueden cobrarme la puerta más tarde. Lo cubriré, —dijo Chris, imperturbable.

—No… No es necesario… —Sonia estaba en medio de rechazar su oferta después de haberse recuperado cuando de repente se le ocurrió una idea. Presionó su mano contra sus labios.

El señor Chris es mi prometido, lo que significa que se convertirá en el amo de este castillo… Así es, el señor Chris será mi esposo.

La realidad inminente de repente exacerbó sus miedos. ¿De verdad puedo casarme con él? ¿Cómo podría cuando me siento disgustada por su barba y todo ese repulsivo bello corporal? Sin mencionar que también está el príncipe Severin…

Todos los años que había pasado suspirando por el príncipe Severin, su dulce primer amor, le hacían difícil a Sonia cambiar inmediatamente su corazón de un hombre a otro.

— ¿Está bien, princesa? —Preguntó Chris. Se había agachado hasta la altura de sus ojos, claramente preocupado por su bienestar, ya que de repente se había quedado en silencio mientras estaba en cuclillas en el suelo. Algo en eso la molestó.

—No pongas esa desagradable cara peluda tuya cerca de mí, —siseó, una vez más, los insultos fluían naturalmente de la boca de Sonia.

— ¡Mm! —Sonia tragó saliva mientras se apresuraba en taparse la boca. La mirada de sorpresa que Chris, Matthew, el mayordomo y el ama de llaves le dirigieron fue dolorosamente vergonzosa.

— ¡Lo siento! ¡Debo estar cansada…! ¡Me retiraré a mi habitación! ¡Por favor llamen al exorcista en mi lugar!

Su boca había empezado a divagar por sí sola otra vez. ¡Era aterrador! La mano de Sonia tocó el rosario que llevaba en el pecho al salir de la habitación.

¡Tengo miedo! ¿Es esto también una travesura de lo que sea que esté embrujando mi castillo?

¡Necesitaba que el sacerdote viniera de inmediato! La continua serie de problemas empezaba a agriar el ánimo de Sonia.

Anterior Índice Siguiente


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.