Hetero, Santa Omnipotente

6°acto: La santa. Parte 1

Habían pasado diez meses después de mi invocación y había pasado algún tiempo desde nuestra expedición al bosque oeste. Después de la forma en que terminó, las cosas se volvieron un poco locas para mí. ¿Cómo podrían no hacerlo, dado que me las había arreglado para mostrar habilidades tan indiscutiblemente santas?

A juzgar por los resultados de la expedición, mi magia misteriosa era el poder legendario de la santa del que hablaban las historias desde la antigüedad. La magia había borrado hasta el último rastro de los monstruos y el extraño pantano.

En el segundo en que lancé la magia, recordé que se suponía que la magia de la santa podía aniquilar a los monstruos, pero no esperaba que también acabara con el pantano.

Todavía no sabíamos mucho sobre qué era realmente ese pantano.

En nuestro camino de regreso al palacio, Yuri y yo discutimos varias cosas y, por supuesto, también surgió el pantano. Supusimos que debido a que los monstruos emergieron del pantano y el hecho de que mi magia lo borró del mapa conocido, era muy probable que el pantano estuviera hecho del miasma mismo.

Yuri nunca antes había visto ni oído hablar de un pantano así y, a juzgar por la reacción de Albert, tampoco él. Sin embargo, Albert también opinaba que el miasma creó el pantano. Mientras tanto, Yuri propuso que, dado que una masa tan considerable de miasma había desaparecido, acabábamos de presenciar la sagrada purificación de la magia de la santa.

Cierto, también teníamos que hablar sobre el poder de la santa.

Las palabras no podían expresar lo emocionado que estaba Yuri durante toda esta charla. Era como una persona diferente, lo que me asustó un poco. Pero tuve la sensación de que todo se debía a que acababa de ver un tipo de magia poco común y no a que acababan de confirmar que yo era la santa o algo así.

En otras palabras, estaba actuando como su yo nerd hiperconcentrado normal. Tampoco era sólo él. Albert estaba igualmente más interesado en el evento que en la implicación, lo que me hizo sentir un poco optimista. Quizás las cosas podrían seguir igual una vez que regresáramos al palacio.

Aproximadamente una semana después de nuestro regreso, esa fantasía se vio destruida.

Me dirigía del instituto a la biblioteca para devolver un libro prestado cuando me di cuenta de que todos estaban actuando… diferentes a mi alrededor.

Por ejemplo, cada vez que me encontraba con alguien que caminaba hacia mí desde la dirección opuesta, este se movía hacia un lado e inclinaba la cabeza como en reverencia. Los pasillos del palacio eran bastante anchos, por lo que ciertamente no era necesario apartarse del camino. La única vez que realmente necesitabas hacer eso era cuando doblabas en una esquina y casi chocabas con alguien.

Es cierto que con frecuencia me perdía en mis pensamientos y no prestaba atención a lo que me rodeaba, pero estaba bastante segura de que antes la gente no hacía la reverencia.

Ahora que lo había notado, comencé a estar atenta a otras diferencias. No eran tan obvias, pero noté algunas.

Por ejemplo, cuando iba a devolver libros, por lo general sólo me recibía el bibliotecario que estaba en el escritorio, pero ahora todos los bibliotecarios salían de la sala de descanso para saludarme, como si hubiera llegado un invitado importante. Además, las salas donde tomaba mis clases cambiaron, ahora se llevaban a cabo en salas que eran notablemente más extravagantes que antes.

Además, el oficial con el que hablé sobre mis clases era el mismo, pero parecía más nervioso cada vez que tenía que hablar conmigo. No era sólo el comportamiento de ese oficial lo que cambió, también, una tonelada de caballeros y magos parecían visiblemente ansiosos cuando me les acercaba. Aunque, los caballeros de la segunda orden que aparecían cada vez que iba a la biblioteca seguían actuando igual que de costumbre… pero ellos ya parecían adorarme.

La gente del instituto tampoco actuaba de manera diferente. La mayoría de ellos no estaban interesados ​​en nada más que en la investigación. No estaba segura de si esto era porque ninguno había escuchado los rumores sobre la expedición o, si sólo no les importaba porque no tenía nada que ver con su trabajo.

Esperaba que fuera lo último. Si fuera lo primero, también podrían empezar a tratarme de manera extraña.

— ¿Por qué tan distraída?

—Oh, Johan. —Había dejado de hacer pociones y estaba mirando a la distancia mientras reflexionaba sobre los recientes y perturbadores cambios en mi vida.

¿Cómo podía siquiera empezar a responder? No le había contado a Johan sobre el asunto de la magia de la santa durante la expedición. Cuando regresamos, estaba tan feliz de que hubiera regresado con bien que no pidió más detalles. Sin embargo, teniendo en cuenta cómo estaban actuando todos en el palacio, tenía la sensación de que la noticia se había extendido por todas partes. No había forma de que no lo supiera.

—Estaba pensando que las cosas han sido un poco raras últimamente, —le confié.

— ¿Qué quieres decir?

—Por ejemplo, cómo todos de repente están actuando como si yo fuera especial. La gente se pone extrañamente incomoda cada vez que voy al palacio.

—Ajá. —Claramente sabía a lo que me refería, ya que su expresión cambió de una sonrisa ociosa a una irónica. —Bueno, parece que en el palacio no pueden dejar de hablar sobre los extraordinarios poderes de la santa.

—Y supongo que tampoco pueden dejar de hablar sobre la portadora de dicho poder.

—Evidentemente.

—Lo sabía.

—Lo escuché de Al. Lograste una gran hazaña ahí fuera. Sería difícil no hablar de ello.

Concuerdo, supongo, pero aun así deseaba que las cosas hubieran permanecido como antes. Anteriormente, la gente había sido en su mayor parte educada conmigo, pero ahora había un nuevo tipo de cortesía que no sentaba bien.

—Si no fuera por ti, dudo que alguien hubiera regresado con vida, —dijo Johan.

— ¿De verdad lo crees?

—Y esa purificación no es lo único que les llamó la atención. Las personas que sanaste durante el combate te están especialmente agradecidas.

—Eso no fue nada, sólo hice lo que pude. Además, si hubieran quedado heridos, yo también habría estado en peligro.

—Seguro, pero…

—A decir verdad, si están tan agradecidos conmigo, pueden demostrarlo tratándome como solían hacerlo. No creo que pueda superar todo este nuevo exceso de formalidad.

—Estoy seguro de que lo harás con el tiempo.

—Pero no quiero.

Mi enfurruñamiento sólo trajo una sonrisa forzada al rostro de Johan. Después de un momento, dijo en voz baja, —lo siento.

Lo miré y descubrí que tenía una de esas expresiones inusualmente serias.

¿Por qué se disculpa? ¿Por cómo resultaron las cosas? Pero Johan no era ni remotamente responsable de nada de lo que había sucedido. En todo caso, era yo quien podría haber dicho no cuando me pidieron que fuera a la expedición.

Esa sonrisa forzada no se aplacó cuando dijo, —me temo que estoy tan agradecido como ellos. Entonces, aunque desearía poder concederte todos tus deseos…

—Oh, Johan…

—Desafortunadamente, es probable que tu vida se vuelva más complicada a partir de ahora y me temo que no podremos darte todo lo que esperas. Sospecho que es difícil de comprender por completo, pero para nosotros, la santa es una persona extremadamente especial.

En cierto modo lo entendía, al menos teniendo en cuenta lo que había aprendido de conversaciones pasadas sobre la santa. Sin embargo, como mis colegas del instituto y los caballeros de la tercera orden me trataban como a uno de los suyos, nunca había sentido la diferencia… Aunque sí pude probar todo el asunto de la santidad cuando comencé a asociarme con la segunda orden. En retrospectiva, su cortesía era obvia, incluso si había sido necesario que Johan lo deletreara para entenderlo.

—Cuando dices que las cosas se van a complicar, ¿quieres decir que podría tener que dejar el instituto? —Le pregunté.

—No tengo intenciones de animarte a que lo hagas, pero supongo que no tendrás tanto tiempo para pasar aquí si tienes que seguir uniéndote a las expediciones.

—Bien, eso es cierto. Estuve fuera durante varios días la última vez.

—El bosque oeste no está tan lejos cuando se consideras que la próxima vez podrían pedirte que viajes a los feudos. Eso llevará considerablemente más que unos días.

— ¿Será muy lejos?

—Por supuesto. Se está gestando una crisis. Se ha acumulado una gran cantidad de monstruos y, los señores feudales han pedido con frecuencia al rey que envíe una de las órdenes.

—Entonces, los monstruos no sólo se manifiestan cerca de la capital.

—Me temo que no. La corona está monitoreando la situación, pero si esta última expedición ha disminuido con éxito la cantidad de monstruos en nuestra área, probablemente te envíen allí a continuación.

Los feudos. Había escuchado que tomaba alrededor de una semana viajar al más cercano de Salutania. Y probablemente eso era yendo en línea recta. Dependiendo de dónde estuviera el problema, podríamos tardar incluso más en llegar. Y no era como si la parte real de matar monstruos terminara en un sólo día. Probablemente tampoco visitaríamos un sólo lugar.

—Entonces… supongo que ir a los feudos significa que estaré fuera de la capital durante más de un mes, si no más.

—Sí.

—Un mes entero… Y supongo que no sé con qué frecuencia querrán que me una a las expediciones, pero eso realmente reducirá mi tiempo aquí, ¿no es así?

—Estoy seguro de que volverás a la capital para descansar entre empresas, pero puede que así sea hasta que las cosas se hayan solucionado en los feudos.

Tenía sentido, supuse. Sin embargo, realmente no me gustaba no tener idea de cuánto tiempo estaría fuera. Peor aún, dada esta nueva responsabilidad, no me veía permaneciendo como una investigadora a largo plazo. Me sentiría mal si me quedara a pesar de que casi nunca pudiera trabajar. Desde una perspectiva profesional, puede que tuviera más sentido que me transfiriera a la corte de magos, ya que las expediciones eran parte de las responsabilidades de un mago.

Pero si tuviera que elegir, trabajaría aquí todos los días de la semana, todos los meses del año. Amo mi trabajo. Amo mi investigación.

Mi disgusto era visible y Johan preguntó con preocupación: — ¿Qué pasa?

—Nada… Sólo estaba pensando que, aunque quiero quedarme aquí, no podré trabajar mucho, así que… no podré cumplir con mi cuota de trabajo y…

— ¿Crees que te convertirás en una pérdida de recursos?

—Por decir lo menos. Tal vez debería transferirme a la corte de magos o algo así.

— ¿Pero por qué? Si me preguntas, creo que tus oportunidades de investigación se han ampliado.

— ¿Eh?

—Los feudos están plagados de hierbas que sólo se encuentran en territorios específicos y, hay pociones únicas elaboradas a partir de cada una de ellas. No veo ningún problema en mantenerte como trabajadora si pensamos en ello como que estás viajando para perseguir nuevas investigaciones.

— ¿Estás seguros?

—Dije que no veía ningún problema con eso, ¿no? No te preocupes. —Sonrió Johan. ¡Podría imaginarme un halo a su alrededor!

Si quería seguir trabajando en el instituto, él usaría su autoridad como investigador en jefe para hacerlo posible, incluso si alguien intentara trasladarme a otro lugar. ¡Gracias, Johan!

Pero si era tan fácil mantenerme aquí, entonces, ¿qué deseo mío pensó que sería tan difícil de conceder?

—Ah, bueno, —Johan titubeó cuando le pregunté.

Deseaba que dejara de demorarse y me lo dijera ya.

— ¿No dijiste que antes querías vivir tranquilamente como una persona normal? —Respondió finalmente.

—Sí, bastante. —Recuerdo haberle dicho algo así.

—No creo que eso sea posible ahora.

Desafortunadamente, estaba de acuerdo. Era demasiado tarde para insistir en que aún podía vivir una vida normal. —Bueno, no hay mucho que se pueda hacer al respecto ahora. Ya medio me rendí, —admití.

— ¿Medio te rendiste?

—Sí. Ya que, si es posible, todavía me gustaría vivir una vida tranquila, —dije con una sonrisa cohibida.

—Ya veo. Haré todo lo que pueda para que eso suceda, —dijo mientras me pinchaba las mejillas.

Eso dijo, pero ¿realmente iba a hacerlo? No podía decir por su tono de voz si hablaba en serio o en broma, pero quería creerle.

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