Hetero, Santa Omnipotente

1°acto: La evaluación. Parte 1

Suspiré por enésima vez mientras miraba desconsoladamente por la ventana del carruaje que se dirigía a la corte de magos.

Johan Valdec, el investigador en jefe de mi instituto, soltó una risita. —No pareces muy feliz con el viaje. Aunque no puedo decir que no entiendo el sentimiento.

—Ajá… —Respondí mientras también soltaba una risita. Johan se encogió de hombros como pidiendo disculpas.

Mi atención volvió al paisaje exterior mientras reflexionaba en los eventos del día anterior.

Justo cuando estábamos terminando la jornada laboral llegó un mensaje de la corte de magos. Querían que los visitara al día siguiente para que pudieran realizar la evaluación, ósea hoy.

¿Para evaluar qué? Pues, a mí.

Después de la curación a gran escala que había realizado en el hospital, todas las personas de cada rincón del reino me proclamaban como a la santa. Y, a la misma vez, el gran mago que había caído en coma después de ejecutar el ritual de invocación de la santa, por fin había despertado hace una semana.

Este gran mago era el único en todo el reino que podía evaluar los estados de los humanos. Por lo tanto, su largo coma me había estado protegiendo hasta ahora. Aunque todavía tenía que recuperarse por completo, el reino consideraba que determinar la identidad de la santa era un asunto de máxima prioridad, así que el mago se estaba forzando a hacerlo lo antes posible.

Teniendo en cuenta los eventos ocurridos en el hospital, no me sorprendía que todo acabara de esta forma. Era obvio que las personas comenzarían rumores de que yo era la santa después de que utilizara una magia curativa tan poderosa como esa.

Así que ya me había mentalizado para lo que estaba por pasar… pero seguía nerviosa. Por lo que había entendido, la habilidad de evaluación verificaba los estatus de una persona, lo cual significaba que ya no podría seguir ocultándolo, mi estatus indicaba claramente que yo era la santa.

— ¿De verdad estás tan molesta por esto?

Debía tener una muy amarga expresión en el rostro porque cuando me volteé, me encontré a Johan frunciendo el ceño preocupado.

—Mm. Podría decirse que me siento deprimida.

—Ya sé que esto es lo último que quisieras escuchar ahora, peo te lo mereces por haberte alocado de esa forma.

— ¿Alocado? Esa es una injuria. Todo lo que hice fue curarlos un poco, —hice un mohín.

— ¿Realmente llamas a eso un poco? —Dijo Johan exasperado.

Ambos soltamos una risita desganada. Johan había velado por mí desde mi mudanza a la habitación en el tercer piso del instituto de investigación. Por lo general, intentaba aminorar los hechos para que yo no me espantara, pero de vez en cuando la situación era demasiado evidente como para obviarla.

Lo más probable es que sólo se preocupara por mis sentimientos porque era una de sus subordinadas, pero seguía estándole agradecida. La verdad es que nuestra pequeña charla me había animado un poco.

—Aun así, dudo que se pongan manos a la obra inmediatamente después de evaluarte, —dijo calmadamente mientras mostraba una expresión seria.

El cambio había sido gradual al principio, pero ahora el palacio tenía certeza de que el número de monstruos había disminuido desde el ritual, lo que significaba que la santa había sido invocada definitivamente. No obstante, los monstruos sólo habían disminuido en las cercanías de la capital. Seguían siendo bastantes mientras más lejos viajabas.

El un pasado distante, las santas, acompañadas de las ordenes caballerescas, visitaban todos los feudos que sufrían por las invasiones de monstruos. Y, una vez allí, usarían sus poderes únicos para erradicar los monstruos y purificar las tierras. El reino esperaba hacer lo mismo en el presente.

— ¿Erradicar monstruos… significa luchar contra ellos? —Pregunté.

—Así es. Sin embargo, los magos lanzan conjuros a la distancia mientras son protegidos por los caballeros, así que siendo optimistas, no estarías en mucho peligro.

— ¿Pero y si los monstruos también usan magia? Entonces también serían capaces de dañarnos, ¿verdad?

—Eso es verdad. No puedo asegurar de que estarás completamente a salvo.

—Yo nunca he estado en un campo de batalla. Mucho menos Aira.

Era verdad que, mundialmente hablando, existían lugares en mi viejo mundo donde se libraban guerras. Sin embargo, durante todo lo que llevaba de vida, Japón siempre había estado en paz. Ni yo ni Aira, la chica que había sido invocada conmigo, nos habíamos encontrado nunca en situaciones mortales…quiero asumir. Dudaba que alguna de las dos fuera a ser de ayuda si nos veíamos arrastradas a una de las expediciones de los caballeros.

Aunque supongo que yo tengo bastante experiencia matando monstruos en juegos.

—Bueno, espero que ella haya pasado por alguna clase se entrenamiento para ahora, —dijo  Johan. —Esa chica que fue invocada junto contigo… ¿Aira, dijiste que se llamaba? Esta es una de las cosas que debería estar estudiando en la academia.

— ¿De verdad?

—Después de todo, los estudiantes van al bosque del este para matar monstruos. Estoy seguro de que ella también habrá ido.

Quedé un poco consternada al ser recordada de este hecho. No podía evitar preocuparme por su bienestar, aunque también recordaba que una de las órdenes caballerescas, junto al príncipe heredero y su sequito, había sido asignada para protegerla en tal tipo de excursiones. No había escuchado rumores de que Aira se hubiera lastimado, así que asumía que se encontraba bien. O eso esperaba. Habían ido al bosque este, ¿verdad? Según tenía entendido, este bosque estaba vastamente poblado con monstruos débiles.

Un pensamiento saltó en mi mente. — ¿Qué pasa si… la evaluación de hoy no demuestra que yo sea la santa?

Los ojos de Johan se abrieron un poco, pero sólo sonrió y dijo: —Entonces el trabajo de la santa recaerá en los hombros de Aira. No obstante…

— ¿No obstante?

—Es probable que se te pida que presentes pruebas.

— ¿Cómo?

—Principalmente, te pedirán que uses tu magia de curación.

Eso tenía sentido. Había sorprendido a un buen puñado de personas cuando curé a todos y cada uno de los caballeros heridos de las segunda y tercera orden sin siquiera sudar una gota. Podía imaginarme perfectamente que me pedirían que repitiera tal hazaña.

—Si requieren de mi ayuda, ¿tendré que transferirme a la corte de magos? —Pregunté.

—No estoy seguro.

—De ser posible, espero que no…

El instituto de investigación era, sin lugar a dudas, mi lugar de trabajo favorito. No me importaba aceptar el extraño pedido de asistencia en el campo de batalla, pero no estaba interesada en un cambio de carrera. Cuando le dije esto a Johan, me prometió que se encargaría del asunto.

Mientras discutíamos sobre el porvenir, llegamos a los cuarteles de la corte de magos. Uno de sus magos salió a recibirnos y lo seguimos por los cuarteles.

Por donde quiera que pasábamos, los otros magos nos lanzaban miradas furtivas. Las personas de palacio habían comenzado a hacer lo mismo. Ya estaba acostumbrada, en cierta medida, pero seguía molestándome. No es que sentirme molesta fuera a cambiar algo.

—El investigador en jefe del instituto de plantas medicinales y la dama Sei están aquí para verlo, —anunció el mago mientras tocaba a la puerta de la oficina del gran mago.

Pronto se nos dio el permiso para entrar, así que el mago nos instó a ello. Dentro, se encontraban don sabelotodo y un hombre joven de cabello azul marino cuyas facciones eran tan perfectamente hermosas que pensarías que no era humano.

¿Qué diablos? ¡¿Cómo es posible que haya tantos hombres atractivos reunidos en una misma habitación?! ¡Me hacen sentir bastante fuera de lugar!

Nuestro guía se marchó tan pronto como nos vio entrar, por lo que sólo quedamos cuatro personas: Johan, don sabelotodo, el joven atractivo y yo.

—Bienvenida a la corte de magos. Yo soy el gran mago Yuri Drewes. —Se presentó el joven mientras sonreía dulcemente.

—Mi nombre es Sei. —A pesar de estar tan abrumada con su belleza que me había congelado en el sitio, de alguna manera logré presentarme.

¿Este era el gran mago? Lucía incluso más joven que don sabelotodo, el  cual se encontraba parado justo a su lado. O, tal vez don sabelotodo parecía mayor porque estaba junto a una persona tan hermosa.

De hecho, este tal Yuri puede que sea de la misma edad que Jude. Probablemente sería una descortesía preguntarle eso, así que me esforcé para que mi sorpresa no se reflejara en mi rostro.

Caso aparte, fuimos invitados a tomar asiento en un sillón. Cuando lo hicimos, Yuri también presentó a don sabelotodo, aunque más parecía una acotación de la suya propia. —Oh, él es el archimago Erhart Hawke. Aunque me parece que ustedes dos ya se conocían.

—Oh, sí.

Oh, noooo. Nunca nos habíamos presentado formalmente, así que no tenía idea que quién era. Dado la forma en que los otros magos se ponían todos nerviosos en su presencia, había asumido que se trataba de alguien de alto rango, pero nunca caí en cuenta de que se trataba del archimago o, lo que es lo mismo, el segundo al mando en la corte de magos. Ahora me parecía bastante lógico.

No obstante, fue su apellido lo que hizo eco en mi mente. Hawke. ¿Eso quería decir que…?

Johan, sentado junto a mí, debió darse cuenta de mi sorpresa porque me susurró: —es el hermano de Al.

Una vez que las presentaciones estuvieron hechas, Yuri se dirigió inmediatamente a la razón principal de nuestro encuentro. —Muy bien, como ya sabrás, deseo evaluarte.

—Eso me dijeron.

Había llegado la hora.

Yuri comenzó explicando el proceso de la evaluación, la cual era similar a la que Jude me había dado una vez. La magia de evaluación podía ser usada en personas, pero sin el consentimiento del sujeto, esta se vería repelida. Además, si el nivel base del evaluado superaba al del evaluador, la magia simplemente no funcionaria.

—Por favor, relájate, —dijo Yuri con una sonrisa.

Me esforzaré… asentí con la cabeza.

Evaluación.

Puede que no estuviera completamente dispuesta, pero si había algo que deseara más que nada es que el hechizo no fallara. Ya que eso implicaría que… En cualquier caso, dejé que conjurara la magia en mí.

Por un momento, me inundó una sensación indescriptible, seguida de la sensación de algo… ¿rebotando? La extraña inconformidad se desvaneció casi de inmediato.

¿Eh? ¿Qué? ¿Sí funcionó?

Parpadeé sorprendida. Todos, incluido el gran mago, me miraban anonadados. En ese momento, Johan me dirigió una mirada desconfiada.

Esperen, esperen, ¡me están acusando falsamente! ¡Juro que cooperé!

—Sei, —me regañó Johan.

Estaba segura de que no había rechazado el hechizo, así que le devolví una mirada enojada.

Al ver esto, Yuri se sobrepuso a su estupor con una sonrisa. — ¿Puedo tomar eso como que no rechazaste la evaluación a propósito?

— ¡Por supuesto que no!

Yuri se tocó la barbilla y bajó la mirada, sólo levantando la vista después de un momento de contemplación. —En ese caso, sólo puedo concluir que tu nivel base es mayor que el mío.

—Ya veo.

— ¿Te importaría compartir tu nivel con nosotros?

Me había descubierto. Esto debería ser el problema, ya que esto era la única otra razón por la que una evaluación podría fallar. Y, bueno, estaba casi segura de que mi nivel sobrepasaba al suyo. Verán, todos los caballeros de la tercera orden tenían niveles menores que el mío, estando la mayoría en el treinta y tanto. Hace bastante me había dado cuenta de que eso significaba que los oficiales de mayor rango en las ordenes caballerescas y la división mágica debían ser nivel cuarenta y algo, más o menos.

No obstante, dado que mi nivel base era de cincuenta y cinco, incluso alguien de nivel cuarenta y nueve tendría una diferencia de seis niveles conmigo.

¿Quiere la verdad? Mmm… Jude y los caballeros actuaron bastante despreocupados cuando les pregunté por sus niveles. Supongo que no será la gran cosa que comparta el mío.

—Cincuenta y cinco, —respondí con sinceridad.

Los tres mostraron expresiones diferentes: la sonrisa de Yuri se congeló, don sabelotodo abrió los ojos como platos y Johan se quedó boquiabierto.

Esa es una expresión súper ultra rara viniendo de ti, Johan.

—Cincuenta y cinco… ¿dijiste…? —Yuri fue el primero en recuperar la compostura y comenzó a murmurar como si quisiera comprender lo que había dicho.

Se lo confirmé en voz alta y, por alguna razón, este comenzó a reír.

—Un nivel cincuenta y cinco definitivamente repelería mi evaluación.

— ¿Cuánto dijiste que era tu nivel base? —Me miró Johan aun en estado de shock.

Por favor, no me miren así. ¡He tenido este nivel desde el principio!

—Ya veo. Esto es bastante desconcertante. —Yuri no me parecía particularmente desconcertado. Cuando ladeé mi cabeza cuestionándolo, Yuri frunció el ceño en una expresión algo desconcertada. —Si no podemos evaluarte, tendremos que recurrir al método tradicional.

— ¿El método tradicional?

—Así es.

Al escuchar esto, don sabelotodo se levantó silenciosamente de su asiento, fue a recoger lápiz y papel del escritorio del gran mago y los colocó frente a mí. Yuri dio una explicación al ver que yo fruncía el ceño ante estos dos completamente mundanos objetos: si no había ningún mago disponible para evaluar a alguien, quedaba en manos de la persona en cuestión reportar sus propias estadísticas.

El gran mago no tenía tiempo suficiente para revisar las estadísticas de todas y cada una de las personas, así que la mayoría de la población reportaba sus habilidades usando este método.

Por ejemplo: todos los trabajadores de palacio auto informaban sus estadísticas antes de ser contratados. Sin embargo, el nivel y habilidades de una persona determinaban su carrera profesional y probabilidades de un acenso, por lo que algunos se veían tentados a exagerar sus números. Por lo tanto, los trabajadores de palacio eran sometidos a exámenes al azar para comprobar si podían sostener sus declaraciones. Antiguamente, dichos exámenes requerían que los individuos usaran magia acorde al nivel que habían reportado poseer. En la actualidad, no obstante, si surgía la necesidad, el actual gran mago podía ir y evaluar a alguien él mismo.

— ¿Serán capaces de ver mis estadísticas si conjuro el hechizo del examen? —Pregunté con curiosidad.

—No. Las estadísticas son obviamente confidenciales y nosotros las tratamos como tal.

Sonaba un poco a cómo se trataba la información personal en Japón. Sin embargo, a pesar de las declaraciones de Yuri, dado lo despreocupadamente que Jude y los caballeros me habían dicho sus niveles, no parecía que la mayoría de la gente estuviera inclinada a mantener esta información como un gran secreto. Ya que tener habilidades útiles podía conducir a un rápido acenso, un cierto número de personas pensaba que sería beneficioso compartir las suyas.

—Ya veo… —Devolví la mirada a la hoja de papel. Mmm, ¿qué debería hacer? Quizás debería simplemente escribirlas…

Me quedé mirando fijamente al papel. Estaba tan inmóvil que los demás no se atrevían a decir nada. La habitación se sumió en el silencio.

En nuestro camino a la corte de magos, Johan y yo hablamos bastante sobre el futuro, pero todavía me sentía insegura. Si escribía mis verdaderas estadísticas, me vería obligada a asumir el papel de santa.

Entonces… ¿y si mentía? Había un pequeño problema. Aunque le había preguntado a Jude y a los caballeros sobre sus niveles y cosas así, realmente no sabía cuáles eran las estadísticas promedio de un Salutano. Y si no lograba inventar una mentira convincente, todo mi acto habría sido para nada.

— ¿No quieres? —Me preguntó Yuri mientras yo pensaba. Fruncí el ceño ante sus palabras y él me devolvió una sonrisa amable. —No tienes que reportar nada que no quieras.

Ante esas palabras, los ojos de Don Sabelotodo se abrieron de nuevo. Miré a mi lado para encontrarme a Johan con la misma expresión.

— ¿En serio? —Le pregunté.

—No me importa.

—Gran Mago. —Don Sabelotodo sonaba nervioso, pero Yuri no se retractó de sus palabras.

Al contrario, soltó otra risita. —Escuchen, si ella no quiere hacerlo, ¿cómo podremos creer algo de lo que escriba? No, esto no funcionará.

Sea como fuere, ¿estaba realmente bien que no recibieran ningún informe? Don Sabelotodo y Johan no parecían estarlo.

Sé que tienen formas de evaluar mis habilidades mágicas de manera indirecta, pero ¿tampoco van a hacer eso? No se los pregunté en voz alta, pero miré a Yuri dubitativa.

Su sonrisa se hizo más profunda, sólo un poco. —A cambio, sólo te pido que conjures uno o dos hechizos.

Ah, así que ese era su plan. No obstante, teniendo en cuenta la gran cantidad de personas que ya me habían visto conjurando esa rara magia en el hospital, no podía protestar en contra de hacer lo mismo frente a ellos, esa habilidad ya estaba en el registro.

Asentí y Yuri me explicó lo que quería que hiciera. Iba a conjurar curación, la cual había usado varias veces durante mi alocamiento, como lo había llamado Johan. Señalé que nadie en la sala estaba herido o, eso esperaba, pero Yuri me aseguró que el hechizo también podía usarse en personas sanas.

Sin embargo, ¿era eso realmente todo lo que quería? Curación era el más básico de los hechizos de la magia sagrada. Aunque, supongo que su eficacia aumentaba dependiendo del nivel de magia sagrada del conjurador. Además, cuando se hablaba de personas sanas, era difícil, si no imposible, describir cuantitativamente su efecto, por lo que no podía imaginarme cómo esto iba a ayudarles a determinar mis estadísticas.

— ¿De qué les servirá esto? —Pregunté con curiosidad.

—Hay algo que me gustaría confirmar.

Yuri explicó que quería ver si la magia conjurada por personas invocadas de otro mundo era cualitativamente diferente de la magia conjurada por personas de este.

Esperen un minuto… ¿Realmente era sólo eso? Ya había visto a Jude conjurar magia, pero la magia de agua y la magia sagrada lucían demasiado diferentes como para que pudiera hacer alguna asunción. Desafortunadamente, nunca había visto a alguien más usando magia sagrada. Obviamente quería preguntar por una demostración visual de algún nativo, pero eso sólo lo haría ver como si esperaba que hubiera alguna diferencia incriminatoria. Después de todo, me había mostrado reacia en reportar mis estadísticas. Ya tenían bastantes razones para sospechar de mi verdadera naturaleza, sólo les faltaban pruebas fehacientes.

Le di un par de vueltas en mi cabeza, pero no se me ocurrió ninguna excusa.

En el peor de los caso, si de verdad hay alguna diferencia significativa, puedo tratar de restarle importancia al tema diciendo que es, bueno, justo como él dijo; ¡mi magia es rara porque provengo de otro mundo! O que, ya saben, luce así porque mi nivel base es demasiado alto, ¿verdad?

Bien, puedo hacer eso.

Me concentré en conjurar curación. Yuri no me indicó que la conjurara en alguien en específico, así que lo hice en mí misma. El hechizo cubrió mi ser en una tenue pero radiante niebla blanca. Destellos dorados brillaban entre el blanco, como siempre pasaba, creando una hermosa vista.

—Oh, vaya. —Escuché que alguien exclamaba y, levanté la vista sólo para encontrarme a Don Sabelotodo en esa posición como la de un animal encandilado por las luces de un auto en medio de la carretera.

Diantres. Tal vez realmente había algo diferente en mi magia.

Miré a los otros dos para encontrarme los ojos de Yuri brillando alegremente, mientras que Johan en realidad se veía más tranquilo y compuesto de lo que estaba cuando rebelé mi nivel base.

Sin embargo, Yuri y Don Sabelotodo… No parecían tranquilos en absoluto.

—Entonces, ¿hay algo extraño? —Pregunté.

—En efecto. —Yuri asintió con entusiasmo. —Mira esto.

Y entonces Yuri se conjuró curación sobre sí mismo y su cuerpo resplandeció de blanco.

— ¿Lo ves? —Preguntó después de que la luz se desvaneció.

Umm, bueno, no. Negué con la cabeza y Yuri volvió a conjurar el hechizo. Su cuerpo una vez más resplandeció de color blanco y fue entonces cuando me di cuenta. Para comprobarlo, yo también volví conjurar curación. Al igual que Yuri, brillaba de blanco, pero mi hechizo producía esos característicos destellos dorados.

— ¿Lo ves ahora? —Preguntó.

—Sí…

Por fin, Yuri reveló que había escuchado de los caballeros de la segunda y tercera órdenes que mi hechizo de curación les había parecido algo extraño. Cuando otros magos conjuraban el hechizo, producían una luz blanca como la que acababa de ver en Yuri; los destellos, sin embargo, eran raros.

A veces, era verdad, la magia elemental podía literalmente teñir un hechizo. La luz blanca indicaba magia sagrada; otros elementos emitían colores diferentes. Sin embargo, normalmente era necesario entrenar para poder percibir este efecto.

Yuri dijo que no estaba seguro de si mis destellos dorados eran un efecto de mi origen extranjero o si había alguna otra causa.

Entonces se me ocurrió que tampoco creía que nadie hubiera comprobado todavía las estadísticas de Aira. Cuando les pregunté, confirmaron que no lo habían hecho. Me preguntaba si me dirían cómo salieron sus estadísticas… Pero como eran confidenciales, probablemente sólo me estaba engañando a mí misma.

Sin embargo, Yuri prometió que si descubría la causa de mis destellos, me lo diría inmediatamente, ya que este asunto me concernía.

Al final, no confirmamos si yo era la santa, pero ahora sabíamos que mi magia era diferente a la de cualquier otra persona en el reino.

Habían pasado tantas cosas locas desde mi invocación. Al menos ahora tenía la sensación de que conocía la causa de mi maldición de bonificación del cincuenta por ciento; después de todo, surgía principalmente cuando usaba magia. Santo cielos.

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