Hetero, Santa Omnipotente

7°acto: Magia. Parte 4

De repente, sentí que me observaban. Miré a mi alrededor y me encontré con todos los demás pacientes de la habitación mirándonos fijamente. Cada uno tenía una mirada de asombro y esperanza.

Ah, bien, claro. Tiene sentido. Acababa de restaurar el brazo de este chico.

Se me ocurrió que podría haber otros con problemas similares en esta sala y, tenía razón: a todos les faltaba un brazo o una pierna. Su estado probablemente dependía de lo que habían perdido, pero la habitación estaba llena de personas que probablemente tendrían que dejar de ser caballeros una vez que fueran dados de alta.

Debían estar pensando que también podría curarlos. Y como había sanado a uno, realmente no había forma de escapar ahora: tenía que sanarlos a todos.

Respiré hondo y le pedí al caballero que acababa de curar que me trajera pociones de MP del instituto de investigación, independientemente de su calidad. Quiero decir, lo único que le faltaba era su brazo; estaría bien pedirle que me hiciera un recado, ¿verdad? Y poseía mucho MP, pero estaba la posibilidad de que se me acabara al curar a todos en la habitación.

El caballero aceptó de buena gana y después de dar unos pasos fuera de su cama, hizo un sonido de sorpresa.

— ¿Qué pasa? —Pregunté con preocupación.

No me respondió al principio. En cambio, golpeó el piso con el pie y comenzó a hacer estiramientos. Después de hacerlo durante un largo rato, escuché un extraño crujido cuando se volvió lentamente hacia mí.

—Incluso sanaste mis viejas heridas, —dijo.

— ¿Eh?

Al parecer, no sólo le había curado el brazo, sino que también una vieja lesión en la rodilla que le molestaba de vez en cuando. El dolor se había desvanecido por completo.

—Vaya, ¿la magia curativa puede incluso tratar viejas heridas? ¡Eso es genial! —Exclamé.

Sacudió la cabeza. —No, eso no es… eso no es normal.

Oh, no. ¿Se debía a mi maldición de bonificación del cincuenta por ciento? ¿O había usado demasiada magia? Pero no me gustaba la idea de no poder curar a alguien escatimando en magia, así que no me permití pensar demasiado en eso. Pensaría en estas cosas más tarde y me concentraría en arreglar las heridas recientes por ahora.

Me acerqué a todos en la habitación, curándolos uno tras otro. Desde pequeños rasguños hasta grandes cortes, mi magia cerró todas las heridas, ya fueran externas o internas.

La magia sí que es útil.

Cada vez que curaba a alguien, al principio quedaba impresionado y luego me agradecían, al borde de las lágrimas. Sin embargo, hubo algunos que realmente lloraron. Nunca antes había visto llorar a un hombre adulto, así que me sentía un poco nerviosa por todo esto.

Cuando finalmente terminé y estuve lista para regresar a casa, me encontré con una multitud de personas en la puerta. Al darse cuenta de que había terminado, parte de la multitud entró en la habitación y comenzó a hablar con mis pacientes.

Pregunté qué estaba pasando y alguien dijo que escuchó la conmoción en esta sala y vino a ver qué pasaba. Supuse que debían haber escuchado a algunos de los hombres gritar de alegría.

Las personas que entraban a la habitación parecían ser amigos de los caballeros, así que, por supuesto, conocían la gravedad de sus heridas. Sin embargo, todos aquí habían sido hospitalizados debido a las heridas de la expedición, por lo que todos se conocían hasta cierto punto.

Estaban abrumados al ver a sus camaradas completamente curados. Gritos de júbilo se elevaban por la habitación. Algunos de los caballeros incluso me agradecieron en nombre de sus amigos.

Me sentía bastante complacida con mi buena acción, pero realmente era hora de regresar al instituto. Justo cuando salía por la puerta, me encontré con un caballero que llevaba pociones de MP, las mismas que había solicitado en caso de que se me acabara. Sin embargo, sorprendentemente, había tenido suficiente para curar a todos en la habitación. Había asumido que necesitaría un montón de MP para los hechizos, pero curación no parecía requerir tanta.

Sin embargo, dado que me había traído el lote, me sentía mal por no usarlas.

¿Supongo que podría curar a todos los demás para practicar…? Sí, seguro. ¿Por qué no?

Después de todo, ya había llegado hasta el punto en el que ya no podría seguir afirmando que era sólo una persona común. Era hora de ponerse seria. También curaría a los pacientes de las otras habitaciones.

Había planeado llevar las pociones de MP yo misma, pero el caballero que las trajo y los demás se negaron firmemente y terminaron cargándolas ellos mismos. Juntos, entramos en la habitación de al lado con espectadores curiosos siguiéndonos. Me recordaba a una de esas escenas de series médicas donde el médico en jefe camina por los pasillos con un séquito de enfermeras y médicos a su paso.

Por mi parte, me sentía increíblemente incómoda al tener a tanta gente mirándome, pero no podía deshacerme de ellos, así que hice todo lo posible por ignorarlos.

Una vez más, fui de cama en cama, sanando a una persona tras otra, mientras bebía las pociones. Vaya que había gente hospitalizada aquí.

Después de un rato, estaba empezando a cansarme de curarlos individualmente y, fue en ese momento que recordé un hechizo de curación de efecto en área sobre el que había leído en mi libro. Era el momento adecuado para intentarlo. Ya había curado a todos los que les faltaban extremidades, así que sólo quedaban los pacientes convalecientes. Pensé que si me equivocaba y no arreglaba a alguien por completo o si la magia simplemente no funcionaba, podía recurrir a mis hechizos de curación individuales.

En la habitación de al lado, caminé hasta el centro del piso y me detuve. Allí, liberé la magia que había estado concentrando en mi palma, pensando en mí misma como el núcleo mientras mi magia llenaba la habitación. Sin embargo, no era como si realmente pudiera emitir MP desde todo mi cuerpo, así que era más como si imaginara que expulsaba la magia dentro de mí. Algo como eso.

— ¡Curación en área!

En el momento en que recité el hechizo, sentí una ola de magia salir de mí. Apareció un círculo mágico, centrado bajo mis pies. Estaba dibujado en líneas de luz blanca y, esa misma neblina blanca brumosa con destellos dorados flotaba en el aire dentro de la circunferencia del círculo, tal como lo hizo cuando conjuraba el hechizo individual.

Durante los pocos segundos que duró, fue una vista maravillosa, como una escena de una historia de fantasía.

Cuando se desvaneció, miré a mi alrededor, preguntándome si es que había funcionado. De hecho, parecía que todos los que habían estado en el círculo habían sido curados. Comprobaron tentativamente sus heridas y las sonrisas empezaron a salir a la superficie.

¡Sí! Quería adoptar una pose de victoria.

Pero escuché una voz familiar detrás de mí. — ¿Acabas de usar un hechizo de curación en área?

Me volteé para encontrarme con Johan y Albert.

—S-Sí, eso parece. ¿Qué los trae por aquí?

— ¿Es eso tan raro? Se estaba haciendo tarde y aún no habías regresado, entonces un caballero de la Tercera Orden vino a buscar pociones de MP. Tenía la sensación de que podrías estar involucrada, así que vine a ver qué estaba pasando, —dijo Johan, aunque todavía parecía un poco atónito.

—Lo siento…

Mi disculpa hizo que esa sonrisa astuta suya regresara. —Vaya que sabes cómo lucirse.

— ¡Ah, no estaba tratando de hacer eso!

—Hablando de eso, ¿incluso lograste curar a aquellos que habían perdido una extremidad? Apenas puedo creerlo, —dijo Albert.

Vale, admito que me excedí un poco, pero ¿qué más se suponía que debía hacer? No podía simplemente ignorar esas miradas esperanzadas. Tuve que ayudar.

Y… no podía negar que una parte de mí quería usar mi magia. Bajé los ojos con un poco de culpabilidad.

—Ah, bueno, pero estamos agradecidos por tus esfuerzos, —dijo Johan.

En una muestra de agradecimiento, Johan y Albert me dieron una palmadita en el hombro.

~❀❀❀~

—Hola, Sei.

Caminaba por el pasillo del palacio cuando alguien llamó mi nombre desde una pequeña distancia. Me volteé para ver a uno de mis conocidos caballeros de la Tercera Orden. Él sonrió y me saludó. Nos despedimos con ese simple saludo, ya que ambos estábamos en medio del trabajo.

Desde mi invocación, los únicos con los que había estado en términos lo suficientemente amistosos para ese tipo de cosas eran mis colegas del instituto de investigación, pero recientemente, los caballeros también habían comenzado a saludarme.

Después de ese día en el hospital, de repente conocí mucho mejor a un montón de caballeros. Ahora todos se detenían para saludarme, incluso si sólo estaba haciendo un viaje entre el instituto y la biblioteca de palacio como hoy. Sentía como si mi mundo se hubiera expandido repentinamente; hasta ese momento, había estado limitado más o menos al instituto de investigación de plantas medicinales.

Entré a la biblioteca, le entregué los libros que estaba devolviendo a la bibliotecaria y escuché un pequeño oh.

Miré en la dirección de la voz y vi a un hombre que llevaba una túnica. Parecía que pertenecía a la corte de magos, pero no lo reconocí. Lo miré inquisitivamente con una sonrisa incómoda en mi rostro. Él me devolvió el mismo tipo de sonrisa tentativa.

La bibliotecaria terminó de revisar los libros que le devolví y aproveché para huir.

Sólo me había fijado en el chico porque habló, pero recientemente sentía que cada vez que levantaba la mirada, me encontraba con una persona nueva. Tenía miedo de que si lo mencionaba la gente me dijera que era sólo mi imaginación, así que me guardé el pensamiento para mí.

Después de haber devuelto todos esos libros, vagué entre las estanterías en busca de mi próximo préstamo. Ya sabía dónde encontrar los libros que quería, dado que había estado tantas veces en la biblioteca. Saqué uno tras otro hasta que vi el último libro que quería en el estante superior. Levanté la mano para agarrarlo, pero alguien lo sacó del estante antes de que pudiera.

—Aquí tiene. —El hombre que lo había tomado sonrió mientras me entregaba el libro. Supuse que era un burócrata de algún tipo, ya que no estaba vestido como un caballero o un mago.

Podría haber alcanzado el libro yo misma, pero era bastante grueso, así que me hizo un favor.

—Gracias, —dije y me dirigí de regreso con la bibliotecaria.

Últimamente había más gente en la biblioteca. Antes, casi nadie más que yo entraba. Sólo había visto a Liz y algunos burócratas. Sin embargo, recientemente, había empezado a encontrarme con gente que nunca había visto antes y, siempre parecía haber alguien dando vueltas.

Era bueno que la biblioteca se usara de manera más efectiva, pero también una pena, ya que le había tomado el gusto a leer en silencio con toda la biblioteca para mí.

Sacaba de la biblioteca mis libros recién prestados cuando otra persona llamó mi atención. — ¡Hola, dama Sei!

Podía decir sin siquiera mirarlo que era de la Segunda Orden. Eran los únicos que se dirigían a mí de una manera tan formal. El que me llamaran dama se sentía como si estuviera en una serie de época, así que les había pedido que se detuvieran… pero aún seguían haciéndolo.

—Por favor, permítame llevarle sus libros, —dijo.

—Oh, gracias.

—Ni lo mencione. No es ningún problema. —El caballero sonrió afablemente y sin esfuerzo me quitó los pesados ​​libros de las manos.

Este tipo de cosas también se habían vuelto bastante comunes para mí últimamente. Al principio, me esforcé mucho en rechazar sus ofrecimientos, pero no se daban por vencidos. Finalmente, tuve que admitir la derrota y dejar que llevaran los libros.

Después de lo que sucedió en el hospital, los caballeros de la Segunda Orden parecieron comenzar a adorarme o algo así, con el hecho de que me llamaran dama y que me esperaban al volver de la biblioteca sólo para poder cargar mis libros. No podía decir que no apreciaba la ayuda. No era divertido caminar desde el palacio hasta el instituto de investigación con los pesados ​​libros, pero realmente parecía que me encontraba con uno cada vez que salía. No pensaba que me estuvieran acechando ni nada por el estilo, pero era muy sospechoso que siempre hubiera un caballero de la Segunda Orden esperando a que volviera a casa.

No era como si estuvieran turnándose para quedarse cerca de mí, ¿verdad? ¿Verdad…?

En el camino, el caballero y yo charlábamos y, llegué al instituto antes de darme cuenta. Le di las gracias y entré, justo como siempre.

Algunos de los libros que pedí prestados eran para Johan, así que le entregué el resto a otro investigador y fui a su oficina.

—Traje los libros que me pidió, —anuncié con un golpecito en la puerta antes de entrar.

—Gracias. Puedes dejarlos ahí. —Estaba escribiendo algo, así que me limité a hacer lo que me dijo. — ¿Hoy también te escoltaron de regreso? —Levantó la vista, sonriendo.

Le di una mirada cansada. —Síp. —Johan ya había visto a uno de los caballeros de la Segunda Orden cargando mis libros. Admitía que ahora estaba sucediendo cada vez que iba al palacio. —Le dije que no, pero que no se iba a dar por vencido, así que dejé que hiciera lo que quisiera.

—Ya veo. Bueno, supongo que no es ninguna sorpresa.

— ¿Qué quiere decir?

—Debido a tu gran actuación en el hospital, los caballeros de la Segunda Orden ya te están denominándote como la santa. Y creo que no son los únicos.

—Oh, supongo que tienes razón. —En mi mente, solté un suspiro.

Parecía que me alejaba más y más de la etiqueta de persona común debido a lo que hice ese día en el hospital. Y tampoco se trataba sólo de los caballeros de la Segunda y Tercera Orden. Siendo los rumores que eran, la gente fuera de palacio estaba destinada a difundir los suyos sobre mí.

Sabía que era de esperarse y, no había forma de que no hubiera ayudado a esos caballeros, pero me daban ganas de derretirme del cansancio. Realmente había esperado vivir una vida tranquila y pacífica.

Pero quizás no era tan malo. Cuando curé a esas personas, algunas lloraron, gritaron e incluso se abrazaron, rebosantes de alegría. Me hizo feliz de haber actuado.

Esos pensamientos lograron calmarme, pero lo que dijo Johan a continuación me tomó por sorpresa. —Probablemente sea mejor si averiguamos pronto si eres la santa o no, de una vez por todas.

— ¿Eh?

—Acabo de recibir un mensaje de la corte de magos. Quieren evaluar tus estadísticas.

Esa bomba me llegó de lleno.

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