Hetero, Santa Omnipotente

7°acto: Magia. Parte 3

— ¡Ay!

Hoy no era el día de las clases de cocina con los chefs, pero tenía ganas de cocinar, así que estaba ayudándolos de todos modos. El menú del almuerzo ya estaba decidido, así que me había puesto a cortar verduras cuando accidentalmente me corté. No era profundo, pero un hilo de sangre manaba de la herida.

Miré disimuladamente a mi alrededor. Los otros chefs estaban ocupados con sus propios preparativos y nadie me miraba.

Curación. —Con mi voz interior más baja, lancé magia curativa sobre mí misma. El corte desapareció instantáneamente, como si nunca hubiese existido.

La magia sí que es impresionante.

Estaba estudiando cómo usar la magia de ese libro que había tomado prestado de la biblioteca de palacio. Pero saber la teoría no me salvaría de una crisis, así que la usaba cada vez que tenía la oportunidad. Era práctica, por así decirlo.

Y era algo bueno que estuviese trabajando, ya que al principio no podía lanzar magia tan bien. Libro en mano, lo intenté una y otra vez hasta que finalmente lo logré, así que pensé que al menos estaría bien ahora. Cuando los caballeros regresaran del bosque Ghoshe, podría recurrir a mis habilidades mágicas para ayudarlos, de ser necesario.

Después de entregar el resto de las pociones a la Segunda y Tercera Orden, estas partieron hacia el bosque como estaba planeado. No tuvimos mucho tiempo para prepararnos, pero arrasé con todo mi MP y de alguna manera terminé todo el pedido a tiempo. Después de eso, sólo podía rezar porque regresaran sanos y salvos.

Antes de que me diera cuenta, su expedición había terminado y tanto la Segunda como la Tercera Orden habían regresado. El bosque Ghoshe en el oeste estaba un poco más lejos de la capital que los del este y el sur, por lo que pasaron casi dos semanas antes de que los volviéramos a ver.

Aproximadamente una semana después de la expedición, me sentía aliviada al escuchar que las pociones estaban ayudando como esperábamos y que no hubo fallecidos. Sin embargo, algunos resultaron heridos y, los llevaron a un lugar parecido a un hospital para recibir tratamiento.

Albert me dijo que estaría inundado de informes a su regreso, así que esperé unos días antes de ir al hospital para ver cómo estaban los caballeros heridos. Conocía bien a los de la Tercera Orden y había oído que algunos estaban entre los heridos.

También decidí hornear mis galletas habituales como un regalo de que te mejores pronto y se las traje.

— ¡Hola! —Llamé cuando llegué.

—Oh, pero si es Sei. —Dijo uno de los caballeros.

— ¿Cómo te sientes? —Le pregunté.

—Muy bien, gracias.

Otro caballero resopló. —Sí claro. Estabas medio muerto cuando nos trajeron.

— ¡Cállate!

El edificio en el que estaban los caballeros realmente se sentía como un hospital. Los instalaron en habitaciones lo suficientemente grandes como para albergar diez camas cada una. La primera habitación en la que entré estaba llena de caballeros que tenían laceraciones profundas y heridas que aún no habían sanado.

Los caballeros explicaron que, como había pasado tanto tiempo desde la última expedición, una gran cantidad de monstruos se había acumulado en el bosque del oeste, por lo que la tasa de lesiones era alta. Las cosas fueron difíciles, ya que sólo tenían un número limitado de pociones, pero lograron aprovechar al máximo cada una para que, al final, salieran todos vivos.

Como resultado, todos en la habitación habían bebido pociones para detener su sangrado y regresar a palacio. La mayoría esperaban mejorar dentro de una semana más o menos, pero a decir verdad, bien podrían haberse tomado más días de descanso.

Por el momento, con tantos hospitalizados, no se tenían previsto más expediciones, pero los pacientes habían recibido instrucciones de regresar a sus Órdenes en el momento en que pudieran moverse correctamente. Cuanto más entrenamiento práctico perdieran, más tiempo les tomaría recuperar completamente su fuerza.

No podía criticarlos, dados mis propios hábitos, pero tenía la sensación de que los caballeros también eran adictos al trabajo.

—Debe haber sido muy difícil, —dije.

—Me alegro de haberlo logrado, —respondió el caballero.

—Sí, seguimos con vida gracias a tus pociones, —dijo otro.

Me sonrojé un poco por el elogio. —Gracias al cielo que les fueron de ayuda.

Me sentía aún más aliviada porque no hubo víctimas fatales.

También me hubiera gustado hablar con ellos sobre otras cosas, pero escuché que había más caballeros de la Tercera Orden en otras salas, así que me despedí y fui a visitarlos también. Me colmaron de agradecimiento en todas las habitaciones a las que entré. Me sentía agradecida por haber trabajado tan duro para preparar todas esas pociones. Mi corazón se iluminaba mientras me movía de habitación en habitación hasta que vi a un caballero que me dejó sin palabras.

—Oh, ¿vienes a ver cómo nos va? —Sonrió como si no pasara nada anormal, pero el hecho era que le faltaba el brazo izquierdo.

De alguna manera me las arreglé para asentir. Parecía un poco preocupado por mi comportamiento extraño y se rascó la mejilla con la mano derecha.

Claro, algo que normalmente estaba allí ahora simplemente no lo estaba, pero nunca pensé que me sorprendería tanto al… no verlo. Me quedé sin palabras. —Tu brazo…

—Ah, sí, me volví inútil.

El caballero se rió mientras me contaba cómo un monstruo desgarró su extremidad. Cuando le pregunté si las pociones podrían curarlo, me explicó que si bien las pociones de alta calidad podían volver a hacer crecer la punta de un dedo, un brazo entero estaba fuera de discusión.

Eso significaba que el comandante tuvo mucha suerte con esa salamandra.

—Bueno, si las pociones no funcionan, ¿necesitas magia curativa? —Había oído que era más eficaz.

—Sí, supuestamente, —dijo el caballero. Tenía una expresión incómoda y hablaba vacilante.

— ¿Existe algún problema?

—Bueno, ya ves, es difícil recuperar las extremidades faltantes incluso con magia curativa.

Según él, el mago tenía que tener al menos nivel 8. El problema era que actualmente, no había nadie en palacio con magia sagrada por encima del nivel 6.

— ¿De verdad?

—Nunca ha habido tantos magos que puedan usar magia sagrada.

En primer lugar, no había muchos magos, e incluso entre ellos, sus afinidades elementales variaban y la mayoría no incluían magia curativa. Y de ellos, sólo los magos con afinidad por la magia sagrada podían usar magia curativa lo suficientemente poderosa como para hacer crecer las extremidades faltantes. Si la afinidad elemental variaba tanto, en realidad sólo había una pequeña cantidad de personas que podrían ayudarlo.

—Me alegro de haber podido usar una poción para detener el sangrado. Si no fuera por eso, habrían tenido que cauterizarlo.

Dolía sólo de imaginarlo.

—Gracias por pasarte por aquí. Me alegro de poder verte por última vez, —agregó.

— ¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso?

—Una vez que pueda caminar de nuevo, dejaré la Orden y regresaré a casa. No hay forma de que pueda seguir siendo un caballero cuando me falta un brazo.

Tenía sentido, supongo, pero no quería aceptar algo tan sombrío. Me quedé mirando su brazo, el cual había sido cortado por encima del codo. Gracias a la poción, la carne cortada se había cerrado limpiamente y no podía ver ningún hueso.

Se había ido. Ya no estaba. Y debido a esa única cosa que faltaba, nunca podría volver a verlo.

Si mal no recordaba, era un plebeyo que se había unido a la Orden después de graduarse de la academia real. Una vez que dejara la Orden, volvería a esa vida distante fuera de palacio y nunca más regresaría. Cuando pensaba en eso, mi corazón se oprimía.

Toqué suavemente su hombro. Él se sobresaltó.

—Si… si existiera la posibilidad de recuperar tu brazo, ¿estarías de acuerdo? —Le pregunté.

—Bueno, yo… —Su sonrisa desapareció cuando su rostro se arrugó. Por supuesto que lo hizo. Nadie elegiría perder un brazo.

Hacer crecer una extremidad faltante requería magia sagrada de nivel 8. Eso significaba que era más que capaz de hacerlo.

Pero si lo curo, será difícil insistir en que soy una persona común, pensé. Si no lo conociera personalmente, podría haber fingido que no vi nada y desentenderme del asunto. No… probablemente terminaría curando a cualquiera que lo necesitara, sin importar quién fuera.

Tenía la sensación de que incluso si inicialmente me iba, terminaría regresando para ayudarlo de todos modos.

Mi corazón latía con una inquietante melancolía. Era tan cobarde.

Concentré mi magia en la palma de mi mano que estaba tocando su brazo. Podría ajustar el grado de curación en función de la cantidad de magia que reunía. Como estaba haciendo crecer un brazo, concentré más de lo habitual.

Recé por él mientras lanzaba el hechizo. —Curación.

Mientras hablaba, el cuerpo del caballero fue envuelto en una fina capa de luz. Una espesa niebla blanca se acumuló en el sitio de su miembro faltante y gradualmente tomó la forma de un brazo. El blanco de la niebla se convirtió lentamente en uno con la luz que envolvía su cuerpo, hasta que el color fue la única diferencia entre la carne y la bruma. Partículas doradas que me recordaban al destello del lamé comenzaron a brillar y, durante unos segundos, el mismo caballero brilló. Cuando la luz desapareció, su brazo izquierdo estaba una vez más completo.

Por un momento, el caballero miró boquiabierto su brazo. Tentativamente, abrió y cerró la palma de su mano restaurada.

— ¿Se siente raro? —Le pregunté, un poco preocupada por cómo seguía abriendo y cerrando su palma.

—No, —dijo después de un largo momento.

Lo hice. Gracias a dios. Sonreí, feliz de poder ayudarlo.

Detuvo las flexiones y siguió mirando su mano. —Sei, —dijo en voz baja.

— ¿Sí? —Lo miré con curiosidad.

Entonces me tomó por sorpresa, agarrando mis dos manos, que desde entonces había posado en mi regazo. Dejé escapar un grito, pero él no me soltó.

—Gracias. —El comportamiento animado habitual del caballero se había vuelto extrañamente frágil; su frente estaba arrugada y parecía que estaba a punto de llorar cuando me agradeció.

— ¿De nada? —Me sentía un poco cohibida y mi voz se elevó por accidente.

Sus hombros se hundieron y volvió a su estado normal. — ¿Por qué lo dices como si fuera una pregunta?

—Um, no lo sé.

Me sentía un poco, ah, aliviada. Me había puesto nerviosa al verlo comportarse de manera tan diferente, especialmente porque normalmente era un tipo tan despreocupado. Supongo que él sintió lo mismo, mientras nos reíamos por un momento.

Anterior Índice Siguiente


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.