Hetero, Santa Omnipotente

7°acto: Magia. Parte 2

Uf, no podía dejar de pensar en lo que aprendí en los cuarteles de la Tercera Orden. Más específicamente, no podía dejar de pensar en ella, la otra chica que había sido invocada conmigo.

Ella, a quien el príncipe se había llevado rápidamente, asistía a la academia real. No tenía ningún problema con eso, dado que probablemente todavía estaba en edad escolar. Lo que me molestaba era el hecho de que su nivel base era aparentemente más bajo que el de sus compañeros de clase cuando empezó.

Después de que me despedí de los caballeros y regresé al instituto, le pregunté a Jude y este me dijo que los alumnos de primer años en la academia generalmente estaban en nivel 7 u 8. Según los caballeros, la mayoría de los de tercer año tenían alrededor de nivel 12 a 16, justo como el príncipe heredero. Los estudiantes talentosos generalmente sobrepasaban el nivel 15. Si Aira había alcanzado a sus compañeros de clase, eso significaba que estaba en nivel 15 como máximo.

Fue entonces cuando recordaba mi propio nivel base. Revisé de nuevo y no había aumentado en absoluto desde mi invocación. Todavía estaba en nivel 55.

¿Me oyeron? Nivel 55.

Aira estaba en nivel 15 y yo en nivel 55… Incluso si ella estaba por encima del nivel 15, probablemente todavía estaba en un nivel más bajo que yo. Pregunté por curiosidad y Jude estaba en nivel 20. También pregunté a los caballeros y muchos de ellos estaban por encima del nivel 30. No podía imaginar que el nivel de Aira fuera más alto que el de ellos. ¿Por qué en el mundo había tanta disparidad en nuestros niveles?

Sentía que sabía la razón, pero no quería reconocerlo. Probablemente no se debía a la diferencia en nuestras edades. Ahhh, realmente no me gustaba la idea de que yo fuera la santa… y Aira no.

Si yo era la única santa, no podría seguir viviendo una vida cotidiana y pacífica para siempre. Y estaba segura de que Aira no estaría feliz de saber que había sido invocada y resultaba que no era la santa después de todo.

— ¡Vaya! Realmente lo estás dando todo. —Me volteé hacia quien hablaba y me encontré a Johan con una expresión de asombro.

Al estar tan absorta en mis pensamientos, accidentalmente hice muchas más pociones de las necesarias.

Debido a que la Tercera Orden pidió un lote tan grande, había optimizado el proceso para poder hacer varias a la vez. Junto a la olla que estaba revolviendo, había la mitad de las pociones que un médico normal podría preparar en un sólo día.

—Mis disculpas. Tenía algo en mente y parece que se me salió de control.

—Y parece que puedes seguir haciendo más. ¿Te crees capaz de doblar esta cantidad? —Preguntó Johan con una sonrisa burlona.

—Sí, creo que tengo suficiente MP para eso.

Su sonrisa se puso rígida cuando dije eso. Cuando empecé a trabajar en el instituto, solían preocuparse de que agotara mi MP con todas esas pociones de HP de baja calidad, pero recientemente estaban más preocupados por sus reservas de hierbas que disminuían rápidamente. Ahora teníamos los ingredientes para las pociones de HP de alta calidad, pero se me prohibía usarlas porque no querían que agotara sus existencias.

No parecía probable que mi habilidad farmacéutica fuera a aumentar más de lo que ya lo había hecho, así que recientemente, cuando compraba hierbas para pociones de HP de alta calidad en una tienda, era sólo para hacer pociones para la Tercera Orden. Como ese tipo de pociones eran bastante efectivas y costosas y, la mayoría de las expediciones eran a las regiones más seguras de los bosques del este y el sur, era probable que no se usaran la mayoría de mis pociones de alta calidad y sólo terminaríamos acumulándolas.

Pero si la Tercera Orden se dirigía al bosque del oeste, pensé que sería mejor que tuviéramos pociones de HP de alta calidad a mano por si acaso, así que decidí hacer algunas.

Si quería hacerme pasar por una persona común, lo máximo que podía hacer públicamente para ayudar a la Tercera Orden era hacer pociones, pero me había entusiasmado demasiado y, por la expresión de Johan, me di cuenta de que definitivamente hice demasiadas.

Con eso, accidentalmente había alcanzado la cuota que se suponía que me llevaría todo el día, así que decidí ir a la biblioteca de palacio. Quería investigar hierbas que pudieran hacer que las pociones de HP de alta calidad fueran aún más efectivas. Había estado leyendo sobre hierbas durante algún tiempo, pero aún no había encontrado algo sobre este tema. Le pregunté a Liz al respecto una vez y ella me dijo que podría haber algo en el depósito prohibido, pero, por supuesto, no cualquiera podía entrar en una sección con ese tipo de nombre.

No tuve más remedio que seguir estudiando con la colección de herbología que tenía disponible. Todavía tenía un montón de libros por leer. Sin embargo, ese día estaba buscando cualquier libro que pareciera estar relacionado con las hierbas como un medio para matar el tiempo, así que terminé agarrando un tipo de libro completamente diferente que de repente me llamó la atención.

El título incluía las palabras magia sagrada.

Dejando a un lado mi extraño nivel base, la estadística más extraña de todas era la de mi magia sagrada. ¿Qué diablos era ∞? ¿Nivel infinito? Eso no tenía sentido, pero ¿quizás tenía algo que ver con que era la santa?

Había aprendido sobre los niveles bases de conversaciones recientes, pero no había escuchado nada sobre los niveles de magia sagrada, así que no tenía idea de cuál era el nivel promedio. Aunque sentía curiosidad, tenía miedo de preguntarle a alguien en caso de que comenzaran a curiosear sobre mi nivel. Incluso estaba un poco nerviosa al preguntarles a todos por sus niveles bases, pero afortunadamente nadie me había preguntado el mío.

De todos modos, en cuanto a mi nivel de magia sagrada, dudaba mucho que fuera a aumentar pronto, o nunca, pero tampoco era como si hubiera intentado o algo así. No sé si me hubiera importado subirlo de nivel… después de todo, aumentar mis niveles en farmacéutica y cocina era muy divertido.

Sin embargo, me preguntaba más acerca de mis niveles desde que me enteré de la situación de Aira. Ambas fuimos invocadas al mismo tiempo, pero su nivel base era mucho más bajo que el mío. Por eso, pensaba que era probable que su nivel de magia sagrada también fuera más bajo que el mío. Realmente esperaba que no. Quería vivir una vida sin preocupaciones y sólo podría hacerlo si la magia sagrada de Aira estaba al mismo nivel que la mía.

Y también, quiero decir, si me etiquetaran como la única santa, probablemente tendría que pasar más tiempo con ese príncipe heredero y eso era algo que quería evitar con todo mi corazón.

Pero me estoy desviando del tema. Después de escuchar sobre los estudios de Aira y la expedición de los caballeros al bosque del oeste, el mismo donde apareció esa salamandra, comencé a querer estudiar magia también. Había escuchado de los caballeros que el número de monstruos estaba disminuyendo, pero todavía estaba preocupado por ellos. ¿Qué pasaba si se lesionaban gravemente y necesitaban de magia, no pociones, para salvarlos?

Esa poción de alta calidad no había sido suficiente para curar a Albert por completo, y recordaba vagamente que, en ese momento, alguien deseó que pudieran usar magia curativa. Si algo así pudiera ser el eje de la supervivencia de alguien, entonces quería estudiarla, aunque fuera sólo un poco, antes de intentar usarla. Por eso me intrigó tanto este libro sobre magia sagrada.

— ¿Está interesada en la magia? —De repente escuché a alguien decir.

Me sorprendió encontrar a un hombre parado directamente detrás de mí. El contenido del libro en mis manos era realmente muy difícil de analizar. Era propensa a quedarme especialmente absorta en lecturas complejas, por lo que ni siquiera me había fijado en el hombre hasta que este me habló.

—Aunque creo que ese libro es demasiado complejo, —dijo.

—Ah, sí, tiene razón. Estaba pensando que me gustaría encontrar algo un poco más fácil de leer.

—Quizás este se adapte a sus necesidades.

Cogió un libro del estante y me lo entregó. Mientras lo hojeaba, vi que era mucho más fácil de entender. Parecía algo que incluso una principiante como yo podría comprender.

—Muchas gracias, —le dije.

—No es nada.

Eso fue todo lo que dijo. Sin embargo, me miró de cerca.

Sí, definitivamente estaba recibiendo vibraciones extrañas de este tipo. ¿Porque preguntan? Porque se parecía mucho a él.

Este hombre parecía mayor que yo, pero ese tipo probablemente se vería igual que este hombre cuando fuera mayor. Mientras tanto, este sujeto era mucho más alto que yo, si no que más alto que Albert. Su cabello era de un color cobrizo brillante y la forma gentil en que sus ojos se entrecerraban mientras sonreía le daba rasgos exquisitamente equilibrados. Realmente se parecía a él, por no decir que era igual. Probablemente podrías decir que también había sido bendecido en el departamento de la apariencia.

En general, debido a su edad, este hombre era mucho más capaz de seducirme de lo que él nunca podría. Su atractivo estaba en un nivel completamente diferente.

Debo haber estado visiblemente perpleja, porque por fin habló. —Perdóneme por no presentarme antes. Mi nombre es Siegfried Salutania. —Su sonrisa se volvió seria mientras se inclinaba elegantemente. Ese hablar elegante y su nombre tenían que significar que era miembro de la familia real. —Su nombre es Sei, según sé.

—Um, uh, sí.

Mierda. En mi sorpresa, había olvidado presentarme. Él ya había confirmado mi nombre, pero pensaba que sería mejor tarde que nunca.

—Mi nombre es Sei, —dije cortésmente mientras sostenía una esquina de mi falda como una dama y, cómo se llama, hacía una reverencia. ¡Sí! Una reverencia. Ya que probablemente era de la realeza, eso parecía lo apropiado. ¡Cuando fueres haz lo que vieres! En este momento, estaba agradecida de que Liz me hubiera enseñado algo de modales. Nunca supe con quién me encontraría cuando llegué a palacio.

El señor Siegfried rápidamente puso una mano sobre mi brazo, obligándome a enderezarme. —No hay necesidad de ser tan formal. En todo caso, le debo mis más sinceras disculpas.

No estaba segura de a qué se refería con eso. Le di una mirada inquisitiva y él volvió a poner esa expresión sobria en su rostro mientras inclinaba la cabeza.

—Escuché que mi hijo fue terriblemente grosero con usted. Por favor, permítame disculparme por su terrible comportamiento.

— ¿Su hijo? —Pregunté.

—Sí.

—Espere, ¿se refiere a Kyle… el príncipe heredero?

—Así es.

Espera, ¿Kyle era su hijo? Lo que significaba que el señor Siegfried… ¡¿era el rey?!

— ¡Por favor, no se incline! —Exclamé.

—Pero…

— ¡No estoy para nada molesta!

Eso era mentira, pero ver a un rey inclinarse ante mí de entre todas las personas casi hacia que me infartara.

Pero fue insistente. —Debería haberme disculpado con usted mucho antes y en un entorno más adecuado. Perdóneme por la ubicación.

— ¡Está bien! No se preocupe. Yo… ¡Yo prefiero este tipo de escenario!

El rey insistió en explicarse, diciéndome que su disculpa formal se había pospuesto debido a algunos problemas políticos. Sin embargo, todavía sentía que era problemático que aún no me hubiera dicho nada directamente y cuando se enteró de que solía ir sola a la biblioteca, empezó a pasarse para tratar de conocerme en persona. Nunca nos habíamos encontrado hasta ahora.

Formal o no, sin embargo, no quería una disculpa tan espectacular.

—Además, ha realizado numerosos actos meritorios desde su llegada. Estaba pensando que se merece una recompensa. ¿Hay algo que desee? ¿Tierras, tal vez, o un título nobiliario?

—No, no, estoy bien así, —insistí.

— ¿De verdad? Entonces, ¿qué tal su propia mansión en la capital?

—No, gracias, tampoco eso. No podría administrarla yo sola.

—Podría emplear algunos sirvientes para que la ayuden.

— ¡¿Sirvientes?!

Rechacé cada una de sus ideas. Incluso mencionó vestidos y accesorios, lo que debo admitir que me interesó más, pero simplemente no tenía el espacio, así que también rechacé cortésmente esa oferta.

Por fin, el rey sonrió con ironía. —Johan tenía razón sobre usted.

Aparentemente, el rey había intentado ofrecerme recompensas antes, pero Johan lo había detenido debido a que probablemente las rechazaría. Y tenía razón. ¡Buen trabajo, Johan!

—Muy bien, me daré por vencido, por el momento. Sin embargo, le ruego que lo piense bien. Le concederé todo lo que desee mientras esté en mi poder.

Todavía tenía esa sonrisa seductora en su rostro, pero luego se disculpó, diciendo que tenía otra cita y mi improvisada audiencia con el rey llegó a su fin.

Esto era malo para mi corazón en más de un sentido.

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