Hetero, Santa Omnipotente

7°acto: Magia. Parte 1

Después de siete meses desde mi invocación, los rayos del sol eran tan fuertes como siempre, pero la tiránica estrella diurna en sí misma parecía que estaba empezando a ocultarse cada vez más temprano. Seguía regando las hierbas como parte de mi rutina matutina diaria, pero como el amanecer también comenzaba más tarde, podía sentir como se acercaba el otoño.

—Buenas, Sei.

Jude se acercó alegremente hacia mí mientras yo rociaba agua sobre las raíces con mi regadera.

Obviamente, no había forma de que pudiera regar todo el jardín yo sola. El jardín había sido ampliado, por lo que la única parte de la que me encargaba era la esquina para mi uso personal. Muchos de los investigadores tenían sus propias parcelas, por lo que cada uno se ocupaba de la suya y empleábamos a un puñado de jardineros para cuidar del resto.

—Si me hubieras dicho que estabas aquí, podría haberlo ayudado. —Jude frunció el ceño mientras miraba mi regadera.

Cuando se enteró de que regaba mis plantas todos los días, se ofreció a ayudarme con su magia de agua, con la que podía regar una amplia franja de plantas a la vez. Sin embargo, me habría sentido mal de pedirle ayuda todos los días, así que sólo lo hacía si me lo encontraba de camino a regar mis plantas.

—Gracias, pero la intención por sí sola es suficiente para mí. —Le sonreí.

Él me devolvió la sonrisa como si dijera ¡Lo intenté!

De todos modos ya había terminado, así que nos dirigimos juntos al instituto. Jude no tenía su propia parcela; por lo general, sólo salía para ayudarme. De camino, confirmé nuestro horario de trabajo para el día de hoy.

— ¿Recibiremos la entrega de hierbas de la tienda esta mañana?

—Síp. Y es mucho más de lo habitual, por lo que Johan dijo que debemos ayudar a trasladarlas a todas al almacén.

Estábamos planeando preparar un montón de pociones para los caballeros de la Tercera Orden, pero hubiéramos agotado nuestro jardín por falta de ingredientes, así que tuvimos que conseguir algunas de otra parte. Resultaba que esta tienda era la que administraba la familia de Jude, por lo que Johan se alegró de que pudiéramos obtener los suministros adicionales con un descuento para amigos y familiares.

Según Jude, la tienda de su familia en la capital era bastante grande y vendía una gran variedad de productos. También me enteré de que suministraban los ingredientes que ordenábamos para el comedor. Sin embargo, me sentía un poco mal por eso, ya que sin pensarlo había pedido muchos ingredientes para los postres de aquella vez.

— ¿A qué hora entregarán? —Le pregunté.

—Probablemente alrededor de la tercera campanada de la mañana.

—Entonces deberíamos dirigirnos al almacén justo cuando suene.

Había relojes en este mundo, pero eran extremadamente caros, por lo que sólo unas pocas personas los poseían. En consecuencia, los plebeyos usaban las campanadas que tocaban las iglesias para dar la hora. Estas mismas campanadas también sonaban en el palacio. La tercera campanada de la mañana sonaba alrededor de las 9 a.m. de la mañana. Debido a que el almacén estaba al lado del instituto, estaríamos allí a tiempo siempre que nos dirigiéramos hacia allí en el momento en que comenzara a sonar la campana.

Fuimos según lo planeado, pero al final, no pude hacer nada. Todos los demás investigadores y sirvientes descargaron la gran cantidad de cajas que contenían las hierbas del carro sin mí. Yo sería la que usara la mayoría de las hierbas, así que quería ayudar y lo intenté, pero por alguna razón todos se negaron firmemente.

Bueno, para ser honesta, era agradable ver a mis colegas mostrar su fuerza, lo que rara vez hacían, pero me sentía un poco culpable de sólo mirar. Al final, me di por vencida y decidí que sería yo quien entregara las pociones a la Tercera Orden. Las pociones serían transportadas por un carro y un burro, por lo que nadie podría considerar ese trabajo pesado objetable. Sin embargo, los sirvientes insistieron en cargar todo por mí.

Así es, había aprendido a conducir un carro por mi cuenta. Al principio me preocupaba no poder guiar al burro, pero era sorprendentemente fácil. Esto se debía probablemente a que el burro era muy amable, sí, lo era. Obedecía en silencio y con seriedad todas mis instrucciones. Se me ocurrió que esto era otra cosa que nunca hubiera aprendido a hacer en Japón, como con las pociones.

— ¿Eh? Sei?

Mientras los sirvientes descargaban las pociones en la entrada lateral del cuartel de la Tercera Orden, me encontré con algunos caballeros que acababan de terminar su entrenamiento. Debido a que estaban de práctica, no vestían sus uniformes habituales, sino ropa un poco más informal. Después de unirme a ellos en esa expedición, hacer que probaran los efectos de mi comida y otras cosas por el estilo, estaba en muy buenos términos con todos ellos. Al menos, lo suficiente como para que vinieran a hablar conmigo cada vez que nos veíamos.

—Ah, ¿nos trajiste pociones? —Preguntó uno de los caballeros.

—Síp.

—Fantástico. Las pociones que elabora tu instituto de investigación son increíblemente efectivas. Son auténticos salvavidas en nuestras expediciones.

—Me hace muy feliz poder ser de ayudar.

Con el entrenamiento terminado en todos los ámbitos, pronto me encontré rodeada por un círculo de caballeros. Todos eran más altos que yo y muchos eran bastante fornidos. Me sentía como si estuviera rodeada por una pared de músculos.

—Siempre pedimos una tonelada, pero debe ser difícil. Y van a pedir el doble la próxima vez, ¿verdad? —Continuó el caballero.

— ¿Eh? ¿De verdad?

— ¿Nadie te lo dijo?

No había oído nada por el estilo de Johan. A decir verdad, podía hacer tres veces la cantidad del pedido actual con MP de sobra, así que no creía que representara algún problema si ordenaban el doble la próxima vez.

Según el caballero, tanto la Segunda como la Tercera Orden iban a salir juntos en una expedición. Por lo tanto, querían suficientes pociones del instituto de investigación para todos los involucrados. Habría un montón de problemas si sólo una de las Órdenes tuviera mis pociones especialmente efectivas, por lo que Johan y los comandantes concluyeron que necesitarían duplicar el pedido.

No es de extrañar que recibiéramos más hierbas de lo habitual.

—Si están desplegando tantos caballeros a la vez, ¿es porque esperan enfrentarse a monstruos poderosos? —Les pregunté.

—No necesariamente. Pero nos dirigiremos al bosque Ghoshe, así que ambas Órdenes irán juntas por si acaso.

—Ya veo.

El bosque Ghoshe fue donde apareció esa salamandra. Habían logrado matar a ese monstruo, pero con suerte una misión a gran escala los protegería de sufrir tantas heridas.

— ¿También va la Primera Orden?

Segunda Orden, Tercera Orden. Suponía que también debe existir una Primera Orden. ¿No lo había mencionado también Don Sabelotodo? Pero mi despreocupada pregunta fue recibida con una ronda de miradas amargas entre los caballeros.

Incliné la cabeza confundida, preguntándome si es que había dicho algo indebido.

—La Primera Orden tiene el deber de proteger a Su Alteza, —respondió uno de los caballeros de mala gana.

— ¿Al príncipe?

—Bueno, el príncipe Kyle y su grupo se dirigirán al bosque del este para subir de nivel. La Primera Orden tiene órdenes de escoltarlos, por lo que no se nos unirán esta vez.

¿Kyle, Kyle…? Oh, sí, ese príncipe pelirrojo. Me tomó un momento ponerle cara al nombre.

—Sin embargo, el príncipe heredero ya está en nivel 15. Dudo que sea capaz de subir de nivel en el bosque del este, —dijo un caballero.

—Sí. El bosque del sur tendría sería más conveniente, —concordó otro.

—Especialmente si tiene guardias, —dijo otro.

Según los caballeros, el bosque del este era para novatos. Allí, los estudiantes de la academia podían aumentar fácilmente su nivel base hasta el 12. Como tal, dado que el príncipe heredero y la mayor parte de su grupo ya habían alcanzado el nivel 15, tenían poco que ganar con la excursión. El bosque del sur tenía monstruos más fuertes, por lo que era preferible para subir de nivel desde el 12 al 20. Además, el príncipe heredero aparentemente había estado en el bosque del sur antes, por lo que era extraño verlo regresar al del este.

— ¿Pero no es porque la santa está con él? —Dijo un caballero.

—Ah, sí, probablemente.

— ¿La santa? —Pregunté sin pensar.

—Así es como el príncipe heredero y su grupo llaman a la chica que han estado cuidando.

Me lo imaginaba, ¿quién sino Aira estaría bajo el cuidado del príncipe heredero y sería llamada santa? Pero los caballeros procedieron a contarme todo lo que sabían sobre la situación. En resumen, Aira asistía a la academia real, donde el príncipe y sus compañeros más cercanos estaban siempre a su lado para velar por ella. Así como el príncipe heredero la llamaba santa, estos niños estaban motivados para hacerla subir de nivel lo más rápido posible por el bien del reino.

Dado que Aira había ingresado en la academia más tarde que sus compañeros de clase y, dado que el príncipe heredero era de un nivel más alto que ella, la estaba llevando al bosque para aumentar su nivel a una mayor velocidad. Por supuesto, el príncipe y sus compañeros pertenecían todos a la realeza o eran descendientes de familias nobles y, los caballeros de la Primera Orden los escoltaban para garantizar su seguridad. En otras palabras, el príncipe estaba planeando subir el nivel de Aira, sin embargo había elegido el bosque del este en vez del bosque del sur porque pensaba que este último sería demasiado peligroso.

—Parece que se preocupa por ella. —Me sentía un poco más aliviada al saber que no le había pasado nada malo a Aira. No había escuchado mucho sobre ella después de nuestra invocación, pero era más joven que yo, así que estaba un poco preocupada por su bienestar.

Sin embargo, por alguna razón, los caballeros estaban compartiendo miradas extrañas entre ellos.

¿Eh? ¿Hay algo en mi cara?

—Si nos preguntas, tú pareces más a una santa que ella, —dijo uno.

—El príncipe tiene que estar ciego, —dijo otro.

—Si alguna vez necesitas algo, no dudes en hacérnoslo saber. Estaremos encantados de ayudarte.

Sentía como si me tuvieran lástima cuando me ofrecieron palabras de consuelo, pero estaba bien. No necesitaban intentar consolarme. Después de todo, estaba viviendo una vida pacífica haciendo lo que quería.

—Ja, ja, ja. Gracias chicos. Me aseguraré de acudir directamente a ustedes la próxima vez que tenga problemas.

Decían que parecía una santa… y, a decir verdad, eso me preocupaba. Pero sólo porque mis estadísticas sugerían que yo era, de hecho, la santa. Sin embargo, no tenía ninguna intención de despejar esa duda, ni de decirle a nadie nada sobre mis sospechas.

Sin embargo, tampoco tenía intención de negarlo si alguien finalmente lo descubría. Todavía estaba un poco molesta por lo que sucedió el día que me invocaron y tampoco estaba lista para aceptar obedientemente ese trato grosero. Por lo tanto, tenía la intención de vivir una vida normal y sin preocupaciones hasta que alguien descubriera quién era realmente.

Anterior Índice Siguiente


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.