Hetero, Santa Omnipotente

Tras bastidores. 2

—Ella es la indicada, Su Majestad.

En lo profundo del palacio se encontraba la oficina del rey. Erhart Hawke, el archimago de la corte de magos, presentó una bandeja envuelta en terciopelo negro al rey. Sobre la bandeja había un gran diamante. Era el que Sei había encantado para que anulara todos los estados negativos y aumentara tanto la defensa física como la resistencia mágica.

El primer ministro, a un lado del rey, era un hombre impasible, indescifrable, hábil en las artimañas políticas, pero al ver esta piedra encantada tragó saliva. Nadie podría culparlo.

La gema encantada que Sei había creado era, por supuesto, algo que debería haber sido inalcanzable, excepto como botín de una expedición para matar monstruos o de una excavación arqueológica en la parte más profunda de una ruina antigua.

Durante una expedición para matar monstruos, existía una rara posibilidad de que al matar a un monstruo, este dejara una herramienta encantada. La calidad de estos artículos dependía de la fuerza de la bestia. La piedra que Sei había producido era tan potente como el tipo de objeto arrojado por un demonio que requería de todos los caballeros de la Orden Real para poder derrotarlo. Era materia de leyendas, un objeto de clase legendaria.

De hecho, había algunos objetos con propiedades similares salvaguardados en la tesorería real. Sin embargo, esos habían sido cuidadosamente recolectados a lo largo de los siglos y, el reino poseía sólo un pequeño número de ellos. Esta era la primera vez que el rey o el primer ministro veían algo tan raro fuera de la escrupulosamente custodiada tesorería.

—Entiendo ahora por qué solicitaste que habláramos en privado, —dijo el rey con un profundo suspiro.

Erhart se había comunicado discretamente con Johan, el investigador en jefe del instituto de investigación de plantas medicinales, para organizar este recluido encuentro. Aparte del rey y del primer ministro, Erhart y Johan eran las únicas otras personas en la sala. Como Sei ya había realizado encantamientos libremente a la vista de la corte de magos, ordenaron a los magos que se mantuvieran callados, pero no podían descartar la posibilidad de que sus habilidades fueran divulgadas y por lo tanto estaban limitando cualquier revelación adicional tanto como fuera posible.

Cuando Erhart y Johan describieron la hazaña legendaria de Sei, estas dos personas, que mantenían el orden en el reino, se quedaron estupefactas. También comenzaron a comprender la necesidad de mantener oculta la verdad. Como la palabra implicaba, el objeto legendario que Sei había encantado sería extremadamente útil para las operaciones militares. De venderse en el mercado, costaría una suma astronómica. La mujer que podía crear tales objetos era una gallina de los huevos de oro.

Si se corriera la voz de su habilidad, no había duda de que la gente idearía conspiraciones nefastas para usar a Sei para sus propios intereses.

Erhart le contó al rey en detalle los eventos que llevaron a la creación de la gema encantada. Cuando Johan se puso en contacto con él y le habló del interés de Sei en la magia, Erhart decidió aprovechar la oportunidad para investigar sus habilidades. Dado que la única persona que podía evaluar las estadísticas era el gran mago y este todavía se encontraba en coma después del ritual, aún necesitaban determinar cuál era la santa entre Sei o Aira. Sin embargo, había pasado medio año desde la invocación y no se sabía cuándo despertaría el gran mago, por lo que los ministros habían comenzado a discutir cómo probar los dones mágicos de ambas.

Mientras Aira asistía a la academia real, habían podido examinar sus poderes desde múltiples ángulos. Mientras tanto, Sei había sido asignada en el instituto de investigación de plantas medicinales. Allí, realizaba las mismas tareas que cualquier otro investigador y, como consecuencia, las pruebas de sus habilidades avanzaban más lentamente. Los funcionarios se habían mostrado reacios a presionarla debido a los desafortunados eventos que siguieron a su invocación, por lo que su solicitud de experimentar con encantamientos había sido un verdadero salvavidas. En ese momento, el rey había aceptado el informe de Erhart y se decidió que estudiarían la potencia mágica de Sei a través de encantamientos unos días después en la corte de magos.

La investigación resultante dejó en claro que Sei poseía una asombrosa habilidad mágica.

En la corte de magos, las pruebas de Sei se planearon con anticipación. El efecto de un encantamiento dependía de la afinidad elemental, el nivel y la cantidad de MP del encantador. Los efectos más poderosos costaban una mayor cantidad de MP y requerían de un mayor nivel de habilidad. Por lo tanto, hasta cierto punto, el poder relativo de un efecto podía revelar la habilidad del encantador.

Primero, usarían encantamientos para determinar la afinidad elemental de Sei y luego intentarían medir su nivel aumentando gradualmente la dificultad del tipo de encantamientos. De ser posible, también le pedirían que realizara encantamientos hasta que agotara su MP, luego estimarían su MP máximo según la cantidad de pociones que bebiera después.

Dado que Sei había sido invocada para ser la santa, existía una alta probabilidad de que poseyera magia sagrada, por lo que comenzaron su prueba con encantamientos de soporte. Sin embargo, debido a circunstancias imprevistas, Erhart se vio obligado a hacerse cargo de sus pruebas, aunque afortunadamente pudo ver su plan hasta su finalización. Guió a Sei paso a paso a través de encantamientos para reducir el daño, aumentar la resistencia y finalmente anular estados, aumentando gradualmente la dificultad de sus órdenes.

Se pensaba que el nivel máximo de habilidad para la magia era 10, aunque sólo una o dos personas en la historia habían logrado alcanzarlo. La mayoría de los magos en la corte de magos eran sólo de nivel 3. La reducción de daño era un efecto que cualquiera podía encantar siempre que poseyeran el nivel mínimo de magia sagrada. Los encantamientos de resistencia requerían nivel 3 y los encantamientos de anulación exigían tener mínimo nivel 5.

Por eso, cuando Sei sugirió un encantamiento anulador para su primer intento, el mago que la supervisaba le recomendó que comenzara con el tipo más fácil, la reducción. Sin embargo, ella cambió mentalmente su encantamiento justo antes de realizarlo, por lo que el intento falló y la gema se rompió. Sin embargo, su segundo intento de encantar un núcleo con mayor resistencia mágica tuvo éxito. A partir de esto, pudieron deducir que lo más probable es que su nivel fuera superior al 3.

En particular, después de medio año, Aira se encontraba actualmente en el nivel 4 en magia sagrada, aunque estaba en nivel 1 cuando comenzó a asistir a la academia real. Fue fácil imaginar la sorpresa de los magos cuando se dieron cuenta de que, a pesar de no haber recibido nunca una lección de magia, Sei poseía mínimo nivel 3.

Para probarla más, Erhart comenzó a ordenarle a Sei que realizara numerosos tipos diferentes de encantamientos. Dio sus órdenes de una manera increíblemente profesional, por lo que todos estaban nerviosos mientras miraban, preguntándose cuándo Sei perdería los estribos con sus demandas. Afortunadamente, esta realizó todos los encantamientos según las instrucciones.

Si bien un efecto de reducción básico requería al menos nivel 1, algunos efectos requerían un nivel más alto. Por ejemplo, el nivel 1 era suficiente para lanzar un encantamiento de reducción de veneno, pero la reducción de parálisis sólo se podía lanzar una vez que uno alcanzaba el nivel 2. Erhart incrementó de forma gradual y meticulosa la dificultad y la variedad de efectos que le pedía a Sei y, finalmente esta demostró también ser capaz de lanzar encantamientos anuladores, un efecto disponible sólo para aquellos que superaban el nivel 5.

Fue en este punto que el investigador en el interior de Erhart salió a flote. Lo siguiente que ordenó fue un núcleo con dos efectos, una hazaña que nunca se había logrado con éxito, ni siquiera en los registros históricos. Sabía que probablemente era imposible, pero quería verla intentarlo. Le ordenó a Sei que encantara un núcleo con dos de los tipos más simples de reducciones… y Sei pudo hacerlo tal como lo hizo con el resto.

Para entonces, toda la corte estaba extremadamente curiosa por probar los límites de la magia de Sei. Hasta ese momento, los otros magos habían estado observando disimuladamente, pero en ese momento era evidente que todos estaban enfocados en ella.

Cuando estaban a punto de tomarse un descanso, Erhart dio una orden final sólo para ver hasta dónde podía llegar la magia de Sei: anular los estados negativos, así como los ataques mágicos y físicos. Era una solicitud definitivamente imposible. Si dos encantamientos simultáneos eran bastante inviables, mucho más lo serían tres de un tipo tan poderoso. Sin embargo, Erhart se lo pidió de todos modos.

Efectivamente, Sei fue incapaz de realizar esa prueba final exactamente… pero en su lugar, encantó una piedra que podía anular los estados negativos, aumentar la resistencia mágica y la defensa física, un objeto legendario en todos los aspectos. En consecuencia, Erhart determinó que la habilidad de magia sagrada de Sei debía estar en nivel 10, el máximo.

La verdad era que esto no estaba ni cerca de la realidad, pero esto no quedaría claro sino que hasta mucho después.

—Creo que su magia sagrada debe ser de nivel 10 y su nivel base supera el 40, —dijo Erhart en voz baja.

El rey y el primer ministro se quedaron boquiabiertos ante sus palabras.

Las estadísticas de una persona incluían un nivel base además de sus habilidades activas, habilidades de producción y similares. El nivel básico afectaba las estadísticas fundamentales como HP, MP, ataque físico y mágico. El nivel base de una persona ordinaria estaba generalmente entre los niveles 5 y 10. Un graduado de la academia real podría estar entre los niveles 15 y 20. Los caballeros y magos empleados por el palacio estaban alrededor de los niveles 30 a 35. Sólo los comandantes de las órdenes y el gran mago estaban por encima del nivel 40.

Dada la cantidad de pociones de MP que Sei bebió durante los encantamientos, Erhart estimó que el MP máximo de Sei era de alrededor de 5,000. Sólo el gran mago tenía esa cantidad de MP y su nivel base era de 45. Erhart había estimado el nivel base de Sei teniendo esos datos en mente.

—Eso es bastante alto, —dejó escapar el primer ministro.

En cuanto a Aira, el príncipe heredero la controlaba regularmente e informaba de sus niveles. Según ella, su nivel base y de habilidad mágica cuando comenzó en la academia real estaban ambos en 1, pero en el transcurso del último medio año, había alcanzado el nivel 16. Considerando que otros estudiantes alcanzaban entre los niveles 15 y 20 durante sus tres años en la academia, los ministros determinaron que Aira subía de nivel con una velocidad increíble. Tampoco era sólo su nivel base; sus habilidades mágicas aumentaban a partir del mero uso constante. Con la preparación de pociones, podía subir de nivel de forma proactiva y ahora, en el nivel 4, su magia sagrada rivalizaba con la de cualquier mago en la corte.

Sin embargo, estos niveles todavía estaban muy por debajo de los de Sei.

—Si su nivel es tan alto, ¿no podríamos confirmar que ella es la santa?

—Es demasiado pronto para determinarlo. Mis magos han estado buscando en nuestros archivos las estadísticas específicas de la santa, pero aún no hemos encontrado nada que las describa en detalle.

—Si tan sólo tuviéramos unos pocos registros más…

—Quizás lo importante para identificarla no son sus estadísticas, sino que el hecho de si es capaz de purificar el miasma y acabar con los monstruos. Hemos encontrado varios libros que describen esos aspectos de sus habilidades.

La biblioteca real estaba repleta de historias sobre las hazañas de la santa al vencer a los monstruos, así como de romances entre las santas del pasado y miembros de la realeza o caballeros, pero no describían nada sobre su vida diaria, como el éxito de Sei en hacer pociones y lanzar encantamientos.

Por supuesto, había una razón por la que los libros se centraban más en ciertos aspectos de la santa. De hecho, las santas anteriores habían podido realizar encantamientos como Sei. Ninguna produjo gemas encantadas de clase legendaria como ella, pero aun así podían producir artículos mágicos que superaba la fuerza de la gente común.

El rey y sus consejeros ignoraban este hecho debido a la sabiduría de las generaciones anteriores. Esos líderes anteriores se habían dado cuenta de que si se conocían las verdaderas habilidades de la santa, algunas personas tratarían inevitablemente de manipularla para fines ajenos a su propósito más crítico. Como tal, prohibieron la crónica de cualquier otra cosa que no fuera su capacidad para eliminar monstruos.

El rey actual probablemente estaba pensando en algo similar. Desde el comienzo de la reunión secreta, Erhart había visto cómo la expresión del rey se volvía cada vez más sombría.

La mera existencia de la santa era algo categóricamente maravilloso, e independientemente de si Sei realmente era la santa, sus talentos influirían enormemente en las estrategias de la nación. Sin embargo, si sus habilidades se hicieran de conocimiento público, con toda probabilidad, las personas tanto dentro como fuera del reino intentarían adueñarse de ella y el reino caería en el caos.

El rey tenía el deber de considerar cómo proteger a Sei de esas personas. No podía permitirse estar simplemente feliz de haber encontrado a la santa cuando pensaba en lo que vendría.

—Debemos fortalecer su protección, —dijo.

Todos entendieron lo que quería decir el rey. Recientemente, aunque más personas habían estado entrando en contacto con Sei, pocos realmente visitaban el instituto de investigación de plantas medicinales donde ella trabajaba, ya que este se ubicaba lejos de palacio. Se habían instalado guardias silenciosamente para vigilarla desde que se mudó al instituto, pero debido a su ubicación, era fácil detectar a personas sospechosas. Además, Sei generalmente se quedaba en el instituto, por lo que no necesitaban colocar tantos guardias. Pero dado que se habían filtrado los resultados de sus pruebas, la guardia actual era insuficiente.

Aumentarían su protección de inmediato. Sin embargo, esta necesidad de aumento sacó a la luz otro problema más. Johan había dejado en claro que Sei deseaba una vida normal. Por lo tanto, no podían tener guardias siguiendo sus pasos como lo hacían con Aira. Tenían que mantener un escuadrón lo suficientemente pequeño para asegurarse de que Sei permaneciera ignorante de su presencia.

Al final, decidieron que los nuevos guardias se hicieran pasar por chefs en el comedor del instituto de investigación y como investigadores adicionales para que siempre hubiera varios protectores cerca de ella en todo momento.

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