Hetero, Santa Omnipotente

6°acto: Encantamientos. Parte 3

Llamé a la puerta de la oficina de Johan. Este respondió inmediatamente dándome permiso para entrar, así que entré mientras me disculpaba por la interrupción. Johan estaba en su escritorio leyendo un documento.

—Disculpe, pero hay algo de lo que me gustaría hablar. ¿Podría darme un poco de su tiempo? —Le pregunté.

—Seguro, ¿de qué se trata? —Preguntó mientras levantaba la vista del documento.

—Me preguntaba si sería posible encargar algunas cosas. —Le entregué una nota.

Tenía una mirada de perplejidad mientras leía el contenido. No me sorprendía; no tenían nada que ver con el trabajo. — ¿Azúcar, miel y limón? ¿Qué piensas hacer con esto?

—Me gustaría hornear algunos postres.

— ¿Postres?

A decir verdad, al principio me preocupó que estos ingredientes no existieran en este mundo, pero le pregunté a Jude y él me confirmó que se podían encontrar, así que decidí que quería hornear algo dulce por primera vez en mucho, mucho tiempo. Solía ​​hacer postres todo el tiempo cuando era niña, pero dejé de hacerlo una vez que crecí y tuve que convertirme en una adulta trabajadora.

—Quiero hacerlos para mí, así que estoy dispuesta a pagar personalmente por el coste de los ingredientes. ¿Le importaría agregarlos al próximo pedido de inventario para el comedor? —Pregunté.

— ¿Para ti? ¿Quieres decir que sólo harás para ti?

Ajá, el problema no era el pedido, sino el hecho de que él también quería un poco.

Bueno, entre él y la chef, supongo que tendré que hacer para todos.

—Si también quiere comer, las cantidades que escribí en la nota no serán suficientes, —le dije a Johan.

—Sólo agrega todo lo que necesites y tráemelo.

— ¿Está seguro? ¿El azúcar y la miel no son caras?

—No importa el costo.

—Para que lo sepa, sólo pagaré por mi parte.

— ¿Quién dijo que ibas a pagar algo?

—No me diga que va a pagarlo con los fondos del instituto…

— ¡Nunca me atrevería! —Johan jadeó en estado de shock.

Jude me había dicho que los ingredientes endulzantes como la miel y el azúcar eran muy valiosos en este mundo y tenían un costo equivalente. Ni siquiera podía imaginar cuánto tendríamos que pagar para obtener suficientes ingredientes tan caros para hacer postres para todos en el instituto de investigación. El comedor tenía su propio presupuesto del que preocuparse, así que dudaba que pudiéramos pedir prestado eso. Por supuesto, había asumido que estaba pensando en los fondos del instituto, pero esperen un minuto… ¿Y si planeaba pagarlo con su propio dinero?

—De todos modos, no te preocupes por eso. —Johan sonrió sutilmente, como si pudiera leer mis pensamientos. Con eso, agitó la mano, indicándome que me fuera.

~❀❀❀~

Unos días después, recibimos todos los ingredientes. Pasé mi día libre acampando en un rincón de la cocina desde altas horas de la madrugada, ocupándome de la enorme cantidad de ingredientes. Hubiera sido demasiado difícil hacer lo suficiente para cada persona en el instituto de investigación yo sola, así que recibí la ayuda de los chefs. Era un buen momento, ya que recientemente me habían pedido que les enseñara una receta de postres.

Hablando de eso, aunque habíamos comenzado con una sola chef, ahora teníamos cinco. Rotaban turnos de tal manera que había tres disponibles en un momento dado. La noticia de la deliciosa comida en el comedor del instituto de investigación se había extendido hasta palacio, por lo que la gente del comedor de palacio había sido enviada al nuestro para estudiar bajo la guía de nuestra chef.

Juntos, los chefs y yo dedicamos nuestra energía a hornear galletas sencillas y un queque de miel y limón. Sólo recordaba vagamente las recetas, pero parecía que todo había salido bien. Qué alivio.

Cuando sacamos el queque del horno, estaba bien horneado. Los otros chefs estaban haciendo los preparativos para el almuerzo, pero no dejaban de mirar el horno mientras cocinaban debido al olor dulce que emanaba de él. No había forma de que pudiera negarles la oportunidad de probarlo primero. La prueba de sabor pareció salir bien, así que esperé a que el resto del queque se enfriara antes de cortarlo en rodajas y colocarlas en cestas.

Dejé que los chefs distribuyeran esas cestas a Johan y los demás investigadores y, luego me puse en marcha hacia el cuartel de los caballeros de la Tercera Orden. Estaba bastante entusiasmada porque finalmente podría hacer algo que me urgía: pagarle a Albert por la horquilla.

Desde que Jude me dijo cuánto valía realmente, esto me había estado molestando. Sentía que tenía, tenía, tenía que pagarle a Albert por un regalo tan valioso incluso si era porque, eh, aparentemente, um, yo le gustaba.

Por eso utilicé la gema negra que había encantado para crear un accesorio y regalárselo. Me tomó un tiempo elegir en qué colocar el núcleo, pero me decidí por un collar. Un anillo podría entorpecer su manejo de la espada, no sabía si usaba aretes y con un collar podría mantenerlo oculto.

No sabía cómo eran típicamente los collares en el reino, pero hice una placa de identificación porque era lo que generalmente llevaban los hombres en Japón. Grabé una cruz en la placa e incrusté el núcleo en el centro. Era un diseño bastante típico, si se me permitía decirlo a mí misma.

Por supuesto, no había forma de que pudiera haber hecho un collar así yo sola, así que había subcontratado parte del trabajo a una tienda que Johan me recomendó. Este mantuvo una sonrisa pícara todo el tiempo.

De todos modos, todavía me sentía un poco avergonzada de llevarle el collar a Albert, así que también le iba a dar unas cuantas galletas y el queque. Y pensé que sería encantador entregárselo todo en una canasta.

Cuando llegué a la oficina del comandante, el caballero apostado en la puerta de Albert sonrió cuando anunció mi presencia sin problemas. ¿Qué significaba que me anunciaran tan pronto como dije: “hola, ¿cómo estás?”? No podía ser que ya me estuvieran esperando; Llegué en un caballo rápido y no recuerdo haber enviado un mensajero antes de irme ni nada.

Probablemente tenía algo que ver con el rumor de que Albert y yo siempre viajamos juntos. Sabía que no era realmente bueno para él, pero cada vez que me lo preguntaba, no encontraba las fuerzas para rechazarlo y terminamos cabalgando juntos de nuevo.

Ahhh…                         

El caballero abrió la puerta antes de que tuviera la oportunidad de poner en orden mis pensamientos.

—Perdón por la interrupción, —dije mientras entraba.

Me encontré a Albert en su escritorio lidiado con documentos como de costumbre. Los soldados de alto rango como él tenían que lidiar con montañas de papeleo además de expediciones y prácticas.

— ¿Qué te trae por aquí el día de hoy? —Me preguntó Albert.

—Hice galletas y un queque y esperaba que pudiéramos compartir un poco. —Recité las palabras que se me ocurrieron y estas causaron que su expresión se iluminara de inmediato. Oh, nooo…

Síp. No puedo mirarte a los ojos en este momento. Lo siento. ¡No preguntes por qué!

Le entregué la canasta. Quitó la tela que le había puesto encima para cubrirla y examinó su contenido. Estaban ordenados de tal manera que de un vistazo, sólo pudiera ver las galletas y el queque. Había ocultado la caja con el collar debajo de los postres.

—Se ve espectacular. Sirvámonoslos ahora mismo.

Era reconfortante obtener esa respuesta, pero cuando se puso de pie con la canasta, no pude evitar preguntarme si realmente había estado descansando o si lo había interrumpido durante su trabajo. En cualquier caso, ahora que había entregado la canasta, podía huir.

Pero Albert habló justo cuando trataba de excusarme, diciendo: — ¿Quieres un poco de té para acompañarlos?

Nooooo, sólo quiero irme a casa antes de que te des cuenta del collar… Pero no pude oponerme a la mirada esperanzada que me lanzó… ¡Aaahhh, me rindo!

Me di por vencida y me dejé caer en uno de los sofás por sugerencia de él y, luego él se sentó a mi lado. ¡Allí hay otro sofá!

Cabían tres personas holgadamente en los sillones, pero no. Tenía que sentarse a mi lado. Estaba un poco desconcertada por su proximidad, pero el impulso de huir se redujo. Supongo que ya estaba acostumbrada gracias a que montábamos en el mismo caballo tan a menudo.

Esta cercanía me asustaba. ¿Cómo debería decirlo? Recientemente, sentía que me estaba quedando sin lugares para huir.

Unos momentos después, una sirvienta trajo un poco de té; la suave fragancia se extendía por la habitación. Una jugada perspicaz del guardia de la puerta; debió haberla llamado para que nos trajera algo.

La bebida ambarina colocada frente a mí era del tipo de té de alta calidad que no había podido disfrutar desde mi invocación. Tomé un sorbo. Era perfectamente astringente y fácil de beber. Justo lo que esperaría del té de las reservas del palacio real.

Por alguna razón, la sirvienta también pensó en traernos dos platos, así que tomé el queque y las galletas de la canasta y se las entregué a Albert.

¿Supongo que ese caballero notó que traje postres? ¡Oh, debe haberlos olido!

—Generalmente no disfruto de los postres, pero estos son bastante deliciosos, —la boca de Albert dibujó una sonrisa mientras le daba un mordisco a una de las galletas menos azucaradas.

—Me alegra que le gusten.

Por supuesto, me hacía feliz ver que los disfrutaba tanto y estaba tentada a sonreírle de vuelta. Ante eso, su propia sonrisa se hizo más profunda y… Oh, no. El ataque de la sonrisa de un hombre atractivo es demasiado poderoso. Mi rostro comenzó a arder un poco.

Mierda. ¡Hacer contacto visual es demasiado peligroso!

—Dime, hay algo que me he estado preguntando…

Justo cuando estábamos disfrutando de nuestro té después de las golosinas, Albert sacó de la canasta la cajita que guardaba el collar.

Me atraganté. Deberían felicitarme por no haber escupido el té en ese mismo instante.

¡¿Cómo la notó tan rápido?! ¡Pensé que la había escondido bien!

— ¿Por qué está esto aquí? —Preguntó. —Parece un accesorio encantado.

—Uhhh… —Desvié la mirada, paseándola por todas partes alrededor de la habitación, tratando de averiguar cómo explicarme.

¡Ahhhhhhh! ¡No se me ocurre nada!

Me di el coraje de lanzar una mirada fugaz en dirección a Albert. Este me miraba con una mezcla de felicidad y anticipación.

Al final, los engranajes de mi cabeza comenzaron a echar humo, así que decidí ir simplemente con la verdad. —Eso también es para usted. Para expresar mi gratitud por la horquilla.

Su sonrisa se hizo aún más profunda e íntima. — ¿Está bien si la abro?

Asentí. Era extremadamente difícil limitarme a quedarme sentada esperando a que lo hiciera, así que terminé contándole todo. —El otro día, aprendí a hacer encantamientos en la corte de magos. Ese es un núcleo que hice yo misma.

En el momento en que Albert quitó silenciosamente la tapa y miró dentro, sus ojos se abrieron desmesuradamente.

—Lo encanté con resistencia mágica. Creí que sería algo que podría llevar con usted cuando fuera a una de sus expediciones. —A medida que hablaba, la temperatura de mi rostro aumentaba constantemente. Estaba tan cohibida que no podía mirarlo directamente. Debido a que estaba tan concentrada mirando cualquier cosa que no fuera la situación actual, no me di cuenta de lo que estaba sucediendo a mi alrededor hasta que ya era demasiado tarde como para evitarlo.

Mi mirada se dirigió a mi mano derecha cuando sentí que algo la tocaba: los dedos de Albert. Había tomado mi mano lentamente y todo se sentía como si estuviera sucediendo en cámara lenta.

Tiene unas pestañas tan largas, pensé involuntariamente mientras las miraba, paralizada. Estos pensamientos eran definitivamente un intento de escapar de la realidad.

Lo siguiente que sentí fue algo rozando suavemente contra mis dedos.

Lo último que recordaba era la pasión con la que me miró.

En cuanto a cómo regresé al instituto de investigación, no lo recuerdo en absoluto.

Anterior Índice Siguiente


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.