Hetero, La Dama Retornada y el Emperador Dragón

1°Arco Capítulo 30

Había llegado un emisario del reino de Kratos. Este dijo que había venido con la intención de discutir la futura relación entre las dos naciones. Parecía que la carta dirigida a Gilles también había sido entregada por él.

No hubo una fiesta de bienvenida ni nada por el estilo y el lugar de discusión no fue en la capital imperial, sino en la ciudad portuaria de Beilburg, donde Gerald llegaría a la mañana siguiente.

No hubo tiempo para prepararse, tanto mental como físicamente o, más bien, no les dieron la oportunidad.

—Dama Gilles, tiene la mirada perdida. Por favor, muestre una sonrisa más femenina. —Dijo Sphere mientras ayudaba a Gilles a alistarse.

Gilles trató de forzar una sonrisa. — ¿Así?

—Esa clase de sonrisa sólo pertenecería a un maleante.

— ¿Qué tal así?

—Ahora parece un depredador a punto de saborear a su presa.

— ¿Y así?

—Creo que tu expresión indiferente original es mucho mejor. —Sphere suspiró al escuchar el consejo de Camila, la cual había entrado recién. Gilles se sintió algo culpable.

—Lo siento, mostrar una sonrisa adorable es imposible para mí… ¿Hay algún vestido que brinde facilidad de movimiento? Uno que no restringiera mis piernas. De esa manera podré relajarme.

— ¿Se refiere a uno que muestre sus pies? Es verdad… eso está de moda. Además, la dama Gilles todavía es una niña. En lugar de vulgar, se verá lindo.

—No, no me refiero a eso. Obstaculizaría mi caminar. Quizás debería ponerme un porta dagas en uno de mis muslos…

—Hey, vamos a una audiencia, no al campo de batalla. Como tal, probablemente tampoco haya necesidad de escoltas. —Intervino Sieg, pero si era posible, Gilles quería aniquilar dicha audiencia.

Sphere arqueó las cejas. —Su expresión se está haciendo cada vez más brutal…

—Sólo estoy mirando.

—Dama Gilles, usted es bonita, ¿sabe? ¡No se ponga nerviosa, tenga confianza en usted misma! ¿Tiene alguna preferencia por la forma y el color del vestido?

—Mmm… Para matar a un enemigo necesitaré un vestido que proporcione movilidad.

— ¿Tanto es su odio por el príncipe Gerald? Pero dama Gilles, la sonrisa también es una de las armas más poderosas de una dama.

Arma… ante la mención de esa palabra, Gilles agudizó sus oídos.

—Independientemente de la situación interna del reino, Kratos está convencido de que la dama Gilles fue secuestrada, ¿verdad?

—Sí.

—Por lo tanto, si quiere demostrarles lo contrario, debe mostrar lo feliz que es, con gracia, sin sacrificar la elegancia. Muéstreles que aquí la tratan bien. Ríase con tranquilidad, así.

Sphere levantó su barbilla y sonrió hermosamente, con sus manos en una hermosa postura. Inmediatamente, un escalofrío recorrió la espalda de Gilles.

¡Esa no es la Sphere habitual! Tenía una sonrisa encantadora, llena de bondad y también de tranquilidad. Si pudiera mostrar este tipo de sonrisa, ¡seguramente todos mis problemas desaparecerían! Pensó Gilles.

— ¿Qué opina?

—Entiendo lo que quiere decir. Por lo tanto, me esforzaré todo lo que pueda. Dama Sphere, usted es una persona formidable.

La elegante sonrisa de Sphere se rompió un poco, mostrando su verdadera y feliz sonrisa. Esta era la Sphere que conocía.

—Puede elegir un vestido que muestre sus piernas. Independientemente del motivo, es importante usar algo con lo que se sienta cómoda.

Sphere entró en el vestidor que Hadhiz había preparado para Gilles y buscó los vestidos que coincidieran con sus preferencias.

Después de eso, continuaron con los preparativos. Gilles entró en una bañera blanca lechosa con un agente humectante y comenzó a lavarse las mejillas y la frente con agua de rosas. La loción lechosa fue extendida por todo su cuerpo, mientras que su cabello fue enjuagado con bálsamo. Se sintió aliviada de no tener que llevar un corsé.

Dado que era niña, sólo se le aplicó una fina capa de maquillaje. Y cera de abejas en sus labios para que se vieran frescos y saludables. Los recién contratados sirvientes del castillo fueron muy competentes en vestir a Gilles, ahora parecía una maravillosa princesa. Cuando esta se miró en el espejo, no se reconoció.

Por último, sonríe, ¡intenta sonreír! Se recordó a sí misma mientras caminaba junto a Sieg y Camila, sus escoltas.

Hadhiz se encontraba parado frente a la gran puerta doble, detrás de él había un pasillo de mármol. Rave no se veía por ninguna parte, seguramente estaba dentro del cuerpo de Hadhiz. Este destacaba como de costumbre. Debido a que era naturalmente guapo, al estar allí parado completamente solo, parecía una flor en plena floración.

Necesito vestirme minuciosamente para ser así de bonita, pero todo lo que este sujeto necesitaba es quedarse allí…

La sonrisa por la que se había esforzado al máximo en mostrar se desvaneció por una razón completamente diferente.

—Le hemos traído a la dama Gilles, Su Majestad.

— ¿Está bien que los escoltas se queden afuera?

—No hay problema. Después de todo, esta reunión no es oficial y sólo nos encontraremos con el príncipe.

Por supuesto, después de todo, Gerald es fuerte. La mirada de Gilles se tornó fría. Nunca antes había participado en una reunión de este tipo. No estoy segura de poder ganar en una confrontación verbal… Me pregunto si hay algo más que pueda hacer…

Hadhiz bajó la mirada hacia Gilles, notando su cautela. —Kratos me acusó de haberte secuestrado. Estaré contigo para demostrarles que no es así, pero tendrás que sonreír. Sí, eso es todo lo que necesitas hacer, no obstante… —Hadhiz se quedó en silencio; seguramente era por la expresión facial de Gilles.

Con ambos puños cerrados, Gilles cerró los ojos con fuerza. — ¡Perdóneme, Su Majestad! ¡Sigo pensando en esto como un ataque enemigo! ¡Mi mente está a la defensiva!

—Y-Ya veo… Eres tan gallarda como siempre… a pesar de que él vino hasta aquí para recogerte…

—No. No hay forma de que el verdadero propósito del príncipe Gerald sea yo.

Eso por sí solo ya era un hecho establecido.

—No sabemos qué podría pasar, así que me aseguraré de protegerlo. ¡Por favor no se aleje de mi lado, emperador!

—Espera, ¡¿emperador?! —Hadhiz se tambaleó mientras se agarraba el pecho. Gilles había dicho emperador.

— ¿Está bien, emperador?

—Só-Sólo es una trivial complicación respiratoria, por otro lado, estoy bien…

—Ya veo. ¡Buena suerte, emperador! ¡Sea un hombre! ¡Prepárese! ¡Muéstrele de lo que es capaz! ¡Vamos!

—E-Entiendo.

—Giley, no juegues con el corazón del emperador en esos momentos.

¿Por qué terminé siendo regañada?

Sieg le daba palmaditas en la espalda a Hadhiz mientras Camila le daba un vaso de agua. Este tomó un sorbo y respiró profundamente antes de tomar en brazos a Gilles. —Ya es hora, vamos.

— ¿Está seguro de que está bien? Enfrentar al príncipe Gerald en malas condiciones es…

— ¿Estás insinuando que perdería contra ese príncipe?

Gilles negó apresuradamente con la cabeza. —N-No, no lo digo por eso…

—Entonces bien.

Una luz brillaba detrás de las pupilas doradas de Hadhiz mientras este miraba al frente. Su expresión facial cambió a la de un político. Sieg silbó y Camila se rió.

La mayoría del tiempo es extraño, pero parece que también puede mostrarse serio a veces…

Gilles se quedó mirando a Hadhiz, este se arregló el cuello de la camisa y le devolvió la mirada dubitativo.

— ¿Sigues preocupada por algo?

—A pesar de que Su Majestad tiene una expresión  digna de un emperador, yo sigo sin poder mostrar una sonrisa linda… La sonrisa de Sphere fue maravillosa, realmente espero poder sonreír así…

— Ah, así que se trata de eso. Bueno, no tienes por qué preocuparte…

— ¡No, eso no está bien, Su Majestad! ¡Como su esposa, realmente quisiera poder mostrar una sonrisa deslumbrante en momentos como este! —La frustraba no poder hacer algo tan simple. Sólo estaba siendo una carga para todos.

Hadhiz pensó un poco, luego desvió la mirada antes de responder. —Si realmente quieres lucir adorable, hay otras… formas…

— ¡¿De verdad?!

—Pe-Pero no creo que debamos hacerlo. Es un método realmente descortés y hará parecer que me estoy aprovechando de ti… Es demasiado precipitado. —Esta vez, el nervioso era Hadhiz. Gilles era su completo opuesto.

—No importa lo duro que sea, ¡lo soportaré! ¡No quiero convertirme en un obstáculo!

—No… ¡No me dejaré engañar! ¿Qué pasa si después de hacerlo te enojas y terminas odiándome?

— ¡No me enojaré ni lo odiaré! Así que enséñeme, Su Majestad

— ¿De verdad no te enojarás? ¿No me odiarás por esto?

— ¡Así es! ¡Lo prometo!

— ¿De veritas, de veritas?

A Gilles le causaba gracia lo inseguro que se veía. Parecía que esa parte de él que no quería ser odiada por ella nunca cambiaria. — ¡Lo prometo! Su Majestad ya debería saber que nunca me retractaría de mi palabra.

—Está bien. Confiaré en ti.

— ¡¿Ehhhh?!

¡Clash! Gilles escuchó el sonido de un objeto cayendo, era posible que proviniera de Sieg o Camila. Su campo de visión estaba siendo bloqueado por el rostro de Hadhiz, pero el sonido la devolvió a la realidad. Al instante, se dio cuenta de lo que estaba pasando. Se estaban besando. En un lugar público. Completamente de la nada. La confusión se convirtió en vergüenza y, la vergüenza se convirtió en ira, para enseguida volver a la confusión.

Hadhiz abrió sus ojos, como si eso fuera lo que pretendía desde el principio. Sus ojos dorados, que contenían una pasión intensa, la hicieron atragantarse.

—Cuando estás conmigo, estás demasiado alerta.

Al estar mirando su encantadora sonrisa tan de cerca, casi podía ver el vapor salir desde su propia cabeza. Tenía dificultades para respirar. Como tal, sólo podía apoyarse contra el cuello de Hadhiz; tal vez, se había fracturado la columna…

Mientras sostenía a Gilles con gran cuidado, Hadhiz susurró: —Sólo tienes que tomártelo con calma y derretirte en mis brazos.

—Emperador, usted ya es un adulto. ¿Qué cree que le está haciendo a una niña?

—Oigan, ¿puedo darle un puñetazo? Eso debería considerarse jugar sucio.

— ¿Pero no es esta la mejor manera de fanfarronear ante el príncipe Gerald?

Gilles no se enojaría. No lo odiaría. Es verdad que se lo había prometido, pero al menos una vez… ¡¿no podía insultarlo aunque fuera sólo una vez?!

—E-Ese… ¡¡¡Ese fue mi primer…!!!

—Prometiste que no te enojarías.

Ah, pero Gilles no recordaba haber prometido no golpearlo.

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3 comentarios en “1°Arco Capítulo 30”

  1. Amo tanto la relación de estos dos….pero me sigue dando vuelta lo de la edad ah, tecnicamente son los años de diferencia , pero Gilles se ve de 10 !!!
    En fin, como buena mortal caere ante los encantos Hadhiz y lo apoyare con nuestra princesa amatista

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  2. Ay, quede con las ganas de más.
    ¡termino justo en una de las mejores partes!
    No sé , pero siento que Gerald podría tener recuerdos del futuro-pasado( es confuso), porque si no no entiendo la mania de que prota-chan se case con él.A lo mejor Gilles es muy fundamental para los planes del cuatro ojos y por eso anda jodiendo ….
    Gracias por el capitulo!!!!!!!

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