cuidado con esa villana, Hetero

Capítulo 3: ¡Ten cuidado con ese baile! Parte 5

El sol se había puesto hacía mucho tiempo y afuera estaba oscuro.

En serio, ¿adónde se fue? Si tampoco está aquí, me veré obligada a irrumpir en los baños de hombres.

Había buscado desde el salón de baile hasta el pasillo frente a los baños, pero Nine no se veía por ninguna parte. Sólo había logrado ponerme más nerviosa.

—Maldición…

Quería tirarme de las mechas, pero considerando que Martha me había peinado cuidadosamente el esta mañana, me resistí a mis impulsos y solté una maldición en su lugar.

Al final, regresé hasta el único lugar en el que aún no había mirado: detrás del salón de baile, en el pequeño jardín. Las inútilmente hermosas flores de primavera bajo el inútilmente cielo nocturno de primavera me dieron la bienvenida.

Sin embargo, la flor que buscaba, en otras palabras, mi atractivo acompañante, no parecía encontrarse aquí.

Desesperada, agudicé mi mirada y busqué en los alrededores. Como no quería anunciar que había perdido a mi pareja, ni siquiera podía gritar el nombre de Nine y buscarlo abiertamente, así que me sentía extremadamente frustrada. Mi expresión se estaba deformando tanto que si alguien me viera, echaría espuma por la boca y se desmayaría.

Mientras hervía de ira, una figura captó mi atención. Debido a que la luna estaba cubierta por nubes, era difícil distinguirla, pero definitivamente era una persona. Al segundo siguiente, me di cuenta de que tenía el cabello rizado.

¿Sería Nine?

Dejé a un lado todos mis modales de dama y corrí mientras gritaba.

— ¡Oye, dónde estabas…!

Sin embargo, me quedé sin palabras.

Cuando la persona se dio la vuelta, sorprendida por mi voz, su rostro resultó ser uno que conocía muy bien.

Casi como para burlarse de mí, el cielo se despejó y la luz de la luna brilló de tal manera que podía ver claramente el rostro frente a mí. La línea de la mandíbula suave como las olas, su radiante cabello dorado le llegaba hasta los hombros, el rabillo de sus ojos apuntaban ligeramente hacia abajo para dar una impresión cálida, y ambos ojos eran grandes y azules como las profundidades del océano. Su figura y sus gruesos labios ligeramente separados eran encantadores y cada vez que parpadeaba, sus gruesas pestañas revoloteaban.

La chica era como un elegante nenúfar bajo la luz de la luna e incluso sus estremecimientos eran encantadores. Era una belleza que enamoraba a todo aquel que posaba su mirada en ella y, sus coprotagonistas no eran la excepción.

Sólo había una persona que coincidía con esta descripción.

— ¿Yuri…?

La protagonista de esta novela, Yuri Elisabeth.

—Oh, vaya…

Incluso su voz era como un suave tintineo.

Ni siquiera pensé en recuperar mi espíritu, el cual hace mucho había salido volando y me quedé mirándola atónita. Yuri simplemente inclinó la cabeza hacia un lado y las comisuras de sus labios se elevaron ligeramente, pero la vista era tan hermosa que resultaba extremadamente conmovedora.

— ¿Me conoce? Aunque creo que esta es la primera vez que nos encontramos…

¡Ah! Rápidamente volví a mis sentidos y negué con la cabeza.

—Oh, no. Esta es la primera vez que nos vemos, pero… lo que pasa es… Um…

Ante mi balbuceo, Yuri pareció considerar algo y habló mientras dejaba escapar una pequeña risa.

—Oh, lo siento. Sigo olvidando que mi nombre es bastante conocido. Supongo que usted también escuchó los rumores. Esto es vergonzoso, pero yo soy Yuri Elisabeth, la recientemente adoptada hija del barón Elisabeth.

Si bien era extremadamente raro que una plebeya fuera adoptada en una familia aristocrática, eso por sí solo no era suficiente para convertirse en un tema de moda.

Sin embargo, convertirse en la hija adoptiva de la familia Elisabeth era otra cosa.

La casa Elisabeth, aunque posicionada en uno de los estratos más bajos de la nobleza, era una casa especial en la cual no te extrañarías si se les concediera el título de duque, ya que consistía de magos genios. Era una casa bastante aislada socialmente, exclusiva e independiente, pero al mismo tiempo muy poderosa y sólo seguían con la posición de barón porque había rechazado recibir un título superior.

Y, dicha casa había adoptado a una chica. Incluso aquellos que conocían al barón Elisabeth habían susurrado que se trataba de un incidente muy peculiar.

Pero para los plebeyos o aristócratas que consideraban la magia como un tabú, era un rumor aburrido, de hecho, el reciente incidente entre Ian y yo en el baile les resultaría mucho más interesante. Y, de manera concluyente, había olvidado por completo que Yuri también asistía a este evento.

¿Realmente me volví loca? ¿Cómo pude olvidarme una escena tan importante como esta?

Incluso si había estado bastante ocupada recientemente, no tenía sentido que me hubiera olvidado de este hecho.

Si tuviera una máquina del tiempo, querría volver al pasado, agarrarme del cuello y abofetearme. Y sería mejor que mi idiota yo pasado ofreciera obedientemente la otra mejilla.

Estaba gritando en mi mente, pero mi exterior sólo mostró una sonrisa. Me temblaban las mejillas.

—Sí… Es justo, no, más hermosa de lo que dicen los rumores, dama Yuri.

— ¿Sí? Ah, gracias.

Dije lo primero que salió de mis labios y traté de dejar el lugar rápidamente. Me agradaba la protagonista, pero no había contemplado encontrármela tan de repente en un lugar como este.

Bueno, ¿a dónde se fue Nine?

Mientras intentaba ocupar mi mente con otros asuntos, me alejaba sigilosamente de ella.

—Entonces, espero que pase una buena noche. Yo ya me…

— ¿Melissa? ¿Estás aquí?

Maldición. Me mordí el labio inferior.

Ian Basilios salió de entre los arbustos y apareció frente a nosotras. ¿Por qué este bastardo había salido de allí?

Probablemente me vio salir sola y vino a arrastrarme de vuelta  para el anuncio de nuestro matrimonio.

Incluso si tengo mala suerte, ¿por qué tiene que llegar a tanto?

Eso fue lo que pensé, pero pronto me di cuenta de que estaba predestinado que Ian se encontrara aquí. Estaba mirando distraídamente a Yuri. Esta levantó la cabeza para encontrarse con su mirada. Los ojos dorados y azules se encontraron. Todo estaba en paz y la luz de la luna brillaba sobre los dos.

Agarré la falda de mi vestido con fuerza.

Ian Basilios había caído enamorado.

El baile de primavera era donde Ian y Yuri se conocían. La autora lo había decidido así y, ahora se desarrollaba frente a mis ojos una de las escenas más famosas de la novela.

La persona que se interpondría entre este destino no era más que yo.

Tropecé al dar media vuelta y apresurarme para salir corriendo. Por alguna razón, mi ánimo se había arruinado.

~❀❀❀~

—Al final, todo lo que logré fue salir herida, Yona…

—Sí, joven ama.

— ¿Cómo puedo tener tanta mala suerte?

—Sí, joven ama.

—Yona, ¿me estás escuchando?

—Sí, joven ama.

—Cocina uno de mis zapatos y cómetelo.

—Sí, joven ama.

Ante la actitud grosera de Yona, quien claramente no estaba escuchando ninguna de mis quejas, todo lo que hice fue frotarme la cara y dejar de hablar.

El baile había terminado de manera espantosa y miserable.

Al final, no pude encontrar a Nine y tuve que volver a casa como la dama que vino con pareja pero que se quedó sola después de perderla.

La única fortuna fue que el anuncio de mi matrimonio se vio interrumpido.

Sin embargo, esto no había sido gracias a mi actuar o porque decidieran tomar en consideración mi opinión. Fue porque Ian se había enamorado de Yuri. Parecía que no era una basura tan apestosa como para anunciar su matrimonio después de haberse enamorado de otra mujer.

No, sólo era una basura con Melissa. En la novela Ian era el personaje más encantador.

En cualquier caso, tofo terminó en favor de Ian. Sentía como si todo mi esfuerzo hubiera resultado en vano. Estaba desanimada.

Aun así… Ya que todo se está desarrollando según lo escrito, si espero un poco más de medio año, el mismo Ian empezará a hablar sobre anular nuestro compromiso.

Si asentía obedientemente llegado el momento, ese sería el final de todo. Eso sí, si es que lográbamos llegar hasta entonces sin que me hiciera enojar tanto como para partirle la cabeza. Bueno, pospongamos la solicitud de anulación.

Dejé escapar un profundo suspiro y me eché sobre el sofá. En estos momentos, no tenía ganas de hacer nada.

Al pensar en Nine, me acordaba de Cenicienta, la cual había huido dejando un zapato de cristal y, sentía que me estaba convirtiendo en el mugriento príncipe que recorría todo el reino en búsqueda de la dueña o, como un ex novio que seguía aferrándose y preguntando por qué había roto, así que decidí dejar de pensar en él.

Por supuesto, lo maldije. ¿Cómo se atrevía a pagar mi bondad con humillación?

—Nunca más volveré a confiar en los hombres… —Murmuré mientras me sujetaba la cabeza.

Escuché la risa burlona de Yona, así que levanté la cabeza para fulminarla con la mirada.

—Que irritante.

Empecé a aporrear los cojines del sofá.

~❀❀❀~

Nine dejó de respirar.

No pensaba que aparecería en una fiesta celebrada por humanos. Si lo encontraba, temía que la dama que sostenía su mano estuviera en peligro, por lo que había escapado apresuradamente.

La dama frente a él le dio una mirada extrañada, pero Nine apretó los dientes y se echó a correr. Primero debía escapar de su campo de visión. Luego volvería a pedirle disculpas a la dama.

Sin embargo, el destino nunca estaba del lado de Nine.

Nine miró fijamente a la familiar sombra oscura que bloqueaba su camino.

—Vaya, mira nada más a quién tenemos aquí.

Su tono era sarcástico. Era agotador, pero el peligroso gruñido hizo que a Nine se le pusieran los pelos de punta.

— ¿Pero si no es el perrito azul?

Los ojos rojos brillaban. Dio una sonrisa de dientes llenos que mostraba los afilados caninos.

— ¿Por qué sigues arrastrándote por el suelo cuando ya deberías estar muerto, Nine Forton?

Cuando escuchó ese odioso apellido, Nine cerró los ojos con fuerza.

Como la última vez, tendría que huir con todas sus fuerzas. De otra forma morirá.

Nine escuchó el sonido de garras afiladas atravesando el aire.

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