cuidado con esa villana, Hetero

Capítulo 3: ¡Ten cuidado con ese baile! Parte 2

Una de las ventajas de convertirme en Melissa, las cuales eran escasas, era que tenía bastantes oportunidades de encontrarme con hombres atractivos. Su prometido, su hermano menor, incluso los sirvientes, todos eran bastante guapos. Como resultado, Melissa era capaz de distinguir la hermosura.

Había tomado mi decisión en el momento en que vi al vagabundo. No importaba cuán sucio estuviera, la verdadera belleza no era algo que pudiera esconderse. Y, yo necesitaba a un hombre guapo para humillar a Ian.

Y, así fue como, sin pensármelo, recogí al hombre que había tomado mi mano extendida… No, lo acogí.

— ¡¿A perdido la cabeza, joven ama?! ¡Ni siquiera ha encontrado un vestido, ¿pero se da el lujo de recoger a un pordiosero?! ¡De verdad…!

Cuando lo llevé al carruaje, los regaños de Yona me apuñalaron los oídos, pero con calma le susurré las palabras mágicas.

—Que la entiendo, joven ama. ¿Quién tendría el corazón para negarle la oportunidad de ayudar a aquellos en necesidad? Usted es el vivo ejemplo de Noblesse Obligue. Esta sirvienta suya estará a su entera disposición.

Si tuviera que elegir a la persona más materialista del mundo entero, esa sería Yona.

Había decidido derrochar la fortuna de Melissa para comprar a una aliada, una cómplice muy capaz. Afortunadamente, el sirviente de Ian, Jake, había desaparecido después de que saliéramos de la tienda, así que pude tomar el carruaje de regreso hasta la puerta trasera de la mansión. Dado que el duque había abandonado la ciudad para salir corriendo hasta el campo, inmediatamente tracé un gran plan.

Primero lo bañaríamos.

—Yona. Trae agua a mi habitación para que pueda asearse.

— ¿Usted misma lo lavará?

—Mm…

Por un momento casi respondí que sí, pero solté una pequeña risa cuando el hombre comenzó a negar con la cabeza.

—Estará bien por sí solo.

Dejé el asunto en manos de Yona y salí de la habitación.

Mientras esperaba, repasé los detalles de mi plan.

Mm, pensemos. Ian usaba sus amoríos como método para humillarme. Por lo que, ¿existía alguna razón por la que yo no pudiera hacer lo mismo? Por supuesto, me sentía como una basura al usar el mismo método que él. Sin embargo, mi intención no era besuquearme frente a Ian. Sólo le iba a dar una pisca de material para que su imaginación hiciera el resto. Bueno, no esperaba que se sintiera celoso o destruido, mis reales objetivos eran los asistentes al baile de primavera.

El día del anuncio de su matrimonio, su prometida, la cual se suponía que estaba obsesionada con él, se presentaba con otro hombre. Además de eso, el hombre que la acompañaba no era ni un noble ni alguien de su familia. ¿Podría ser su escolta? ¿Su amante? ¿O sólo lo hacía para poner celoso a su prometido?

Surgirían incontables rumores.

¿Por qué había decidido presumirlo el día del anuncio de su matrimonio? ¿No que sólo tenía ojos para su prometido? ¿Qué estaría pensando Melissa Podebrat?

No me importaba en lo más mínimo lo que fueran a pensar de mí.

Mi reputación ya había tocado fondo y no deseaba una vida de lujos o glamour. Sólo quería que la gente viera que Melissa Podebrat no era sólo una chiquilla obsesionada con el príncipe.

—Joven ama, ya está listo. —Dijo Yona mientras abría la puerta y yo asentí para enseguida entrar en la habitación. Me quedé atónita con el hombre parado frente a mí.

Su cabello rizado brillaba como un zafiro, sus hermosos ojos rosados, las comisuras de su boca que se hundían en un puchero, sus pestañas eran largas y, cuando se paraba erguido, parecía ser al menos una cabeza y media más alto que yo.

—Parece un perro grande.

Daba la sensación  de ser esponjoso al tacto.

Sonreí alegremente y le acerqué un plato con sopa que había mandado a preparar con anticipación.

—Tienes hambre, ¿verdad? Dicen que si quieres comer después de pasar por un largo ayuno, tienes que empezar con esto.

Sin embargo, el hombre simplemente tragó saliva, sin tomar el plato.

¿No quería comer? Parecía realmente hambriento.

—Mm… ¿No quieres comer frente a mí?

El hombre negó con la cabeza ante mi pregunta.

—En ese caso, ¿simplemente tienes vergüenza?

El hombre se sonrojó y asintió levemente con la cabeza.

Supongo que se sentía un poco nervioso por haber sido arrastrado tan repentinamente hacia la casa de una villana.

—No estés tan nervioso, no le puse veneno. Lamento haberte traído hasta aquí sin decir nada, pero como pareces tener hambre, te daré una explicación después de que hayas comido algo.

Sonreí con tanta indiferencia como pude y volví a salir de la habitación. Por alguna razón, sentía que me estaban echando, a pesar de que era mi habitación.

Me agaché amargamente frente a la puerta y volví a esperar.

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