Hetero, La Dama Retornada y el Emperador Dragón

1°Arco Capítulo 20

Primero, rompió las ataduras de todos usando sólo sus manos.

Asombrado, Sieg se quedó mirando sus manos ahora libres.

—Para que una niña rompa una cuerda con tanta facilidad… Ciertamente he escuchado que los magos no deben tomarse a la ligera.

—Eso no es del todo cierto, creo que hay algo un poco extraño con esta niña.

— ¿N-No les preocupa ser acusados de difamación, hablando así de la prometida del emperador…?

—Es verdad, todavía no he escuchado tu nombre, —preguntó Gilles, mientras se acercaba para romper las cuerdas del vigía.

—E-Es exactamente como me llamó Camila… Mi nombre es Vigía

— ¿Eh?

—La gente suele bromear sobre eso…

—Entonces, ¿¡todo este tiempo te he estado llamando por tu nombre!? ¡¡¡Tu nombre literalmente es vigía!!!

Vigía, quien era un soldado vigía, dejó escapar un suspiro triste. Sphere se rió un poco cuando escuchó su conversación.

Sieg se puso de pie y comenzó a estirarse para aflojar los músculos.

—Entonces, ¿cuál es nuestro plan? Incluso si logramos encontrar armas, siendo sólo nosotros, lo único que nos queda es realizar un ataque sorpresa.

—Primero, salimos de aquí y liberamos a los otros soldados de la división norte. Probablemente también hayan sido capturados. Formaremos equipo con ellos. Creo que están retenidos en alguna parte.

Vigía levantó una mano.

— ¡Escuché que hay otros soldados en la catedral! Sin embargo, parece que algunos resultaron heridos…

—No suena a que vayan a ser de mucha ayuda. ¿No sería mejor que simplemente huyéramos?

—No debemos abandonarlos. Sí nos vamos solos, ¿qué pasaría si nos acusan de ser espías y de engañar a la dama Sphere?

Trabajar mano a mano con la división norte para proteger a la dama Sphere era de suma importancia. Su esfuerzo conjunto con la división norte necesitaba ser reconocido.

Camila frunció el ceño ante la idea de Gilles.

—Entiendo tu punto, pero ¿no es demasiado arriesgado?

—Estará bien. Podemos hacerlo.

—Como ya hemos llegado hasta aquí, veamos qué tienes. Haré cualquier cosa.

Camila se encogió de hombros ante la risa de Sieg.

—Bueno, ciertamente, eso produciría el mejor resultado. Aaah. A este paso, no podremos evitar entrar en batalla…

—Entonces, Vigía, por favor guíame. Sieg y Camilla protegerán a la dama Sphere.

—No tengo ningún problema con eso, pero ¿quién te protegerá a ti?

Gilles volvió a mirar a Sieg. Uwah… El rostro de Camila lucía contrariado.

—No lo aparentas, pero pareces acostumbrada a este tipo de situaciones… En Kratos, ¿todos aquellos que poseen magia son reclutados en el servicio militar?

—En realidad no, pero la política de mi casa… Ah, por favor, no se preocupen demasiado por eso, estaré bi…

—También me ver cuál es tu poder. Incluso si tienes destreza mágica, siques siendo una niña. Sería malo si atraes la atención no deseada del enemigo. ¿Qué tal si nosotros nos encargamos de todo? Puedes esperarnos aquí.

Dijo Sieg, mientras Camila acariciaba la cabeza de Gilles. Vigía también asintió un par de veces.

Mientras se preguntaba qué había pasado, Sphere la tomó de las manos.

—Nosotras esperemos aquí.

—Sí, si logramos no sólo desbaratar su plan, sino que también proteger a nuestra futura emperatriz, ¡estoy seguro de que tendremos mejores recompensas!

Ante las palabras de Sphere y Camila, Gilles reconsideró su posición. Ciertamente, eso daría como resultado que la división norte fuera acreditada por proteger tanto a Gilles como a Sphere. Además, Gilles no dudaba de las habilidades de Sieg o Camilla.

Aunque fui yo quien los entrenó hasta que fueron tan buenos con la magia… Bueno, no debería representar un problema si lo paso por alto.

—Bien. Confiaré en sus palabras.

—Mm. ¿Por qué no lo dijiste desde el principio? Primero, pensemos en cómo escapar.

—Vamos a romper el muro.

Soltando su mano de Sphere, Gilles tocó la pared del almacén. Camilla entró en pánico.

—Eh, espera, ¿hablas en serio? ¿Puedes hacer eso? Espera…

—No tenemos mucho tiempo, quéjense después.

Envolviendo su puño derecho con magia, procedió a golpear la pared. Después de un momento de silencio, la pared se derrumbó con un estruendo.

—Por cierto, soy conocida como la sargenta demoníaca.

¡Ups!

Casi se le escapaba…

Mientras todos estaban atónitos, se escucharon los gritos del enemigo.

—Espero ver sus hazañas. Está bien, los seguiré hasta la muerte.

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