Hetero, Santa Omnipotente

1°acto: El Instituto de Investigación de Plantas Medicinales. Parte 1

Había pasado un mes desde mi invocación. La cálida primavera estaba cerca y yo me encontraba sembrando hierbas en el jardín del palacio real.

¿Por qué era mi responsabilidad? Porque ahora trabajaba en el Instituto de Investigación de Plantas Medicinales, el cual estaba ubicado justo al lado de este jardín. De hecho, también dormía allí.

Sí, eso es correcto. Ya no residía en el palacio real. Vivía en un instituto de investigación.

~❀❀❀~

El día que yo, Sei Takanashi, fui convocada a otro mundo por el ritual de invocación de la santa, aprendí que este se había transmitido desde la antigüedad aquí en el reino de Salutania.

También me dijeron que algo llamado miasma se estaba manifestando por todo el reino. Siempre aparecía relativamente cerca de donde vivía la gente y tenía un efecto perjudicial en los humanos. Además, aunque las razones aún no estaban claras, cuando el miasma alcanzaba una cierta densidad, producía monstruos. Cuanto más concentrado era el miasma, más fuertes eran los monstruos. A su vez, derrotar a dichos monstruos disipaba el miasma. Como tal, era necesario cazar y matar a las impías bestias para evitar que su origen ganara fuerza.

Sin embargo, cada pocas generaciones, la creciente densidad del miasma excedía con creces la velocidad a la que se podía matar a los monstruos. Afortunadamente, durante estas épocas, una doncella que se convertiría en la Santa siempre aparecía en el reino.

La magia de la Santa era tan poderosa que podía aniquilar a los monstruos del miasma en un abrir y cerrar de ojos. Al hacerlo, su magia equilibraba instantáneamente la velocidad a la que los monstruos eran asesinados frente a la velocidad a la que se condensaba el miasma.

Según una teoría, una vez que aparecía la Santa, el miasma ya no podía condensarse en absoluto, al menos en su divina presencia.

Increíble, ¿verdad?

En general, se suponía que la Santa se manifestaba por sí sola, pero en un momento de las eras pasadas, a pesar del rápido crecimiento del miasma, no apareció. Los sabios de esa época experimentaron desesperadamente con todo tipo de magia hasta que idearon un ritual para convocar desde una tierra lejana a la doncella que se convertiría en la Santa.

Y así, increíblemente irritante, los sabios de la era actual me invocaron.

El ritual en sí solo se había realizado una vez hace mucho tiempo; los sabios actuales no sabían si realmente funcionaría hasta que lo probaron. Afortunadamente para ellos, esos sabios del pasado eran tan inteligentes y poderosos como parecían, porque el ritual de hecho logró convocar a la Santa, a dos, de hecho.

Hasta ahora, sólo había una Santa a la vez.

— ¿Cómo terminamos invocando a dos? —Se preguntaban los sabios. — ¿Tal vez sea porque el estado actual del miasma es tan excepcionalmente terrible, que necesitamos otra Santa más para hacerlo retroceder?

El misterio permanecía… sin resolver.

De todos modos, eso era todo lo que me habían dicho en el mes desde que fui traída por el ritual de invocación de la Santa.

En cuanto a cómo terminé viviendo en el Instituto de Investigación de Plantas Medicinal, bueno…

Después de la ceremonia, ese aristócrata pelirrojo que entró en la habitación era sin lugar a dudas el príncipe heredero del reino. No me dedicó ni una sola mirada; su único objetivo era la otra chica, Aira Misono. No pasó mucho tiempo antes de que volviera a salir, esta vez con Aira.

Honestamente, no me sorprendía demasiado. Yo tenía veintitantos años, mientras que la adorable Aira estaba al final de la adolescencia; era obvio que ella tenía una edad más cercana al príncipe que yo. Sin mencionar que poseía un cabello castaño y esponjoso, una piel perfecta, mejillas sonrosadas, ojos de cierva y una cierta dulzura que te hacía querer protegerla.

Mientras que yo, que acababa de salir de múltiples rondas de horas extras nocturnas, tenía el cabello recogido en una cola de caballo alborotada, piel poco saludable, lentes gruesos y ojeras permanentes debajo de mis ojos. Comparada con Aira, me veía ridícula.

Entonces, ya saben, no podría decir que no entendía por qué el príncipe sólo tenía ojos para Aira. ¡Pero aun así era bastante grosero de su parte convocar a alguien sin su permiso y luego ignorar por completo su existencia!

Por otro lado, las otras personas en la habitación estaban igual de desconcertadas por la forma tan casual en la que el príncipe me había rechazado. Se alarmaron aún más cuando se dieron cuenta de que iba a ser abandonada. No tenían idea de qué hacer conmigo.

En realidad, yo estaba aún más desconcertada, pero no tenía sentido quedarme allí sentada. Entonces, le sonreí a uno de los tipos con túnica, lo agarré por el cuello y comencé a interrogarlo.

—Tengo algunas preguntas, si no te importa.

— ¿Qu-Qué le gustaría saber? —Carraspeó.

Como era más alta que él, su mueca cautelosa y su mirada de pánico me hicieron sentir como si realmente lo estuviera intimidando. Normalmente, me habría sentido mal, pero teniendo en cuenta la situación, no podía gastar tiempo preocupándome por la vergüenza.

— ¿Dónde estamos? —Le pregunté.

—Este es el palacio real del reino de Salutania.

— ¿El reino de Salutania? —Nunca había oído hablar de un lugar así. Dada la cantidad de naciones existentes, pero puede que  de mi educación, pero una parte de mí sabía que tales racionalizaciones eran solo intentos de escapar de mi nueva realidad desconcertante. —Ya veo. Entonces, ¿por qué estoy aquí?

—Bueno… Um… —El tipo de la túnica vaciló, pero una mirada severa de mi parte le extrajo una respuesta apresurada. — ¡La trajimos usando el ritual de invocación de la Santa!

— ¿El ritual de invocación de la qué?

Fue entonces cuando me hablaron de este ritual de invocación de la Santa que había descrito anteriormente.

—Entonces… este es un mundo diferente… del que provengo, —murmuré.

—Sí, creo que probablemente ese sea el caso…

Cosas como miasmas y monstruos no existían en el mundo al que pertenecía. Aunque, ¿quizás en realidad estábamos en mi mundo y simplemente era que desconocía de su existencia? Una pequeña parte de mí esperaba que fuera eso. Pero el tipo de la túnica rápidamente disipó esas esperanzas; hablaba de estos horrores como si fueran un hecho común e ineludible de la realidad aquí en el reino de Salutania.

No importaba cuánto me negara a aceptarlo, definitivamente había sido transportada a otro mundo.

—Bueno, —inspiré y exhale. —Entiendo que fui traída aquí por este ritual de invocación de la Santa, pero ¿cómo regreso a mi mundo?

Mi pensamiento era, si la Santa aparecía para equilibrar la densidad del miasma, tal vez una vez que todo volviera a la normalidad, esta ya no sería necesaria. Así que podría irme a casa.

Pero con una voz baja y arrepentida, el hombre con túnica simplemente dijo:

—No puede.

Con eso, mis esperanzas se extinguieron.

Explicó que esta era la segunda vez que la Santa había sido convocada desde otro mundo y que la anterior vivió el resto de sus días en el reino. Hasta el momento, nadie conocía la forma de devolver a la Santa al mundo del que provino.

Nunca podría volver a casa. Ese hecho me impactó profundamente. Como si buscara una distracción, mi mente se centró en el comportamiento absolutamente grosero del príncipe pelirrojo. Decidí en ese momento que ya sabía todo lo que necesitaba sobre este asunto de invocación de santas, monstruos y miasmas y, que me largaría de este reino.

Primero, saldría de esta habitación, luego del palacio, de la capital e iría a cualquier reino vecino a este.

Pensando en ello, me doy cuenta de que este plan era bastante descabellado, pero en ese momento, no podía soportar estar con estas personas ni un segundo más. Solté al hombre de la túnica y salí de la habitación. Todos, desde los tipos vestidos con túnicas hasta los caballeros, vinieron persiguiéndome alterados.

— ¡Santa! ¿A dónde va?

—Me largo.

— ¡No debe! ¡Por favor espere!

Por alguna razón, pensé que sería capaz de encontrar la salida, pero rápidamente me di cuenta de que estaba en un verdadero palacio. Los pasillos parecían interminables y no tenía ni idea de qué camino tomar. Estaba bastante alterada llegado este punto, así que seguí andando por los pasillos, sin importar a dónde llevaran. Eventualmente, sin embargo, un caballero me alcanzó y bloqueó mi camino.

Lo fulminé con la mirada, estaba molesta porque trataran de detenerme. El caballero hizo una mueca de la misma manera que lo hizo el hombre de la túnica cuando lo amenacé.

—Por favor, espere un momento, —dijo.

—Estoy bastante segura de que ya esperé bastante en esa habitación, especialmente si toman en cuenta el tiempo que desperdicié hablando con uno de los chicos con túnica.

—Me doy cuenta de eso, pero por favor. Sólo un poco más.

El caballero estaba agachado y usaba su enorme cuerpo como una pared, como si intentara mantenerme en el palacio sin importar lo que le costara. Por alguna razón, su desesperación hizo que me calmara un poco. Asentí de mala gana. El caballero se mostró una expresión de alivio.

—Por aquí, por favor. —Para mi disgusto, me llevó de regreso a las profundidades del palacio. Luego me dejó en una habitación en algún lugar de ese laberinto, no sin antes decirme, —alguien estará con usted en breve.

Una vez que se fue, entró una sirvienta, empujando un carrito con un juego de té. A pesar de mis recelos, el té caliente que me sirvió calmó mi irritación. Por un lado, estaba absolutamente delicioso, como suponía que cabría esperar de un lugar como este. Con mi cabeza ya más despejada, intenté una vez más procesar todo lo que había pasado.

Desafortunadamente, no pude concentrarme del todo. Después de que la sirvienta me sirviera el té, no me dirigió ni una sola palabra; simplemente se paró cerca de la pared, aunque parecía que estaba lista para atender mis necesidades. Tal vez asumió que me estaba haciendo un favor al dejarme tranquila con mis pensamientos. Sin embargo, sin nada que hacer más que darle al coco, terminé sintiéndome tremendamente incómoda.

Así pasó una hora. En Japón, dejar a un cliente enojado desatendido durante una hora entera definitivamente conduciría a un despido.

Justo cuando comenzaba a echar humo por la cabeza, alguien finalmente llamó a la puerta.

—Adelante, —respondí.

Después de recibir mi permiso, entró el hombre de cabello azul que lucía como un oficial que había visto con el príncipe.

Si bien el té era delicioso y estaba agradecida de haber tenido tiempo para ordenar mis pensamientos, la espera de una hora me había sacado de quicio. Entonces, por supuesto, terminé fulminándolo con la mirada sin pensármelo dos veces.

El tipo se estremeció por la sorpresa y se secó el sudor de la frente, pero de todos modos se dedicó a contarme aún más sobre el reino y las circunstancias en las que me encontraba.

Según el hombre de cabello azul, la capital estaba rodeada de praderas por las que los monstruos campaban a sus anchas. Además, tomaba no menos de una semana en carruaje llegar al reino vecino y había muchas posibilidades de ser asaltado por bandidos en el camino. Para alguien como yo, quien no sabía nada de este mundo, sería como intentar pasar un videojuego increíblemente difícil.

Dado todo eso, de repente me sentía agradecida por el caballero que me impidió irme.

—Escuché que expresó el deseo de marcharse, pero pensándolo de manera realista, no puede vivir fuera del palacio real.

Después de todo lo descrito por este pusilánime funcionario, me vi obligada a estar de acuerdo.

Aunque estaba bastante segura de que podría encontrar la manera de ganarme la vida en la capital real, dudaba que alguna vez recuperara la misma sensación de seguridad que tenía en el Japón moderno. Como mínimo, mientras estuviera en el reino, necesitaba mantener la guardia alta, como cuando viajaba al extranjero.

Si me voy a quedar atrapada en este mundo, supongo que viviré en el palacio real por ahora. Primero me orientaré aquí y luego, cuando esté lista, ¡me iré! Pensé mientras cedía. Seguiría el consejo de este funcionario y viviría en el palacio. Por ahora.

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