Hetero, La Dama Retornada y el Emperador Dragón

1°Arco Capítulo 15

Cuando estaba a punto de pasar de los recetarios de postres a los recetarios de pan, la puerta se abrió silenciosamente.

Puede que este fuera el castillo del marqués Beil, pero esta era la habitación donde descansaba el emperador.

Hadhiz miró a los visitantes con frialdad.

— ¿Quién les dio permiso para entrar?

—Le pido perdón, pero esta es una emergencia. El puerto naval ha sido tomado.

El marqués Beil había entrado acompañado de algunos de sus vasallos.

Se mantenía firme y con las manos cruzadas a la espalda. Un hábito que aparentemente conservaba desde su servicio militar.

—Nos llegaron informes desde Kratos de que el ataque fue organizado por la niña que trajo con usted. Desde entonces, el puerto naval ha sido capturado y atrincherado. Además, los asaltantes han tomado como rehén a mi hija, Sphere.

Aunque se trataba de su propia hija, su tono era casual.

Hadhiz sólo levantó una ceja y preguntó:

— ¿Qué pasó con la división norte que custodiaba el puerto naval?

—Fueron inútiles. En cualquier caso, el hecho es que el puerto naval ha caído en manos del enemigo. Enviaré a mi ejército privado. Aquí está en juego la vida de mi hija, espero que no tenga ninguna queja.

— ¿Qué piensa hacer con mi esposa?

El marqués Beil arqueó las cejas.

— ¿Su esposa? Ella no es más que una espía, debería abrir los ojos de una vez. Esta es también nuestra oportunidad para desterrar a esa inútil división norte. Originalmente, fueron estacionados debido al compromiso de Su Majestad con mi hija; como tal, esto sucedió por el error de Su Majestad.

Las comisuras de los labios del marqués Beil se elevaron casi imperceptiblemente.

¿Ese es su objetivo? Qué idiotez.

El marqués Beil era una persona muy orgullosa. A pesar de la existencia de su ejército privado, de la cual se jactaba que era de élite, tenía que mantener y proveer a la división norte.

En lugar de acercarse a la hija de su esposa favorita, Hadhiz se había hecho amigo de Sphere, la hija de su ex esposa.

Quizás su orgullo había sido dañado porque las cosas no salían como él quería.

Hadhiz cerró el libro en su regazo.

—Entiendo. Dejaré que se encargue de esos bandidos que ocupan el puerto naval.

—Eso es lo que esperaba escuchar.

—Sin embargo, si se demuestra que mi esposa es inocente, lo haré pagar por ello.

El marqués Beil soltó una risa sardónica.

—Eso es ridículo. Su Majestad debería ordenar sus prioridades y preocuparse por sí mismo. ¿Qué sucederá si mi hija muere a causa del error de Su Majestad?

Parecía que planeaba usar a su propia hija como una herramienta para mancillar al emperador.

Hadhiz miraba asombrado la espalda del marqués, mientras este se iba triunfante.

—Viendo su actuar, una política del miedo parece ser el enfoque más racional.

—No estoy en desacuerdo contigo, pero ¿qué crees que pensará la pequeña dama? Cuando nos atacaron en el barco, no mató a ninguno de los asaltantes, sólo los tiró al mar.

Hadhiz se dio cuenta de que Rave se había materializado.

—Ya veo… ¿¡Es esta una de las dificultades que atraviesan las parejas casadas…!? ¡Entonces definitivamente debería ejecutar una política del miedo…!

— ¿Qué planeas hacer en esta situación? ¿No irás a salvar a la pequeña dama?

—Quiero hacerlo, pero me hizo prometerle que se lo dejaría a ella… Y, ¿no es mejor que me mantenga alejado? Tengo miedo de que mis problemas del corazón empeoren…

Aunque lo decía en serio, Rave sólo lo miraba con desprecio.

—Me he estado preguntando esto desde hace un tiempo, pero… ¿me habré equivocado en tu crianza?

—Eso es imposible. Crecí muy bien.

—Entonces respóndeme esto, ¿qué piensas de la pequeña dama? ¿Te parece lindo o genial…?

¿Qué pienso de ella…? No sé, puede que resulte ser peligrosa para mí.

Rave mostró una expresión extraña ante la falta de palabras de Hadhiz.

—Después de todo, no me la puedo sacar de la cabeza. No importa lo que haga, siempre me pongo ansioso al pensar en ella. Mi corazón se desboca cuando la tengo cerca. Ya que es mi novia, quiero conocerla más y estar a su lado. Pero sólo pensar en ella hace que me duela el corazón… ¡Probablemente sea porque tiene mucha magia! Es posible que eso me esté afectando mucho más de lo que pensaba; estoy seguro, ¡he adquirido una nueva enfermedad!

—Sí. Yo también me pregunto si estás enfermo.

— ¡Justo como pensaba! Si no me curo rápidamente, ¡no podré hornearle pasteles! Me hace tan feliz ser capaz de verla mientras se los come como si fueran lo más delicioso del mundo… ¡Es tan linda!

—Esto es imposible incluso para un Dios como yo…

Preguntándose por qué Rave había murmurado eso, Hadhiz reanudó su explicación.

—Pero es absolutamente necesario que se mantenga a salvo. Rave, ¿podrías ir y ver como se encuentra? Si es necesario que me movilice, lo haré.

— ¿Eso es todo? ¿Nada más?

—Nada más, creo. De todos modos, el marqués Beil no es más que un peón que puede ser fácilmente descartado. Incluso si lo dejo en paz, eventualmente se destruirá a sí mismo. Tiene razón en que esta es nuestra oportunidad de acabar con la división norte. Planeo hacer que quede bajo mi control directo. También desarrollaré un plan de reconstrucción de la ciudad naval.

Para él, era más fácil idear un plan así que decidir qué tipo de pastel debería preparar para su esposa.

A continuación, estudiaría recetas de pan. Hadhiz se acercó a la pila de libros sobre la mesa.

—Sería bueno que quedara alguien decente, pero de no ser así, que pena.

— ¿Y la dama Sphere?

—Eres libre de ayudarla. Pero su padre, el marqués Beil, podría morir y toda su familia también. No tendrá adónde ir con sólo un futuro sombrío esperándola. ¿No sería más feliz muriendo ahora?

— ¿Por qué no la conviertes en tu concubina? Tienes una novia que lleva mi bendición y la diosa ya no puede venir al imperio Rave. No es necesario ser tan severo sólo porque tiene más de catorce años.

—No es que no la quiera, pero ¿y si la Diosa la mata o la manipula? ¿Y si Sphere es llevada a juicio? ¿No se enfrentaría a ser desechada no sólo por su padre sino que también por mí?

Hadhiz parecía mostrar poca o ninguna consideración hacia la mujer que siempre estaba pensando en él.

Sin embargo, Rave tenía un pequeño indicio de que, en lo profundo del corazón de Hadhiz, eso no era realmente verdad.

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