Hetero, La Dama Retornada y el Emperador Dragón

1°Arco Capítulo 13

—Por eso dije que eres mi preferencia ideal.

— ¿De verdad? Ya veo…

— ¡De esta manera, podemos permanecer juntos por unos dos o tres años más sin preocuparnos por nada!

Hadhiz dijo eso con una sonrisa. Cuando Gilles miró a Rave, este se dio la vuelta. No parecían querer divulgar el significado tras sus palabras.

No parece que estén mintiendo. Pero tampoco están siendo completamente honestos. Como pensaba, debe haber un prerrequisito para la maldición y podría estar relacionado con por qué la novia tiene que tener menos de catorce años…

Aunque también podría ser que ella se quisiera engañar pensando eso. No había tiempo para seguir pensando, Gilles cambió el tema.

—Ahora entiendo que Su Majestad tiene muchos enemigos. ¿Cómo piensa lidiar con ellos?

—Antes de que las chispas se conviertan en algo más grande, puedo aplastarlos completamente, sin embargo, no quiero pelear indiscriminadamente. Mientras no interfieran conmigo, no alzaré la mano.

Gilles respiró hondo tratando de relajarse.

Los principios de Hadhiz eran casi los mismos que los de Gilles.

—En primer lugar, necesitamos recopilar información para condenar al marqués de Beil.

Hadhiz parpadeó repetidas veces al ver que Gilles se levantaba repentinamente.

—Su Majestad no está completamente recuperado, así que por favor descanse en el castillo. De esa manera, el enemigo no sospechará nada, lo que nos facilitará las cosas. Yo me encargaré del resto.

— ¿Encargarte del resto? ¿Tú sola? ¿Cómo?

—En realidad soy buena en el reconocimiento. Ya había pensado que algo como esto podría suceder, así que…

Gilles arrancó las tablas del suelo y sacó un atuendo de chico que había escondido allí, unos tirantes y un pequeño sombrero. Rave estaba asombrado.

—Oye, oye, ¿de dónde sacaste esa ropa?

Gilles señaló el respiradero cerca del techo.

—La primera noche me escapé y los tomé prestados de una catedral cerca del puerto naval. Me siento un poco culpable por esto, sin embargo, parece que eran una donación en lugar de las pertenencias de alguien…

—Ah, eso se debe a que a menudo ayudan a los niños… Espera, ¿buena en el reconocimiento? ¡¿La pequeña dama no es demasiado formidable?!

—Como era de noche, pensé que sería un momento ideal para reunir más información sobre mi entorno. Debido a que me mantuve quieta y callada todo el tiempo que estuve detenida, creo que los guardias se volvieron descuidados. Aparte de eso, para ser honesta, la seguridad del puerto naval es demasiado laxa. Por casualidad, ¿acaso el tercer hijo de ese noble fue arrojado aquí a un servicio obligatorio en lugar de obtener un puesto honorable verdadero?

Hadhiz asintió con admiración ante la pregunta de Gilles.

—Es justo como dices. El puerto naval es donde se encuentra la división norteña, pero sigue siendo el territorio del marqués de Beil. Es un frente conjunto contra Kratos, pero el statu quo permanece en una tregua. Amplificar la defensa sólo sería contraproducente.

—Entonces, no atraerá demasiada atención si escapo de aquí. También existe la posibilidad de que actúen como si nada hubiera pasado para borrar la evidencia del error. El que sea una niña también funciona a nuestro favor. Por favor, déjemelo todo a mí.

Hadhiz frunció el ceño.

—Ya me has demostrado tu fuerza, sin embargo, sigue siendo peligroso. Si algo te llegara a…

—Usted se encuentra en un peor estado que yo, Su Majestad. Si es cierto que el marqués de Beil está planeando una rebelión, es probable que el enemigo te acorrale en poco tiempo. Además, no me menosprecie… Soy su esposa.

Gilles miró a Hadhiz, llena de coraje.

—Al ver a su esposo en una situación desesperada, ¿cómo podría yo, la esposa, no hacer…? ¡¿Su Majestad?!

Gilles corrió hacia Hadhiz, quien de repente se apretó el pecho y comenzó a tambalearse.

— ¿Qué sucedió? ¿Su salud empeoró repentinamente?

—Parece que sí. Las palpitaciones de mi corazón son tan intensas. Mi respiración…

—Entonces debería darse prisa y descansar un poco. Desearía poder acompañarlo a casa…

—Es-Estoy bien. Puedo regresar por mi cuenta… En un momento como este, hay algo que me gustaría decirte…

Hadhiz repentinamente envolvió las manos de Gilles con las suyas. Su ceño fruncido hacia parecer como si estuviera sufriendo mientras hablaba.

—Con como soy ahora, ¡¡quisiera hacer tantos pasteles y panes como desees…!!

— ¿¡De verdad!? Entonces, antes que nada, ¡¡por favor recupere la salud lo antes posible…!!

A cambio, Gilles agarró las manos de Hadhiz y lo miró directamente a los ojos. Rave, quien observaba toda esta escena, sólo entrecerró los ojos.

—De alguna manera, siento que… Bueno, ahora que la conversación importante se acabó, Hadhiz, deberías apresurarte en regresar. No tienes muchas opciones en esto. Si eres descuidado, terminarás postrado en cama otra vez. ¿Puedes teletransportarte?

—Ta-Tal vez…

Hadhiz se puso de pie nerviosamente.

Pero por alguna razón… ya no parecía patético ni tan extraño…

No puedo evitarlo… Gilles sentía como si estuviera mirando a su hermano menor o a un niño. No puedo dejarlo solo, pensó. Puede que sintiera simpatía por Hadhiz al haber escuchado la historia sobre su infancia, aún más cuando recordaba lo que sucedería en el futuro.

Sí, eso es cierto. Puede que sea nueve años mayor que yo, pero en realidad, si se cuenta la edad de mi alma, nuestra diferencia de edad es de sólo tres años. Por eso, obviaré este problema…

Se sintió algo aliviada. Entonces, Gilles despidió a Hadhiz con una sonrisa.

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