Soñemos Juntas, Yuri

Capítulo 11

En su próximo sonambulismo, uno solitario, se encontraron con un solo Suiju.

La próxima vez después de eso, también hubo sólo uno.

La próxima vez después de eso, hubo dos.

Luego volvió a ser sólo uno, luego dos… Estaban presenciando un comportamiento irregular de los Suiju una de cada tres veces.

Al mismo tiempo, su tasa de éxito de caza de Suiju cayó. Se hizo más común que fueran tomadas por sorpresa y tener que retirarse, incluso cuando sólo había uno con el cual lidiar.

~❀❀❀~

Caminé por un largo pasillo de la posada. Al sentir bullicio al final del pasillo, sentí la necesidad de apurarme.

Llegaba tarde a la fiesta.

Había una línea interminable de puertas corredizas en el lado derecho del pasillo y un jardín al otro lado de las puertas de vidrio a la izquierda. El jardín estaba lleno de cocodrilos, así que no tenía intención de salir.

El final del pasillo también tenía una puerta de panel deslizante y muchos pares de zapatos arrojados frente a ella. Abrí la puerta corrediza, sin aliento. Dentro había una sala de tatami con un techo alto y una fila de mesas bajas de comedor, que se extendían tan lejos en la distancia que apenas podía ver dónde terminaban.

Empujé un carrito a la habitación, acercándome a una de las mesas. Kaede estaba vendiendo un doujinshi en esta.

—Perdón por hacerte esperar, —le dije.

—No, todo está bien. Bueno, ¿quieres comenzar?

Me senté, arrodillada formalmente, al lado de Kaede y comenzamos a prepararnos para el evento de hoy. El doujinshi que Kaede había dibujado estaba sobre la mesa. El título era Animal Sasamishi. Sasamishi aparentemente significaba que, en una escala de cinco niveles, se trataba de un drama de nivel cuatro.

—Parece prometedor.

— ¿Verdad? —Dijo Kaede con orgullo y el evento dio comienzo.

Pronto, Hitsuji, Midori y Ran llegaron como clientas y las cinco nos estábamos juntas en la mesa del comedor. Ran cogió un Animal Sasamishi.

— ¿Puedo mirar?

—Seguro. Adelante.

Con el permiso de Kaede, Ran abrió el libro y todas lo miramos. Era un manga sobre Kaede y Midori convirtiéndose en amantes y coqueteando entre sí.

Midori parecía avergonzada.

—Entonces esto es lo que has estado dibujando… —Dijo ella.

—Sí, más o menos. Lo siento. Tenía la intención de mantenerlo en secreto de todas, especialmente de Midori, pero… ¿Eh?

La sonrisa perfecta de Kaede vaciló gradualmente, la confusión se extendió por su rostro.

—Espera. Espera. No. No quise decir eso…

— ¿Kaede?

— ¡No, no, nonononono, es mentira! ¡No me mires, me quiero morir!

Kaede había estado en forma humana en esta rara ocasión, pero su cuerpo ahora se hinchó, convirtiéndose en una bestia negra. La mesa, la sala, la posada, todo fue destruido por su transformación. Las llamas que salían del gran hocico de Kaede nos envolvieron completamente y…

~❀❀❀~

— ¡Ahhhhh! —El grito de Kaede las hizo volver a la tierra de la vigilia en un instante.

Sentada de golpe en la cama, Kaede se puso rígida mientras las otras cuatro la miraban. Era como un ciervo bajo las linternas.

—N-No es así. —Pareciendo arrinconada, Kaede sacudió la cabeza. Ran, un poco desconcertada, intentó hablar con ella.

—No necesitas entrar en pánico… Eres como Konparu y Hokage, fue sólo un sueño, ¿verdad?

La incapacidad de Kaede para responder de inmediato decía mucho. Antes de que pudieran pronunciar algunas palabras para hacerla sentir menos incómoda, Kaede saltó de la cama y salió corriendo sin siquiera arreglarse la ropa.

— ¡Ah! ¡Espera! —Midori se apresuró a seguirla.

A las cuatro les llevó una hora y media, trabajando juntas, sacar a Kaede del baño en el que se había encerrado a llorar.

—Lo digo en serio. Sinceramente, nunca dibujé nada de eso.

—Lo sé. Está bien. No llores, ¿de acuerdo?

Sentada junto a una Kaede sollozante, Midori le hablaba en gentiles susurros. Ran, Hitsuji y Saya también le hablaban, a veces acariciando su espalda o cabeza, todas acurrucadas cerca de ella.

Finalmente, cuando Kaede se calmó, Saya abrió la boca vacilante.

—No estamos perdiendo el control de los sueños, ¿verdad? —Todas levantaron la cabeza cuando dijo eso. —Alguien me lo dijo antes, ¿verdad? Los sonámbulos pueden luchar contra los Suiju porque pueden controlar los sueños. Pero hoy, no sólo no encontramos al Suiju, ni siquiera nos dimos cuenta de que estábamos soñando.

Ran lo pensó mientras respondía.

—No es inusual que una de nuestras miembros no logre mantenerse lúcida, pero normalmente las otras la ayudan. Incluso Midori falló hoy, ¿verdad?

—Eso no es bueno. Normalmente, puedo mantenerme lúcida el cien por ciento del tiempo. Es por eso que entro como Fabricante de Camas para apoyarlas. ¿Cuándo fue la última vez que sucedió esto…?

— ¿Konparu? ¿Notaste que era un sueño? —Preguntó Saya. Hitsuji frunció el ceño.

—Se sintió un poco raro…

— ¿Raro?

—Quiero decir, mirando su contenido, esta fue una pesadilla de Kaede, ¿verdad?

—E-Era… mía, creo. —Kaede asintió, todavía temblando.

—Lo supuse. En todo el tiempo que las cinco hemos estado durmiendo juntas, no creo que alguna vez nos quedáramos atrapadas en el sueño de alguien.

—Normalmente, si estamos en el sueño de otra persona, lo notamos, —Saya estuvo de acuerdo. —Cuando los motivos del sueño no vienen de tu interior, sientes que algo anda mal.

—Pero no me sentí mal esta vez. ¿Qué significa eso?

— ¿Podría haber sido el mismo sueño? —Las palabras de Saya hicieron que los ojos de Hitsuji se abrieran de par en par.

Pareciendo dubitativa, Ran preguntó:

— ¿Qué quieres decir con el mismo, Hokage?

—Oh, básicamente, me preguntaba si era posible que todas estuviéramos soñando lo mismo.

—Todas… —Repitió Ran.

—Sabes, solemos notar cuando estamos en el sueño de otra persona, pero ni siquiera ustedes, que tienen mucha más experiencia que yo, pensaron que fuera un sueño. Eso significa que, si bien terminó como la pesadilla de Tokishima, podemos considerarlo como un gran sueño colectivo de todas nosotras.

—He estado en un buen número de sonambulismos hasta ahora, pero ni una sola vez había sucedido algo así, —intervino Midori vacilante.

—Bueno, no sé sobre eso, pero recientemente, los Suiju han estado actuando de forma extraña, ¿no? Esta vez ni siquiera lo vimos, por lo que puede que hiciera algo contra nosotras.

—Entonces, ¿estás diciendo que fue un ataque del Suiju? —Hitsuji ladeó la cabeza hacia un lado ante lo que Saya había dicho. — ¿Es eso posible? Esos tipos nunca aparentaron ser tan inteligentes.

—No antes de ahora, no.

—Necesitamos verificarlo. Si algo así volviera a suceder…

Ran miró el reloj.

—Tendremos que esperar hasta la próxima vez para verificarlo. Se está haciendo tarde, así que terminemos aquí por hoy.

Las cinco abandonaban el almacén y regresaban a casa bastante pasada la puesta del sol.

—No creo que pueda dormir hoy.

Saya escuchó a Kaede murmurar esas palabras mientras se iba. Se detuvo involuntariamente, sintiéndose triste mientras veía a Kaede alejarse.

~❀❀❀~

Cuando me desperté tarde en la noche y fui al baño, había luz saliendo de la sala de estar. Asomé la cabeza, pensando que papá podría estar levantado, pero aunque la televisión estaba encendida, la habitación estaba vacía. La pantalla mostraba estática. Escuché que así es como se veían los viejos televisores analógicos. La cortina se balanceaba con el viento y me di cuenta de que la ventana estaba abierta. Mirando hacia afuera, había un oso en el jardín.

¡Oh no! Me alejé rápidamente de la ventana, pero lo lamenté enseguida. La había cagado. Necesitaba cerrar la ventana o el oso entraría.

Como lo pensaba, el resoplido del oso se acercaba y este terminó entrando en la casa. Mi corazón latía con fuerza mientras me dirigía a las escaleras. Caminé de puntillas en el segundo piso. El oso estaba pisando fuerte en el primer piso mientras me buscaba. Era sólo cuestión de tiempo antes de que llegara hasta aquí.

Al regresar a nuestra habitación, sacudí a mi hermanita Midori para que despertara.

— ¿Qué pasa, hermana Saya?

—Shh. Hay un oso en la casa. Tenemos que correr.

— ¿Eh? ¿Qué hay de mamá y papá?

—No lo sé. Quizás se los comieron.

—Nooo, tengo miedo. —Midori comenzó a llorar y se enterró debajo de las mantas. Podía escuchar los pasos de un oso en las escaleras. Midori no iba a salir, así que decidí que tendría que irme sola.

Al abrir la ventana y salir, comencé a caminar a través del hierro corrugado inclinado del techo. Detrás de mí, sentí que el oso entraba en la habitación. Estaba preocupada por Midori, a quien había dejado atrás. Si se quedaba debajo de las sábanas, creía que estaría bien, pero si no podía resistirse a salir…

Seguí a través del techo. Quería correr, pero mis piernas temblaban y no tenían fuerza. Salté al suelo frente a la entrada y apresuré mis piernas para tratar desesperadamente de alejarme de la casa. Subí el camino de la colina a través del oscuro bosque de pinos con todo lo que tenía. Podía sentir al oso acercándose a mí por detrás. ¿Era esa cosa grande, negra y aterradora realmente un oso?

Incapaz de darme la vuelta y mirar, estaba forzándome para seguir adelante cuando alguien se inclinó sobre mí por detrás.

—Hermana, ¿por qué me dejaste? —La cosa con la voz de Midori me susurró al oído.

~❀❀❀~

Saya se despertó empapada en sudor; se levantó quitándose la manta de encima. Su corazón latía tan fuerte que parecía que iba a estallar y le tomó un tiempo recuperar el aliento.

En la oscuridad, podía distinguir las siluetas de sus compañeras, cada una acostada en el futón, durmiendo a su manera. Habían puesto esterillas de tatami en el dormitorio y extendido un mar de futones sobre estas. Los futones tenían una gran mosquitera colgada a su alrededor, creando una brecha entre estos y la oscuridad circundante.

El área estaba llena con el aroma de los inciensos anti mosquitos. La lámpara de la mesilla de noche encima del tatami tenía la forma de una linterna de papel. La pálida luz que se filtraba a través del papel de arroz creaba ondas verdes claras en la mosquitera mientras se balanceaba suavemente en el viento creado por el aire acondicionado.

No podía dejar de pensar en el sueño que acababa de tener. Incapaz de volverse lúcida, habían jugado con ella nuevamente. ¿Era ese su propio sueño? O…

Moviendo la cabeza, miró hacia Midori. Esta estaba acostada con la cara vuelta en la dirección opuesta. No se movía en absoluto, por lo que Saya se preocupó e intentó mirarla al rostro.

Cuando lo hizo, algo se movió fuera de la mosquitera.

Vio algo que parecía una entidad compuesta marcos de ventanas al otro lado de la luz de la lámpara, caminando lentamente por el almacén. Lo que apareció en el tatami era…

Un suiju.

¿Seguía en la tierra de los sueños? Saya bajó la mirada hacia sus propias manos, tirando de su dedo. En un sueño, se estiraría sin resistencia, pero ahora no se movía.

Definitivamente era la tierra de la vigilia.

Frente a los ojos de Saya, antes de que su mente pudiera analizar la situación, el Suiju se deslizó dentro de la mosquitera. Era semitransparente y no parecía tener forma definida, pero el humo de los inciensos anti mosquitos marcaba su contorno.

El Suiju dobló sus piernas, acercándose al cuerpo de Midori como para olerla.

Eso fue el detonante. Saya finalmente fue liberada de su parálisis del sueño.

— ¡Sakaimori! ¡Despierta! —Prácticamente saltó hacia Midori, sacudiendo su hombro con una mano.

— ¡¿Eh?! ¡¿Que?! ¡¿Qué?! —Midori dejó escapar gritos agudos cuando se despertó; Al mismo tiempo, el Suiju inclinado sobre ella se disipó como la niebla.

Entre los gritos de Saya y Midori, las otras tres también se despertaron.

— ¿Nnngh? ¿Qué? ¿Qué pasa? —Hitsuji se sentó, frotándose los ojos.

—Eres tan ruidosa. Estábamos a punto de… ¿Eh? —La voz de Kaede vaciló con confusión. — ¿No me digas que hice algo raro otra vez…?

—No eras tú, Tokishima. Esta vez… —Ran dijo con voz ronca, luego se aclaró la garganta. Puede que tratara de despejar su mente, porque se apretó el puente de la nariz antes de abrir los ojos nuevamente. —Perdimos el control del sueño otra vez. Peor aún, ni siquiera pudimos juntarnos…

—Eso no es todo, Aizome, —Saya interrumpió a Ran. —Lo vi. Un Suiju, en la tierra de la vigilia.

Al principio no aceptaban lo dicho por Saya. Era interpretación de Ran, como la más experimentada, que existía una línea clara entre la tierra de la vigilia y la tierra de los sueños.

—Es cierto, cuando te despiertas de un largo sueño, no estas segura de si ya saliste de la tierra de los sueños o no, —dijo Ran.

—Pero últimamente han estado actuando de forma extraña, ¿no? Los Suiju trabajan juntos y no hemos podido actuar con lucidez… Si se trata de un ataque de Suiju, puede que traten de salir a la tierra de la vigilia.

— ¿Cuál sería su objetivo?

—No podría decírtelo.

—Mm… El Suiju que dices que viste, Hokage, se estaba inclinando sobre mí, ¿verdad? ¿Qué crees que estaba tratando de hacer? —Preguntó Midori, sonando preocupada.

—Mmm… Si fueran animales, podría suponer que te estaba oliendo o tratando de comerte, pero con un Suiju es difícil incluso saber qué parte es la cabeza.

Mientras Saya cavilaba, Kaede, quien había permanecido callada hasta ahora, levantó la mano vacilante.

— ¿Puedo decir algo? Sin embargo, puede que no tenga nada que ver con lo que dice Sayacchi.

—Adelante.

Cuando se le sugirió que continuara, Kaede habló vacilante.

—Sayacchi, antes dijiste algo sobre un huevo, ¿no?

Saya se enderezó sorprendida. El misterioso huevo que sabía que había criado varias veces, tanto en la tierra de la vigilia como en la tierra de los sueños. Esta era la primera vez que cualquier miembro que no fuera Saya había mencionado ese recuerdo que, por alguna razón, todas olvidaron.

— ¿Sabes cómo tu voz nos despertó repentinamente, Sayacchi? Bueno, justo antes de salir de la tierra de los sueños, siento que también lo vi. Ese huevo.

— ¿Cómo era?

—No recuerdo exactamente cómo era, pero siento que involucraba a Hitsujicchi.

Con los ojos de todas enfocados en Hitsuji, esta parpadeó atónita.

— ¿A mí?

—Sí. Pusiste las manos juntas frente a tu pecho, así, levantando las palmas de las manos y había un huevo azul pálido con motas de color crema sobre ellas.

— ¿Y…?

Kaede cerró los ojos con fuerza mientras continuaba.

—Entonces, ¿qué fue…? ¿Lo destrozaste? Oh, no, los recuerdos se desvanecen de mi mente.

— ¿Peleaste contra un Suiju? Si no recuerdo mal, cuando yo lo vi, creo que fue sacado de un Suiju derrotado.

—No recuerdo haber peleado… Aunque tal vez lo olvidé. De todos modos, sólo recuerdo que Hitsujicchi estaba parada allí, sosteniendo algo y lo que sea que fuera eso, era súper importante.

— ¿Konparu? ¿Tienes algún recuerdo de eso?

Mirando a Saya a los ojos, Hitsuji sacudió lentamente la cabeza.

—No me acuerdo. Ni en lo más mínimo.

—Desde que me convertí en sonámbula, pensé que recordaba lo que sucedía en la tierra de los sueños. De lo contrario sería un poco espeluznante, ¿sabes? —dijo Midori, su expresión ensombreciéndose.

—Entonces eso significa que no son sólo los recuerdos de la tierra de los sueños, ¿verdad? Nuestros recuerdos de la tierra de la vigilia también se han desvanecido con ellos, —dijo Hitsuji.

—Si tienes razón en que viste un Suiju después de despertarte, Hokage, podemos suponer que la tierra de los sueños está ejerciendo algún tipo de influencia en la tierra de la vigilia, —dijo Ran.

— ¿Influencia?

—Podríamos interpretarlo como un ataque.

— ¿Quieres decir que los Suiju están devolviéndonos el golpe?

— ¿Todos los recuerdos que faltan pertenecen a ese huevo?

—No lo sé. Los hemos olvidado, así que no hay forma de saberlo.

Pareciendo volver a sus sentidos, Kaede levantó la cabeza.

—Oigan, si los recuerdos en la tierra de la vigilia también desaparecen, ¿no olvidaremos esta conversación?

Mientras las otras cuatro se miraban entre sí, Saya las observaba con un sentimiento de irritante impaciencia.

Kaede tenía razón. Era verdad que las dudas y advertencias que Saya había planteado eran olvidadas durante el próximo sonambulismo. Incluso Saya misma tendía a olvidarlas. Tuvieron conversaciones como esta después de sonambulismos anteriores, pero sólo duraban poco tiempo.

—Dejemos registros. Necesitamos llegar al fondo de lo que está sucediendo.

Todas asintieron en respuesta a las palabras de Ran.

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