Hetero, La Dama Retornada y el Emperador Dragón

1°Arco Capítulo 10

Gilles sintió un rastro de magia desde el otro lado de la puerta, sin embargo, esto duró sólo un momento.

Alguien había llegado. Quizás esa persona había hecho dormir a los guardias o algo.

Gilles se tragó el último trozo de su pastel. Se escucharon pasos acercándose y alguien llamó a la puerta.

—Soy yo. Déjame entrar.

—Bien.

Gilles se levantó y vio la silueta de Hadhiz, antes de arrodillarse e inclinar la cabeza.

Ahora que no estaban en una emergencia, recordó que no podía mirar al emperador al rostro sin su permiso.

Hadhiz parecía perplejo ante el saludo de Gilles.

—No necesitas inclinar tu cabeza.

—Eso no está permitido, usted es el emperador.

— ¿Por qué te comportas así de repente…? ¿Tal vez estás enojada conmigo, mi princesa amatista?

—No, no es eso… Me alegra que su majestad se haya preocupado lo suficiente como para hacerme una visita.

También estaba el hecho de que le gustaban las niñas pequeñas, pero descartemos ese pensamiento por ahora.

—Pero somos pareja, por lo tanto, ya no necesitas preocuparte por esas cosas.

Era sólo que… no quería crear malentendidos extraños.

Hadhiz, sentado en una silla, pensó por un momento.

—Incluso si somos una pareja sólo de nombre, se debe hacer un esfuerzo para mantener dicha fachada. Más importante aún, ¿hay algún problema en que tratemos de convertirnos en una pareja real?

—N-No, no quise decir eso. Pero… por ahora, todavía es demasiado pronto para comenzar a discutir eso…

— ¿Esa es tu verdadera opinión? Estás siendo extrañamente dócil en este momento. Aunque estabas bastante alterada cuando te puse los zapatos por ti.

Gilles se atragantó, para diversión de Hadhiz.

—Entonces, ¿adiviné? Realmente estabas en pánico en ese momento…

— ¡No! Más bien, ¡desearía que se abstuviera de hacer tales cosas en el futuro…!

—Aunque parecías tan encantada cuando comiste mi pastel casero…

Gilles levantó el rostro involuntariamente.

La tez de Hadhiz se veía mejor. Su condición física debía estarse recuperando…

Sólo que, por alguna razón, el emperador, el descendiente del dios dragón Rave, tenía un pañuelo triangular alrededor de su hermoso cabello.

Gilles, con los ojos muy abiertos, comprobó la apariencia completa de Hadhiz.

Esa tela con un diseño de cuadrillé… De ninguna manera, ¿es eso un delantal? El hecho de que sus encantadoras manos estuvieran actualmente metidas en un par de guantes de cocina ya era increíble. Todos eran rojos, el color prohibido para los ciudadanos promedio del imperio Rave…

De verdad es el emperador…

No, eso no es lo importante aquí.

La VERDADERA pregunta era por qué el emperador vestía un pañuelo y un delantal mientras cargaba una bandeja con panes recién horneados…

No, ¡¿ese no es el verdadero problema?!

—No hay huecos en mi plan para una familia feliz.

—Po-Po-Por qué tiene panes… Ehh…

—Los horneé especialmente para ti. Son croissants.

Gilles recibió el croissant de su mano enguantada.

Estaba esponjoso y calentito. A sus ojos era evidente que la masa se había horneado hasta quedar crujiente. Su color dorado lo demostraba. No había forma de que lo hubiera hecho un aficionado…

Como se esperaba del descendiente del dios dragón…

Espera, una cosa no tiene nada que ver con la otra.

—Siempre trataban de envenenarme, a toda hora y en cualquier oportunidad. Era molesto tener que encontrar al culpable cada vez, por eso es que comencé a cocinar para mí.

—E-El emperador, cocina para él mismo…

—He sido emperador por menos de un año. No hay suficientes personas en el castillo. Sigo cocinando por el bien de mi propia salud.

—N-No es posible. ¿Está diciendo que todo lo que he comido hasta ahora…?

Eran comidas caceras del emperador…

Temblando, Gilles casi dejó caer el croissant.

Como si hubiera esperado esta reacción, Hadhiz sonrió gentilmente.

—Si quieres, podría preparar todas tus comidas a partir de ahora.

Antes de que lo supiera, ese demonio con un pañuelo en la cabeza ya se había arrodillado en el suelo para que sus miradas quedaran al mismo novel. Enseguida susurró.

—Se dice que el secreto de un matrimonio feliz es a través del estómago. A juzgar por tu apariencia, parece que esto es cierto. A veces, un libro vulgar puede ser útil.

Parecía que usaba libros considerablemente sesgados como referencia… Sin embargo, ciertamente estaba en lo correcto. Gilles estaba pegada a su lugar.

—Para el desayuno te cocinaré huevos benedictinos, un plato que no existe en Kratos. Básicamente son huevos y tocino entre dos panes crujientes…

—E-Ese tipo de desayuno, yo…

— ¿No te interesa? Eso es absolutamente impensable. Tu lengua ha probado mi sabor. Una vez que lo has probado, no hay vuelta atrás. Te dejaré disfrutar mi sabor tanto como quieras.

—Ta-Ta-Tales obscenas palabras, ¡por favor deje de decirlas! ¡Todavía soy una niña! ¡Ya hemos tenido esta conversación, ¿no es verdad?!

Hadhiz estaba sorprendido por la réplica de Gilles.

—Incluso si eres una niña, ¿no eres mi esposa? Como tal, no hay problema en que te seduzca. O más bien, esa es la obligación del esposo.

— ¡La edad de la esposa también importa! Usted es un adulto, ¡abra los ojos!

—Un adulto es básicamente un niño que ya creció, ¡eso es todo!

Hadhiz sonrió dulcemente y lleno de orgullo después de proclamar aquello.

—Vamos, ¿no te lo comerás? Quiero que recuerdes mi sabor, la forma de mi amor por ti. Estoy seguro, nunca más podrás negarte después de esto…

—De-Deténgase…

El delicioso croissant se acercó a su boca. A pesar de esforzarse al máximo para cerrar la boca y sacudir la cabeza, no pudo resistir la tentación.

El atrayente aroma del pan recién horneado debido a la mezcla de mantequilla y azúcar.

¡Esto es hacer trampa! ¡Usar pan recién horneado es absolutamente trampa!

¿Cómo podría rechazar ese momento de dicha absoluta que lentamente entraba en su boca con un sonido crujiente?

—Buena niña. Ahora nunca podrás dejarme. ¡Así es! ¡Nuestro matrimonio será sellado por este croissant! ¡Sí! ¡Siempre seremos conocidos como la pareja del croissant!

—No… es posible…

Después de tragar el primer bocado, Gilles dio un paso atrás y agarró el croissant.

¡No hay forma de que una pareja tan estúpida pudiera existir! ¡¿No te das cuenta de lo incorrecto que es tu comportamiento, emperador lascivo?!

El croissant fue posteriormente insertado en la boca de Hadhiz, quien cayó al suelo de inmediato.

Desde el techo, se escuchaban los ecos de la risa de Rave.

Gilles, atrapando la bandeja con panes, comió un segundo croissant mientras comenzaba a temblar.

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Fairelle: Mmm… Hadhiz, todos sabemos que ya sabes que Gilles en realidad no es una niña, pero tampoco tientes a tu suerte, cariño.

4 comentarios en “1°Arco Capítulo 10”

  1. Jajajaj, me esta encantando la historia!!
    La prota niña o no ya se comió el croissant del emperador 🤣🤣🤣
    Por lo que entendí el problema e la magia de ella es por la reencarnación
    El ve el alma de ella adulta, en el cuerpo de ella niña. Pero no sabe que es reencarnada.
    Muchas gracias por tu trabajo 💖💖💖💖

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