Soñemos Juntas, Yuri

Capítulo 6

—Los sonámbulos tenemos poderes especiales que nos permiten actuar libremente mientras dormimos, —Ran comenzó a explicar una vez que todos tenían su taza de té y pastelillos. —Cada ser humano está conectado a través de los sueños y, nosotras viajamos a través de ellos como si fueran un mismo mundo. Se podría decir que viajamos en una conciencia colectiva.

—Un inconsciente colectivo…

Saya había oído hablar de esto antes. Si recordaba correctamente, era una teoría que decía que cada persona estaba conectada en un nivel inconsciente y que por eso las leyendas de todo el mundo compartían simbologías en común.

—Las personas normales pierden su voluntad durante el sueño. Incluso cuando su nivel de conciencia aumenta, sólo se dan cuenta de su situación actual. Gobernados por recuerdos y emociones, son incapaces de recobrar el control sobre sí mismos. Sin embargo, de vez en cuando, alguien es capaz de recuperar el control mientras sueña.

— Saya, ¿nunca has tenido un sueño donde te das cuenta de que estás soñando? —Preguntó Hitsuji.

—Quizás… Sin embargo, siempre me despertaba de inmediato.

—Llegar a la conclusión de que estás soñando y mantener el estado de ensoñación no es fácil. Sin embargo, con el entrenamiento adecuado, la cantidad de tiempo que puedas permanecer en el sueño aumentará cada vez más. Esto hace que sea posible tener sueños lucidos sin límite de tiempo, —continuó Ran. —Por lo tanto, una vez que puedes actuar libremente mientras duermes, se abre un vasto mundo. Los aborígenes australianos se referían a esto como Tiempo de Sueño. Nosotras diferenciamos los dos llamando al mundo de los sueños como la tierra de los sueños y al mundo del despertar como la tierra de la vigilia.

—Puedes hacer cualquier cosa en la tierra de los sueños, —dijo Kaede Tokishima, quien se encontraba sentada con las piernas cruzadas en el sofá mientras masticaba una galleta de arroz glaseada. — ¿Sabes que en los sueños lúcidos, cuando alguien se da cuenta de que está soñando, puede controlar el sueño? Pueden volar, hacer que aparezca un personaje que les gusta, incluso transformarse. Lo que quieran. Es increíblemente divertido.

—Sin embargo, si se exceden, pude que pierdan el control y por lo tanto pierdan la lucidez, —dijo Midori Sakaimori mientras soplaba su taza de té negro para enfriarlo. —Cómo puedes hacer cualquier cosa, querrás comer pasteles y todo lo que quieras, ¿verdad? Pero replicar el sentido del gusto es bastante difícil. Yo intento hacerlo cada vez que estoy en la tierra de los sueños, pero no logro sentir textura ni sabor. Es como si estuviera comiendo pañuelos…

—Simplemente no tienes suficiente espíritu, gerente.

—Eso no es cierto. Lo doy todo, pero nada sabe bien. Es muy, muy frustrante… —Midori dirigió una mirada molesta hacia Kaede.

—No nos ponemos en peligro para atascarnos de comida. Los sonámbulos tenemos una misión que nos hemos propuesto cumplir, —dijo Ran.

— ¿Y ahí es donde entra derrotar a los suiju? —Preguntó Saya. Ran asintió con la cabeza.

—Precisamente. En la tierra de los sueños, los suiju, seres conocidos como bestias de arena, corren desenfrenados.

— ¿Bestias de arena? ¿Cómo los hombres de arena?

—Fueron llamados hombres de arena en el pasado. El hombre de arena es un hada que aparece en el folclore alemán: arroja arena a los ojos de las personas y las hace dormir…

—Suena como la bruja, Sunakake Baba, —intervino Hitsuji.

—Sin embargo, creo que Sunakake Baba simplemente te arroja arena a los ojos… Las acciones de los suiju mostraban demasiado poca inteligencia como para que se les llamara hombres de arena, por lo que en algún momento de la historia se pasó a llamarles bestias de arena.

Bestias… La que Saya había presenciado ciertamente había tomado una forma que estaba lejos de cualquier cosa que pudiera llamarse humana. Dicho eso, tampoco se parecía en nada a una bestia.

—Realmente no me importa cómo los llamen, pero ¿qué son exactamente los suiju? —preguntó.

—Son seres que arraigan sus raíces en los humanos, se alimentan de sus sueños y se extienden como el moho por la tierra de los sueños. Podrías llamarlos sueños autónomos o parásitos de la psique.

—Se alimentan de sus sueños… ¿Es eso lo que está causando mi insomnio?

—Sí. Lo más probable es que seas alérgica a los suiju. Cuando hay suiju cerca, no puedes conciliar el sueño y eso te lleva a un estado de insomnio.

—Es como si tuvieras un gato sin saber que eres alérgica. —La metáfora de Kaede hizo que Ran se molestara.

—Los gatos son mucho más lindos que los suiju, ¿sabes?

— ¿Qué? ¿Eso es lo que te molesta?

—Bueno, no es que importe… De todos modos, los humanos que están infectados por suiju se quedarán atrapados en la tierra de los sueños. Finalmente, entran en un estado en el que parecen carecer de personalidad propia y actúan como portadores, extendiendo los suiju por la tierra de la vigilia. Si no hacemos nada, muchos humanos serán infectados y comenzarán a ser devorados en la tierra de los sueños, por lo que debemos detener la infección tempranamente.

—Entonces… ¿Estás diciendo que yo también estaba a punto de convertirme en uno de esos portadores? —Preguntó Saya, pero Ran negó con la cabeza.

—Creo que tú habrías tomado un camino diferente, Hokage. Debido a su alergia a los suiju, no podías ingresar a la tierra de los sueños, por lo que el parásito suiju habría desgastado tu cuerpo y tu alma y… tarde o temprano, habrías muerto.

Para Saya, esas palabras no sonaban para nada a una exageración. De hecho, pudo aceptarlas con bastante facilidad. ¿Qué quieren decir con que nadie había muerto por no poder dormir? ¡Mentirosos! ¡Después de todo, sí hubiera muerto!

— ¿Estás bien? —Saya debe haberse puesto terriblemente pálida o algo por el estilo, porque Midori la miraba con preocupación.

—Ohh, sí… Gracias.

— ¡Es increíble que lo hayas soportado por medio año! Yo estaría muerta en tres días, —dijo Hitsuji.

—No, eso es demasiado pronto. Tendría que pasar una semana, por lo menos, —Kaede se burló de Hitsuji.

—Lo pasaste mal, Hokage, pero ahora estarás bien. ¡Los sonámbulos existimos para ayudar a personas como tú! —dijo Ran, hinchando su pecho con orgullo. —Y por eso, me gustaría volver a presentarte a todas nosotras. Nosotras cuatro somos las sonámbulas de esta ciudad. Yo, Ran Aizome, soy la líder.

Aún sentada en el sofá, Ran comenzó a señalar a cada una de las chicas y a presentarlas.

—Konparu es una Manta. Cuando se acuesta junto a alguien, puede ponerlos a dormir en poco tiempo. Es una profesional en hacer dormir a las personas.

— ¿Una profesional en hacer dormir a las personas…?

—Cuando duermo, las personas a mi alrededor también se duermen. Hubo una ocasión en que me quedé dormida en clase y cuando desperté todos los demás se encontraban inconscientes.

— ¿Qué…? ¿Por qué la profesora no los despertó?

—Porque la profesora también estaba dormida.

Por eso dormía en enfermería y en el techo, en vez de en el salón de clases. Una de las preguntas de Saya había sido respondida. En el momento en que estaba satisfecha con esa respuesta, las palabras se escaparon de su boca involuntariamente.

—Así que no soy la única a la que le da sueño cuando está con Konparu.

—Le pasa a todo el mundo. ¿Por qué?

—Eh…

Cuando le preguntaron el por qué, Saya no supo qué responder.

Me pregunto por qué dije eso. Quiero decir, me pregunto por qué pensaba que sólo sería yo…

— ¿Representa algún problema que no seas la única?

Hitsuji miró inquisitivamente a Saya.

—No es que tenga algún problema, pero… No es nada realmente.

Mientras Saya todavía estaba confundida, Ran continuó con las presentaciones.

—Tokishima es una Guerrera de las Almohadas. Es una sonámbula experta en luchar en la tierra de los sueños.

— ¿Lu-Luchar?

—Así es. Los Suiju pueden ser bastante agresivos, ¿sabes? Si bajas la guardia, te acabaran. Yo soy un poco mejor que las demás en el control de los sueños para luchar, así que te enseñaré, Sayacchi. —Kaede le dedicó una sonrisa inmaculada.

—Midori es una Fabricante de Camas. Su trabajo es suministrar las camas, ropa para dormir y todos los demás equipos relacionados. Ella trabaja detrás de escena proporcionándonos un ambiente adecuado para dormir, además de cuidarnos mientras nos encontramos en la tierra de los sueños.

—U-Um, si sientes que algo va mal mientras duermes, dímelo. Creo que podría ayudarte, —dijo Midori humildemente con una leve inclinación de cabeza.

Con las cuatro mirándola, Saya se encorvó avergonzada en el sofá.

—Em… ¿Ustedes son todas? ¿Sólo cuatro?

—Así es. Seremos cinco si te nos unes, —dijo Ran, inclinándose sobre la mesa. —Como dije ayer, tienes potencial para convertirte en una sonámbula. Alguien que ha perdido el sueño y puede entrar en la tierra de los sueños sin verse afectada por ellos. Entre los bendecidos por la noche, aquellos que han sido mordidos por un suiju, a veces una persona despierta habilidades especiales.

— ¿Qué me están pidiendo que haga…?

Cuando Saya vaciló, Kaede no dudó en hablar.

—No tienes que pensar demasiado sobre esto, este es un trabajo respetable que la gente ha estado haciendo desde siempre. Nos sumergimos en la tierra de los sueños y derrotamos a los suiju que infectan a las personas. ¡Somos heroínas!

¿Es así de simple…? Mientras Saya dudaba, Ran se levantó del sofá y continuó hablando.

—Bueno, entonces, ¿deberíamos dormirnos ahora?

— ¿Eh?

—Lo que sea que decidas al final, Hokage, primero tenemos que eliminar al suiju que te ha infectado.

—No, entiendo eso, pero ¿qué quieres decir con dormirnos…?

— ¿No te lo dije? Al dormir juntos, los sonámbulos pueden compartir sus sueños. Ya lo has experimentado, ¿verdad?

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Fairelle: Ahora se viene lo verdaderamente emocionante uwu

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