Soñemos Juntas, Yuri

Capítulo 3

Cuando Saya abrió la puerta, la doctora de la escuela levantó la vista del sándwich que estaba comiendo.

—Oh, Hokage.

—Buenos días.

Después de hacer una leve reverencia, los ojos de Saya recorrieron la habitación. La cortina que rodeaba la cama estaba recogida, así que nadie dormía allí hoy.

La doctora miró fijamente el rostro de Saya, su expresión se ensombreció.

—Parece que lo estás pasando mal. ¿Aún no puedes dormir?

—Ajá…

Habían pasado dos días desde aquel evento; Saya volvía a sufrir de insomnio.

Morfeo la había visitado por un momento fugaz, pero por más que lo intentara, era incapaz de replicar dicha experiencia. Finalmente, los aletargados días comenzaron una vez más. Después de haber sido despojada del sueño reparador una vez más cuando este había estado justo ante sus ojos, la irritación de Saya ya estaba en su punto máximo.

La doctora de la escuela miró el reloj.

— ¿Quieres descansar aquí hasta la tarde?

—Oh, no. Tengo algo que preguntarle, —dijo Saya con cierta vacilación.

—La última vez que estuve aquí, entró una chica que no conozco. Tenía el cabello largo y esponjoso y, probablemente era más baja que yo…

Saya hizo vagos gestos con ambas manos mientras la describía, luego bajó las manos.

—Sin embargo, eso es todo lo que sé, —concluyó débilmente. La doctora tenía una mirada sospechosa en su rostro.

— ¿Pequeña y esponjosa? ¿Algo más?

Aparte de eso… Era suave y olía como el sol, pero Saya obviamente dudaba en decir eso.

—Fue solo por un momento, así que… No sé.

—Entonces, ¿por qué preguntas por esa chica?

—De repente cayó en la cama conmigo y comenzó a dormir. Quería preguntarle si tenía alguna idea de quién podría ser, pero… Ahora que lo pienso, no podría saberlo sólo con eso, ¿verdad? Lo siento.

Saya se giró para irse, pero la doctora la llamó.

— ¿Podría ser Konparu, tal vez?

— ¿Konparu? —Cuando Saya se volteó, la doctora asintió.

—Si es así, es inusual que ella haya venido a la enfermería. Creo que es de segundo año, como tú, pero en cierto modo es tu polo opuesto.

— ¿Mi polo opuesto…?

—Konparu se queda dormida en cualquier lugar.

En cualquier lugar. En la sala durante las clases, en el patio durante el almuerzo y en la biblioteca después de la escuela.

Esta Konparu no necesitaba ir expresamente a la enfermería para dormir. Aparentemente la habían visto durmiendo por toda la escuela.

Que envidiable.

Cuando Saya salió de la enfermería, vagó sin rumbo por la escuela. Cuando se dio cuenta, habían pasado más de diez minutos desde que habían comenzado las clases de la tarde.

Mientras caminaba por los vacíos pasillos, podía escuchar voces provenientes de las clases en cada una de las habitaciones por las que pasaba. Las ventanas estaban esmeriladas, por lo que no podía ver bien el interior. Sólo podía ver vagas sombras y escuchar voces amortiguadas. Desde el otro lado de las paredes llegaban las ruidosas voces del grupo de chicas que estaban tomando las clases: se sentía similar a pasar junto a un tanque en el acuario. En el momento en que notaran que se encontraba allí, docenas de ojos girarían en su dirección.

Pensar en eso la hacía sentir incómoda. Con pasos tranquilos, Saya caminó por el pasillo.

No se sentía con ganas de volver a su propia clase en estos momentos. Mataría el tiempo en algún lugar hasta el próximo descanso. No, ¿qué estoy haciendo? Pensó repentinamente.

Cuando salió del edificio al corredor exterior, el patio apareció ante ella. El borde de la fuente seca tenía una altura y un ancho perfectos para sentarse y sería el lugar ideal para una siesta al mediodía, pero era visible desde todas las ventanas del edificio de la escuela. Era hora de clase, así que si los maestros la atrapaban, sería guiada directamente a la sala de orientación para estudiantes.

Mientras miraba la fuente, donde no había nadie sentado, Saya por fin recordó.

Cierto. La estaba buscando.

Hitsuji Konparu… la chica esponjosa.

En estos dos días en que fue atormentada por el insomnio una vez más, Saya había tenido mucho tiempo para pensar. ¿Por qué había podido dormir sólo esa vez? ¿Qué tenía de diferente la situación?

Incluso con su mente atontada por la somnolencia, la respuesta era clara. Hitsuji Konparu. En el momento en que esa chica se había tirado en la cama, se había visto súbitamente arrastrada al mundo de los sueños.

¿Tal vez pueda dormir si es con alguien más…? Ese pensamiento la había llevado a pedirle a su hermana mayor que durmiera con ella anoche.

No sólo no había podido dormir, los movimientos bruscos de su hermana la hicieron caer de la cama.

Eso le permitió reducir aún más las posibles respuestas.

—Tiene que ser ella, —Saya murmuró débilmente.

¿Dónde estaba en estos momentos Hitsuji Konparu, quien se decía que podía dormir en cualquier lugar?

¿Tenía un lugar secreto donde los profesores no la encontrarían? ¿O estaría dormida en su escritorio por ser hora de clases? Eso haría que lo que Saya estaba haciendo no tuviera sentido, pero buscar por los alrededores seguía siendo era más fácil para ella.

Al cruzar por el corredor exterior, llegó hasta el edificio contiguo.

En el momento en que sus ojos se estaban acostumbrando a pasar de un lugar brillante a uno oscuro, algo extraño apareció en el campo de visión de Saya.

Era como si las teclas de un teclado se hubieran alargado para ser largas y delgadas, se hubieran convertido en patas y estuvieran caminando. Era algo que no podía ubicar como un ser vivo o una máquina y estaba subiendo las escaleras en silencio.

— ¿Mm?

Cuando parpadeó y miró de nuevo, ya no había nada.

¿Había sido una ilusión?

Era cierto que cuando había estado privada del sueño por mucho tiempo, sus ojos le engañaban y había sido plagada con extrañas visiones, pero algo acerca de esto llamaba la atención de la mente crispada de Saya.

Esa cosa de ahora… la he visto en alguna parte…

No, pero ¿cómo podría? ¿Dónde vería algo así?

¿En un juego? ¿Un video de internet? ¿Un manga? ¿Una película? ¿Un museo?

Si no era eso, entonces… ¿un sueño, tal vez?

Cuando su tren de pensamiento llegó a ese punto, un vago recuerdo resurgió.

¡Cierto! ¡La vi! Esa cosa, ¡la vi en un sueño!

Hace dos días. Ese breve sueño en la enfermería… Justo antes de despertar, entró en mi campo de visión, con todas esas piernas en línea horizontal…

Inconscientemente, Saya se dirigió al techo, pero la cosa de antes no se veía por ninguna parte. Sólo la había visto por un instante, pero definitivamente se había dirigido hacia las escaleras.

De su recuerdo nebuloso, apareció un nombre.

—Es un Suiju.

Así lo había estado llamando, un Suiju, aunque no tenía idea de lo que eso significaba.

Saya subió las escaleras persiguiendo al Suiju. El segundo piso estaba tranquilo y tenuemente iluminado y la sala de ciencias más cercana no parecía estar en uso. Mirando hacia arriba, pudo verlo de nuevo. Entre el contraste de la tenue luz del interior y la brillante luz del exterior, lo vio por un momento, muchas piernas traqueteaban al pasar por el tercer piso y subir aún más.

Cuando lo persiguió por las escaleras, llegó a la puerta de la azotea; era brillante al otro lado del vidrio esmerilado. Tomó el pomo de la puerta y descubrió que estaba sin seguro, así que abrió la puerta y salió al techo.

Allí, Saya encontró a Hitsuji Konparu.

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