Soñemos Juntas, Yuri

Capítulo 2

La mente de Saya era un desastre.

Aún sin estar completamente segura de qué pensar, corrió la mayor parte de lo que generalmente era una caminata de veinte minutos a casa. En el momento en que abrió la puerta y entró, se encontró con Aya, su hermana mayor por tres años, cuando esta salía de la sala de estar.

—Wah.

Habiendo aparentemente recién salido del baño, con una toalla enrollada alrededor de su cabeza y un helado en la boca, Aya se sorprendió ante la repentina aparición de Saya.

— ¿Sucedió algo…?

Saya, todavía sin aliento, sólo sacudió la cabeza.

Mirando dudosa a su hermana pequeña, Aya levantó una ceja cuando pareció notar algo.

— ¿No estás somnolienta?

— ¿Ah, por qué?

—Tus ojos están abiertos de una manera que no había visto en bastante tiempo. Te ves como un gato asustado. ¿Paso algo?

—Supongo… Se podría decir que sucedió algo, —dijo Saya, luego se quedó en silencio. No encontraba las palabras para describir su experiencia anterior.

— ¿Qué pasa?

—No sé… tuve una pesadilla… o algo así.

— ¿Qué? ¿Te las arreglaste para dormir?

— ¿Eh? Bueno… ¿Un poco…?

—Hey, bien por ti. Tu tez se ve mejor. Sin embargo, también se podría decir que tu complexión habitual no es exactamente la mejor.

—Oh, córtala.

— ¿Dónde está tu bolso?

Cuando Aya lo mencionó, Saya se dio cuenta de que tenía las manos vacías. Lo había dejado en su salón de clases.

—Lo olvidé…

— ¿En qué estás pensando? ¿Vas a regresar por él? ¿Debería sacar el auto?

—Nah. Voy a descansar un poco.

Se quitó los zapatos, entró en la casa y subió las escaleras.

— ¡Al menos lávate la cara!

—Lo sé.

Dándole una respuesta poco entusiasta a su hermana mayor en la planta baja, entró en su habitación del segundo piso. Cerró la puerta y se tumbó sobre su cama. Junto a su almohada había un montón de animales de peluche que había tenido desde que era pequeña; estaban allí para hacer lo poco que pudieran para ayudarla a dormir bien. Acostada en una cama que olía a su aroma corporal, la mente de Saya vagó.

¿Que fue eso…?

¿Qué me pasó?

De acuerdo, cálmate. Vamos a resolverlo, un paso a la vez.

Afortunadamente, ahora tengo la cabeza despejada… Como no la he tenido en un tiempo. ¿Por qué? Porque dormí.

Dormí… ¿En serio? Eso es increíble.

Pensé que me iba a consumir y morir de insomnio, pero me las arreglé para dormir.

Oh, genial…

—Ohhhhh, gracias a Dios, —susurró en voz baja.

Ahora que podía volver a dormir, podría comenzar a reconstruir su desmoronada vida. Sus estudios, sus relaciones… necesitaría trabajar duro para redimirse, pero eso no era nada comparado con el largo período de insomnio por el que había pasado.

Es realmente genial… Sí, esta es una buena noticia.

Entonces, ¿cuáles son las otras noticias?

Me desperté, todavía pensando que alguien que no conocía era mi amante del sueño y la besé por la fuerza. ¿Son buenas noticias? ¿Malas noticias?

Saya se cubrió el rostro con ambas manos y dejó escapar un profundo suspiro.

—Eso es un crimen sexual…

No estaba claro si podría ser declarada como responsable por sus acciones, pero al menos tenía que ser acoso sexual.

— ¿Podemos fingir que no sucedió…? ¿No…? ¿Ella se dio cuenta…? Sí se dio cuenta, ¿verdad? No importa cómo se mire…

Si eso salía a la luz, Saya podía adivinar que se encontraría en una posición difícil en un futuro.

—En ese momento estaba convencida de que éramos amantes…

Que el amor del que había estado tan segura en el sueño se fuera y se disipara tan rápidamente unos diez segundos después de que despertara también había sido un shock. Gracias a eso, sentía algo así como una sensación de pérdida y afecto remanente dentro de su pecho. Sin embargo, era una sensación de pérdida completamente infundada e innecesaria.

Ese sentimiento de certeza de que amaba y era amada, que había probado durante el beso… Esta había sido la primera vez en los diecisiete años de su vida que lo había experimentado.

Al darse cuenta de que había estado tocando sus labios inconscientemente, Saya alejó su mano, sintiéndose incómoda.

—Ugh, ya no sé qué hacer.

Saya exclamó impotente, abrazando su almohada.

—Nada de esto tiene sentido…

No, es suficiente. Ya terminé. Pensar en eso no está ayudando.

Había una cosa segura y eso era que podía volver a dormir.

Por ahora, sólo duerme. Duerme como antes y recupérate. Pensar en las cosas problemáticas puede esperar. El hecho es que ya estoy tan cansada…

Saya cerró los ojos, cambiando a una posición más cómoda para dormir y respiró suavemente.

Inhala… Exhala…

Inhala… Exhala…

No mucho después, Saya abrió los ojos.

— ¿Eh?

No podía dormir.

Al igual que todos los días anteriores, el sueño no mostraba signo de venir a por ella.

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Fairelle: Capítulo cortito, en comparación con el anterior, pero que encuentro necesario. Aunque ya sepamos como va a acabar la cosa, me alegra saber que Saya siente remordimiento por haber besado a alguien a la fuerza. :3

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